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Reconocer y afrontar la realidad

Reconocer y afrontar la realidad

sábado 20 de diciembre de 2008, 21:02h
Actualizado: 29 de diciembre de 2008, 07:37h

Ningún motivo para el optimismo en esta recta final de 2008. Que baje la inflación, obviamente porque se vende muy poco y ello tira de los precios hacia abajo es bien poco relevante. Que baje el euríbor es consolador para los muchos que sufren el agobio de la hipoteca, pero incluso es ilusorio esperar por ese camino la reactivación del sector inmobiliario. Así que en el año 2009 no habrá tiempo para otras cosas que afrontar la situación de la economía y el empleo.

No es por casualidad que se haya producido tan llamativo “giro a la izquierda” en la mayor fuerza sindical española, Comisiones Obreras. Poco significa la aprobación, el pasado jueves, de unos Presupuestos Generales del Estado que incluso sus máximos gestores, encabezados por el vicepresidente Solbes, saben irreales e inaplicables. Hasta los más prudentes analistas vaticinan que la recesión será peor aún de lo temido y que se difiere aún más el horizonte del inicio de la salida de la crisis, que ya casi nadie espera para antes de 2011 y la mayoría retrasa incluso a 2012 o después.
 
En las previsiones de los prestigiosos indicadores de la economía española de FUNCAS, merece la pena atender a “los catorce principales”, sobradamente expresivos de la que se avecina, por usar la popular expresión de José Luis Moreno para su serie televisiva de éxito. El PIB, que cerró 2006 con 3,9 puntos positivos, y cerrará este año en el entorno de sólo 1,2 puntos positivos, se prevé de 1,5 puntos negativos para 2009, en el que la tasa de paro, en estimación muy prudente, llegará al 15,9% de la población activa. Frente a un superávit público de 2,20% en 2007, ya este año cerrará en el entorno de 1,8% de déficit público, que llegará al 4,3% en 2009. 

El expresivo indicador de los mercados sigue la misma tónica. No cabe llamarnos a engaño porque el IBEX haya resistido bien, sobresaltos aparte, las últimas semanas. El fervor con el que algunos acogen la recuperación de nuestro indicador emblemático del mercado de valores al nivel de los 9.200 puntos no puede desconocer que sigue suponiendo que se ha perdido casi la mitad de valor desde el comienzo del año. Lo que interesa analizar de las Bolsas de valores son las líneas de tendencia, las que más o menos descuentan la evolución de la economía con un año de antelación, y esas líneas de tendencia, desoladoras, no han cambiado.

Hay más inquietudes que anotar en estas circunstancias. Lo cierto es que el endeudamiento familiar puede crear tensiones sociales importantes, ya que las personas físicas tienen un tratamiento muy insuficiente en el marco de la legislación concursal, lo que puede favorecer la marginación social del deudor. Las situaciones de exclusión social pueden multiplicarse durante el año que va a empezar, como consecuencia de un excesivo recurso al crédito por parte de los consumidores. Las personas físicas no tienen, en general, capacidad de maniobra para sortear, mitigar o diferir las consecuencias del sobre-endeudamiento.

En vísperas navideñas, cualquiera querría ser más optimista, pero la realidad es la que hay y es ominosa. Vivimos tiempos difíciles, estamos a punto de cerrar un año que ha sido peor que difícil y es general el reconocimiento de que todos los indicadores apuntan a que 2009 será todavía peor. El primer paso para afrontar la realidad, es reconocerla.

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