Ocho trabajadores de la empresa de albañilería Romtectabi se han unido a la huelga de hambre que su jefe, Damian Catalin, comenzó hace siete días. Los empleados exigen el pago de la deuda de 700.000 euros contraída por la constructora Obrum.
Catalin y su socio Julián Martín han permanecido la última semana a las puertas de la constructora, a pesar de las bajas temperaturas, para reclamar el dinero que les deben y poder pagar así a una plantilla de casi 200 trabajadores.
Martín tuvo que abandonar la huelga de hambre por problemas de salud pero Catalin lleva ya siete días sin comer. Mientras tanto, un equipo del Samur controla su estado de salud. Cada noche los efectivos le hacen un análisis de sangre y otro orina, le miden la masa muscular, le pesan y le hacen un electrocardiograma.
Damián Catalin, de origen rumano, está débil y ha perdido seis kilos ya que sólo ingiere agua y té sin azúcar. Desde este martes seis compatriotas de Catalin y dos marroquíes, empleados de Romtectabi, se han sumado a la huelga de hambre y se han instalado junto a él a las puertas de la constructora.
Para entrar en calor dan vueltas en coche alrededor de la sede de Obrum, situada en la calle de Arturo Soria, cuando no hay tráfico, según ha explicado Julián Martín, quien no se separa un minuto de su socio a pesar de haber tenido que abandonar la huelga de hambre.
"No entendemos por qué no nos pagan. Hemos hecho obra pública que se paga con el dinero de todos y aquí no ha llegado nada. En concreto, hemos hecho tres promociones de viviendas en el PAU de Alcorcón, de más de cien viviendas cada una", afirma Martín.
Estos trabajadores se reunieron este martes con la embajadora de Rumanía en España, María Ligor, y al mismo tiempo han solicitado por escrito una reunión con la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.