Codornices, patos o rapaces han descubierto ya que el futuro parque de Valdebebas que se construye ahora en Hortaleza empieza a parecer un espacio natural. Tras plantarse unos 70.000 árboles durante el otoño y el invierno, el parque empieza a florecer por primera vez.
El paisaje natural del centro de la Península Ibérica ya puede entreverse en Valdebebas. Donde antes había vertederos y tierra baldía, ahora lucen los primeros árboles de los 260.000 que tendrá esta nueva zona de verde de Madrid, que, con 470 hectáreas será la mayor construida nunca en la ciudad.
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Las especies vegetales que se plantarán han sido escogidas por un grupo de especialistas para representar hasta cinco tipos de bosque característicos del interior de España. Quien visite el parque cuando esté terminado en 2011 podrá pasear sin salir de la capital por las diferentes formaciones vegetales de
La Mancha, La Alcarría, el Sistema Central, los Montes de Toledo y el Sistema Ibérico, como dehesas, melojares, fresnedas o alamedas.
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Parte de las encinas o las diferentes clases de pino y muchas de las especies arbóreas de la copa del árbol que forma este parque forestal -puede apreciarse claramente desde el aire o en Google Earth- ya han sido 'desperdigadas' por el terreno como habría hecho la propia naturaleza, aunque han sido los trabajadores de la obra de la empresa IMES API quienes lo han hecho. Se están plantando árboles de distintas edades, desde plantones hasta ejemplares de más de 50 años.
Reconstruir ecosistemas
El objetivo es "reconstruir ecosistemas", explica el director general de Patrimonio Verde del Ayuntamiento de Madrid, Federico Sepúlveda, sobre la parte más forestal del parque, que es la copa del árbol. Se trata de crear un "punto de partida" y después ir orientando su desarrollo, dejando que evolucione "sin un control total", matiza el también edil.
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Este conjunto de bosques lo compondrán unas 50 especies de árboles y unos 200 arbustos, según las cuentas del jefe de obra de la plantación de la parte forestal, Joaquín Cascales, de IMES API. La selección de los árboles no ha sido fácil, pues deben ser "duros" y capaces de soportar las condiciones naturales de la zona sin los cuidados continuos de un jardín más urbano, así que no sirve cualquier ejemplar de vivero.

Más complicado aún ha sido encontrar los arbustos. La mayor parte de los que se utilizarán no se comercializan habitualmente, así que ha sido necesario encargarlos ex profeso, comenta el director del Área de Medio Ambiente de la empresa encargada de plantación de la copa del árbol. Son precisamente los matorrales los que introducirán muchas de las diferencias entre los distintos sistemas de la Península, junto a los porcentajes, la densidad y la especie de los árboles.
Inspiración mediterránea
La mayor parte del parque será forestal, pero también tendrá lugares ajardinados. Tras atravesar la zona objeto de concurso internacional de ideas que se destinará a instalaciones de ocio, la entrada se hará a través de unas pasarelas que cruzarán un río. La primera zona estancial comenzando por el inicio del tronco del árbol será una plaza enmarcada entre dos terrazas mediterráneas, donde crecerán ciruelos, almendros o granados.
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Después de cruzar la plaza principal del parque se podrá pasear por los montículos y pasarelas que se levantarán entre cinco cuadrantes temáticos dedicados a la arcilla, la arena, la tierra caliza, la vegetación y el agua, diferentes elementos geológicos. Todos estos espacios diferenciados junto al laberinto, que se convertirá en la joya del parque como suele suceder con estas creaciones jardineras, representarán desde el aire el tronco del árbol.
En el tronco aún no han comenzado las plantaciones y todavía se está acondicionando el terreno. Pero el bosque, donde están muy avanzadas, ya respira vida con árboles que estrenan primavera.