El humorista y presentador Andreu Buenafuente ha roto su silencio ayer viernes con unas declaraciones en la 'Cadena SER'.
Tras casi 3 meses alejado de los focos por un cuadro de estrés, Buenafuente, de 61 años, ha reaparecido como invitado especial en el programa 'La Ventana' para calmar a sus seguidores.
"Estoy mejor, recuperando en línea ascendente; podría estar mejor, pero también peor", ha confesado a Carles Francino. El comunicador ha reconocido que la acumulación de proyectos a finales de 2025 -que incluían televisión, radio y teatro de forma simultánea- terminó por "sacarle de la carretera", obligándole a cancelar incluso las campanadas de TVE junto a su pareja sentimental y profesional, Silvia Abril.
A su ritmo
Durante la entrevista, Buenafuente se ha mostrado sereno y ha reflexionado sobre su situación desde el privilegio de quien puede permitirse parar para sanar. "Tengo ganas de volver a hacer cositas, pero a mi ritmo", ha insistido, subrayando que su prioridad ahora es retomar las actividades que realmente le apasionan, con la radio en el centro de todas ellas.
"Tú imagínate alguien que no le gusta lo que hace y está machacado... No me puedo quejar", insistió sobre su situación considerada como privilegio profesional.
Tras 14 años al frente del programa de humor 'Nadie sabe nada', ha puesto en valor la complicidad con los oyentes, a quienes describe con emoción como "esos viejos amigos a los que no he visto nunca". "Nuestros oyentes siempre están ahí, pero, cuando están presentes, te encarna el sentido de todo esto", comentó.
Un viaje emocional por la historia del transistor
La intervención de Buenafuente ha servido también para repasar los hitos sonoros que marcaron su vocación. Ha recordado con nitidez el 17 de octubre de 1986, cuando escuchó la designación olímpica de Barcelona, o aquellas noches de 1982 descubriendo a 'El Loco de la Colina' en un Seat 127 rojo.
El humorista ha rendido tributo a figuras como Iñaki Gabilondo, Antonio Cebrián y su capacidad para narrar la historia, o la irreverencia de Gomaespuma, que le hacía reír tanto que "casi le quita la vida" al volante en la carretera de Salou. Tampoco ha olvidado la intensidad narrativa de José María García, cuyo transistor guardaba bajo la almohada.
¿Te ha parecido interesante y útil?: si quieres recibir más temas como éste, puedes suscribirte a nuestras alertas gratuitas de noticias de Whatsapp o Telegram. También tenemos un boletín gratuito de noticias que llegarán a tu e-mail. Además, nos puedes seguir en Google News.