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Natural de Curro Díaz al cuarto de la tarde en uno de los escasos momentos de interés.del festejo.
Natural de Curro Díaz al cuarto de la tarde en uno de los escasos momentos de interés.del festejo. (Foto: Plaza1)

El sabio refranero español siempre acierta. Sí, hombre, si: por ejemplo con aquello de 'días de mucho, vísperas de ‘na’. Que se cumplió en grado máximo en el cierre del ciclo otoñal, merced a una descastada y floja corrida de Adolfo Martín, que acabó con las ilusiones de una terna sin ninguna opción de triunfo, en cuyo balance de silencios sólo se salvó la ovación a Curro Díaz por los destellos de clase ante su segundo.

Apoteósica salida a hombros de Ferrera tras su sensacional tarde en Las Ventas.
Apoteósica salida a hombros de Ferrera tras su sensacional tarde en Las Ventas. (Foto: Plaza1)
Apoteosis de Antonio Ferrera en su arriesgado reto en solitario en la cátedra de Las Ventas, donde ha ofrecido una dimensión extraordinaria por su calidad, capacidad e inspiración a lo largo de toda la tarde. Desde el primer capotazo de recibo y en los quites, que sería el inicio de una original sinfonía torera, hasta el último muletazo al bicorne que cerró una función para recordar. El extremeño, entregadísimo y torerísimo, se ha subido a ese más que complicado y casi imposible altar de ser 'torero de Madrid'. Casi 'na'. De Madrid y del mundo, 'primus inter pares', sumo sacerdote el toreo. Más allá de las dos orejas que cortó y que no reflejan su extraordinaria actuación, mucho más allá. Por fortuna, en la Fiesta no valen las estadísticas y sí el sacrosantamente laico toreo de verdad de verdad de la buena. Y olé.
Vuelta al ruedo a hombros de El Cid al término de la corrida.
Vuelta al ruedo a hombros de El Cid al término de la corrida. (Foto: Plaza1)
La emoción que no alumbró la pésima, por descastada y floja, corrida de Fuente Ymbro, la pusieron al alimón los aficionados madrileños y ‘su’ torero desde hace dos décadas, Manuel Jesús ‘El Cid’. Porque el sevillano se despedía de ‘su’ plaza de Las Ventas, en la que alcanzó los mayores momentos de gloria, sobre todo con su mágica mano izquierda, de su brillante carrera. Este Cid coletudo no pudo campear de nuevo en su adiós, y por culpa de los toros –o lo que fuera aquello que se lidió (es un decir)- tampoco Emilio de Justo, aunque dejó brillantísimo destellos, ni Ginés Marín.
Ferrera fue el gran triunfador de la Feria de Otoño en su encierro en solitario del sábado 4 de octubre
Ferrera fue el gran triunfador de la Feria de Otoño en su encierro en solitario del sábado 4 de octubre (Foto: Plaza1)

Para el periodista y aficionado taurino es un bálsamo- y desquite espiritual-viajar por España para ver toros. Y en esta época, en que el verano pasa a mejor vida, no hay lugar más idóneo que las Ventas, donde la Feria de Otoño se vive, si me apuran, de forma más intensamente que la principal, que es escaparate del toreo: la de San Isidro. De entrada, entras sin tangos agobios ( salvo los que por norma, no respetan el sagrado rito taurino), y alejando tráfico, comidas de última hora y demás excusas pueriles, llegan cuando la gente se está aposentando en los tendidos. Prueba de la menor incidencia de la feria otoñal, la encuentras tras pasar el fielato de la Puerta Grande ( en esta ocasión con empleados más “simpáticos” que en el ciclo isidril…). Y de las dos barras que permitían hacer tiempo antes, o comentar la post- corrida, sólo ha abierto una, la más cercana a la puerta de salida, o entrada…

Paco Ureña pasea feliz la oreja que obtuvo de su primer bicorne.
Paco Ureña pasea feliz la oreja que obtuvo de su primer bicorne. (Foto: Plaza1)

El oficio de matador de toros, como su nombre indica, obliga a eso, a matarlos. Que es lo que llevó a cabo Paco Ureña tras una faena de mucha pureza, cerrada con un gran espadazo para echar en su esportón una oreja de mucha fuerza. Y la tizona privó a Perera de premio tras una labor espectacular a su último burel, un ‘cuvillo’ que fue el único encastado de un encierro de divisas comerciales que dejó mucho que desear.

Daniel Luque torea en redondo al primero de la corrida en uno de los escasos momentos destacados de la misma.
Daniel Luque torea en redondo al primero de la corrida en uno de los escasos momentos destacados de la misma. (Foto: Plaza 1)
Apareció el primer toro, o lo que fuera aquello, y ya apuntó lo que iba a ser la tarde. Porque el burel, o lo que fuera aquello, tras barbear tablas por su mansedumbre durante escasos segundos, buscando una salida que no encontró, intentó saltar al callejón, no lográndolo por muy poco. De similar guisa descastada fueron sus hermanos de Puerto de San Lorenzo, aunque no le imitaron en lo del salto, pero sí en el desafuero de bravura. Un asco de encierro, auténticos bueyes de carreta que no dieron opciones de lucimiento a la terna de Daniel Luque, Juan Leal y Juan Ortega.
Rufo atraviesa feliz la Puerta Grande de Las Ventas
Rufo atraviesa feliz la Puerta Grande de Las Ventas (Foto: Plaza1)
Interesante novillada la que Fuente Ymbro ha lidiado en la primera de la Feria de Otoño, por la variedad de su comportamiento, todos con más o menos matices cumplieron en los caballos y dos de sus ejemplares fueron aplaudidos en el arrastre. Frente a ellos destacó sobretodo Tomás Rufo, que sumó una oreja de cada bicorne y alcanzó el sueño de descerrojar la Puerta Grande y salir a hombros en volandas por allí.

El abono de seis festejos se celebra entre este y el próximo fin de semana

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También actúa Perera, que salió a hombros en el ciclo isidril, y se atreve a repetir ahora

No se esconden, como los mandamases del escalafón -menos Perera- y teóricas figuras. Todo lo contrario. De cara al año que viene podrían vivir de sus respectivos triunfos en el pasado abono isidril. Pero ellos vuelven a dar la cara en Madrid y sufrir el examen de su sacrosanta y exigente afición. Paco Ureña, que cortó tres orejas y fue declarado triunfador oficial, y Antonio Ferrera, que echó idénticos trofeos e su esportón y llevó a cabo la más inspirada faena de su ya larga trayectoria, harán el paseíllo en la Feria de Otoño. El ciclo, en el que destaca también la despedida de El Cid, se celebra durante el actual y el próximo fin de semana.

Un redondo de Castella a su segundo enemigo, al que cortó dos orejas
Un redondo de Castella a su segundo enemigo, al que cortó dos orejas (Foto: Luis Sánchez Vizcaíno)
Aunque Paco Ureña volvía al lugar del drama, el percance de hace un año que le costó perder la visión del ojo izquierdo, y la plaza se volcó con él, sus fallos a espadas y su pésimo lote le mpidieron el triunfo que deseaba de forma parigual a los albaceteños. El éxito fue para un Castella inspirado, que cortó dos excesivas orejas, y el fracaso gordo fue, una vez más, para la divisa, como en casi todo el abono, en este caso de Montalvo, mientras que Aguado pasó de puntillas.
Emilio de Justo, que se presentaba en Albacete, salió a hombros
Emilio de Justo, que se presentaba en Albacete, salió a hombros (Foto: Luis Sánchez Vizcaíno)
Una de las características de los festejos en Albacete, además de lo esencial que es la presencia del toro, es el descanso entre el tercero y el cuarto para degustar las buenas viandas de la gastronomía paisana. Y el lunes, Emilio de Justo, con una gran faena en el último que le valió para salir a hombros, participó a su manera en la merienda, comiéndose profesionalmente a dos figuras Ponce, en mayor medida, y Perera, que se habían traído un encierro de una de sus divisas favoritas, la de Juan Pedro Domecq. La misma que había pegado un petardazo el año pasado. La misma que seguramente nos tragaremos el próximo. Y no olé.
Sergio Serrano muletea a su segundo toro,con el que realizó una gran faena.
Sergio Serrano muletea a su segundo toro,con el que realizó una gran faena. (Foto: Luis Sánchez Vicaíno)
Los pernios de la Puerta Grande del bello coso neomudéjar albacetense estaban a punto de ceder para que atravesase su umbral, a hpmbros de sus partidarios, Sergio Serrano. El local aprovechó las boyantes embestidas de su segundo ‘torrestrella’ para realizarle la faena más maciza de lo que va de abono. Pero, como en tantas ocasiones en su trayectoria, marró a espadas y el premio oficial, y estadístico, quedó en una clamorosa vuelta al ruedo. Los otros dos paisanos, Andrés Palacios y Diego Carretero -que cortó una oreja- anduvieron desiguales.
José Fernando Molina muletea a su primer novillo, al que cortó una oreja.
José Fernando Molina muletea a su primer novillo, al que cortó una oreja. (Foto: Luis Sánchez Vizcaíno)

Suspendido por la lluvia el festejo del viernes con El Juli, Manzanares y Ureña en el cartel

Cara y cruz de la fiesta, a medias. Porque, aunque el local José Fernando Molina salió a hombros tras cortar dos orejas (una y una), tampoco fue la suya una actuación maciza y para tirar cohetes. Porque, aunque el mexicano San Román sufrió el escuchar los tres avisos en su último bicorne, bien presentado como el resto a excepción del sexto, no fue por inútil –bueno, un poco sí- con el estoque, sino por confiarse esperando que doblara el bicorne sin entrar a matar una segunda vez para cortar otra oreja que le abriera también la puerta grande y amontonarse a toda prisa con el verduguillo. Por su parte, la corrida del viernes, para la que había enorme expectación, se suspendió por la lluvia. Formaban el cartel, con toros de Garcigrande, los matadores El Juli, Manzanares y Paco Ureña, que volvía a Albacete un año después del percance que sufrió en este coso y por el que perdió la visión del ojo izquierdo.
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