www.diariocritico.com
     

Ocio > Toros

El matador acaba de anunciar su retirada al término de la actual campaña

Figura indiscutible y hasta mediática. No creo que nadie pueda discutirle tal doble catadura a El Juli, quien acaba de dar el bombazo informativo de la temporada al anunciar su adiós tras concluir la actual campaña, y después de un cuarto de siglo de su doctorado y tres décadas como profesional en los ruedos. Una trayectoria con luces, en lo comercial y mercantil de la Fiesta, y sombras, por su toreo ortodoxo sin la chispa del arte ni del cante jondo. Por su lidia tantas veces ventajista (como el resto de los mandamases del escalafón) frente a bicornes de elegidas ganaderías comerciales (como el resto de los madamases del escalafón), aunque capaz de triunfar iguamente cuando tuvo el innecesario gesto de matar bureles de hierros considerados duros como Victorino Martín y La Quinta (a diferencia de la mayoría del resto de los mandamases del escalafón). Eso sí, a su manera, Julián López siempre se echó la responsablidad de la Fiesta sobre sus hombros sin rehuir, salvo excepciones, ferias ni casi nunca compañeros de cartel.
Fernando Adrián sale a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas.
Fernando Adrián sale a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas. (Foto: Plaza1)

Beneficencia: Fernando Adrián, de nuevo a hombros, se merienda a Castella y De Justo

Aprovechar la oportunidad. Y por partida doble: dos corridas, dos Puertas Grandes. ¿Hay quién dé más? Y no, no se trata de ninguna figura. El protagonista se llama Fernando Adrián, tomen nota, quien tras salir a hombros en el único festejo en que actuó en el reciente ciclo isidril, repitió jugada en Beneficencia, donde se había ganado el puesto. ¿El secreto? Muy fácil: torea. Y torea muy bien, con ortodoxia y clase. Cual llevó a cabo este sábado en su segundo bicorne y superando a dos mandamases del escalafón, Sebastián Castella, aseadito, y Emilio de Justo, que parece estar en horas bajas y se le escapó un toro de triunfo.
Uno de los pases cambiados por la espalda de Roca Rey a su primer toro.
Uno de los pases cambiados por la espalda de Roca Rey a su primer toro. (Foto: Plaza1)

Las Ventas: 'el rey' Roca reconquista con su valor, pero no con su toreo, un Madrid barato

El actual rey mediático y económico del escalafón, tras una floja feria isidril, salió este domingo a revientacalderas, eso sí a su modo y manera. Y Roca Rey se la jugó de verdad de verdad de la buena para volver a hacerse favorito del público mayoritario que le idolatra y acude a verle, y apoyarle, también en unas Ventas cada día más fáciles para el triunfo, que no del minoritario sector exigente. Méritos artísticos del toreo fundamental con capote y muleta aparte, que pocos cascabeleó en sus dos faenas, su quietud y emocionantes arrimones entre las amenazantes astas de sus bicornes calaron hondo entre sus seguidores. Trofeos aparte, sólo obtuvo la oreja de su primer enemigo, después de dos avisos, y puertas grandes o puertas chicas aparte, es loable que el número uno actual, mediático y económico, dé la cara y viniera a Madrid, a su manera, se insiste, como debían venir el resto de las cómodas figuras. Ni que decir ni escribir tiene que se merendó a un Juli vulgar y casi apático y a un Talavante con el peor lote pero que tampoco fue un dechado de entrega.
Momento del percance de Paco Ureña con su primer toro, del que salió milagrosamente sin cornada.
Momento del percance de Paco Ureña con su primer toro, del que salió milagrosamente sin cornada. (Foto: Plaza1)

San Isidro: corrida muy exigente y emocionante de Victorino y oreja para Paco Ureña

Hay que insistir. Esto es la fiesta de los toros, elemento básico y protagonista de la misma. Y cuando sale un encierro nada fácil, de los que piden el carnet a los antagonistas los coletudos, la emoción aparece en el gentío. Con los ojos clavados en todo lo que acontecía en el ruedo y el corazón en un puño. Así se vivió este epílogo de una feria que ha dejado mucho que desear. Gracias a Victorino Martín, cuyos cárdenos bicornes muy en el tipo, complicados y exigentes, sin derrochar bravura -aunque cumplieron ante los pencos sin emplearse mucho-, sí casta en diversos grados y codicia, vendieron caras sus vidas y pusieron en dificultades a dos entregados y valientes espadas como Paco Ureña, que cortó un trofeo, y a un Emilio de Justo, que no dio la talla en lo artístico.

Entrevista a la primera mujer alguacilillo en Las Ventas: Rocío López

"Las Ventas es la plaza más ceremoniosa en los rituales"

Momento de la cornada del sexto toro a Castella.
Momento de la cornada del sexto toro a Castella. (Foto: Plaza1)

San Isidro: dos estocadas, dos orejas: una para Castella, herido grave, y otra para Uceda

En la tauromaquia antigua, cuando el toro era fiero y los coletudos se limitaban a una lidia sobre los pies, lo fundamental era matarlos bien. Y los espadazos se cotizaban con el premio de trofeos. Ahora todo es distinto, fundamentalmente un bicorne preparado para que puedan brillar los coletudos en sus faenas más o menos artísticas que exige el público. No obstante, en esta época de pinchaúvas, bajonazos y miles de avisos, es un placer deleitarse con dos magníficas estocadas de verdad de verdad de la buena, cual aconteció con Sebastián Castella en su primer enemigo -el francés fue herido grave por el otro-, y Uceda Leal. Al margen de sus méritos, ambas ayudaron a que sus autores echaran en sus respectivos esportones una oreja. Morante, con el peor lote y poca entrega, volvió a fallar en Las Ventas.
Daniel Luque embarca en redondo por bajo al su primer toro.
Daniel Luque embarca en redondo por bajo al su primer toro. (Foto: Plaza1)

San Isidro: la insoportable mansada de Alcurrucén impidió a la terna el triunfo

Una tan penosa como insoportable mansada del hierro de Alcurrucén, otra más, dejó en agua de borrajas los intentos de una terna de corte artísitico, compuesta por Diego Urdiales, Alejandro Talavante y Daniel Luque, por alcanzar el éxtio que buscaban, y buscaron toda la tarde. Sólo la firmeza y clase de Luque, con el lote menos malo, le permitió brillar algo más e incluso dar una vuelta al ruedo en el último, como informa Alejandro Martínez.

Fernando Adrián fue paseado a hombros por el ruedo antes de salir así por la Puerta Grande.
Fernando Adrián fue paseado a hombros por el ruedo antes de salir así por la Puerta Grande. (Foto: Plaza1)

San Isidro: corridón de Santiago Domecq y Puerta Grande para Fernando Adrián

La fiesta de los toros, no olvidemos, no de los toreros alcanzó en esta 19ª corrida del ciclo isidril -¡ya era hora!- su autenticidad, intensidad, emoción y belleza. ¿La razón? Es muy fácil: salió el toro encastado y exigente, denominador común de un extraordinario encierro de Santiago Domecq. Y, claro, la terna, a su modo, le hizo frente de desigual manera pero casi siempre con entrega. Sobre todo en el caso de Fernando Adrián, con una digna actuación que le abrió la soñada Puerta Grande tras sumar una oreja en cada enemigo, la del primero excesiva; la del magnífico quinto, 'Contento', premiado su vez con vuelta al ruedo, con justeza. Valentísimo anduvo toda la tarde Arturo Saldívar, volteado en cuatro ocasiones por el que abrió función, y también Álvaro Lorenzo en el que lo cerró, que le hirió aunque el toledano tuvo los redaños de aguantar hasta que lo mató.
Uno de los naturales de Álvaro Burdiel a su segundo novillo.
Uno de los naturales de Álvaro Burdiel a su segundo novillo. (Foto: Plaza1)

San Isidro: nuevo petardo de Fuente Ymbro con una pésima novillada de escasas opciones

A la segunda no fue la vencida, quia. Porque tras el fiasco del hierro de Fuente Ymbro con los toros del pasado día 21 en cuanto a fuerzas y juego (o, mejor no juego), el ganadero se supone que querría salvar su doble presencia en el ciclo isidril. Pero como por desgracia todo es capaz de empeorar, resulta que esta vez el petardo con los novillos fue mayor. Porque los bureles, más blandos y descastados que sus hermanos mayores, además adolecieron en general de falta de trapío. Con ellos la ilusionada terna que buscaba un triunfo relevante en la cátedra taurómaca tampoco tuvo muchas oportunidades. Aunque es justo y necesario colegir que tampoco los coletudos fueron un dechado de ambición.
Momento de la cornada que sufrió José Garrido en su primer toro.
Momento de la cornada que sufrió José Garrido en su primer toro. (Foto: Plaza1)

San Isidro: cornada grave para Garrido y dos vueltas para Robleño ante malos 'adolfos'

La Fiesta presentó este domingo electoral su cara y su cruz, sólo que esta parte negativa lo fue por partida doble. Ya que, por un lado, José Garrido sufrió una severa cornada de pronóstico grave en la pierna derecha casi al iniciar su labor muleteril a su primer bicorne, y en otro orden de cosas, el encierro de Adolfo Martín dejó algo que desear en trapío y mucho en fuerzas y juego. ¿Lo positivo? Pues una tan sabia como magnífica faena de Fernando Robleño a su segundo malograda, una vez más con las armas toricidas, ¿les suena? A mitad de camino se quedó el siempre pundonoroso y entregado Román, con un lote sin opciones.
Han tenido que transcurrir 13 festejos de toreo a pie, 13, para que el pase esencial con el capote, la verónica, tuviera protagonismo continuo por parte de la terna. Loor, pues, sobre todo a Diego Urdiales y Pablo Aguado, aunque también lo intentó Francisco de Manuel. El riojano y el sevillano no sólo torearon como los ángeles en esta suerte, sino que junto al madrileño establecieron una sana competencia en quites, algo que también acontece por primera vez en lo que llevamos de un abono muy vulgar salvo algunos chispazos. Eso sí, como la felicidad en la casa del pobre, aficionado, dura poco, esa competencia sólo se dio en la primera parte de un festejo que echaron a perder la flojera supina de los bicornes, la mayoría morlacones, con dos sin el trapío de Las Ventas, de El Pilar, incluyendo el sobrero de Conde de Mayalde.


2,12109375