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Derribemos los muros

Derribemos los muros

martes 21 de abril de 2009, 18:36h

Para avanzar nuestra sociedad requiere derribar varios muros. Como son muchos y difíciles de demoler, necesariamente tenemos que establecer prioridades. En circunstancias normales, si el país estuviese en democracia, iniciaríamos el trabajo abatiendo los menos importantes; al aprovechar los mangos bajitos nos animaríamos a seguir adelante para lograr nuestro objetivo a largo plazo. Sin embargo, parafraseando a Keynes, a largo plazo estaremos muertos como sociedad democrática, ya que la marabunta revolucionaria avanza rápidamente. Por ello, tenemos que emprender de inmediato la demolición de los dos muros más sólidos como son la desconfianza entre los opositores y la desconfianza con el pueblo chavista.

La desconfianza entre los opositores nos impide lograr la unidad necesaria para enfrentar exitosamente al régimen. La desconfianza con la gente del pueblo que de buena fe percibe a Chávez como un adalid de los más débiles, nos impide entender sus necesidades y anhelos, lo que dificulta crear una masa crítica que permita salir oportunamente, de acuerdo a la Constitución, del autor intelectual de la masacre de abril.

Entre los opositores abundan las acusaciones en contra de los dirigentes políticos. En un extremo, a unos se les tilda de complacientes y de vendidos al régimen. En el extremo opuesto, a otros se les acusa de golpistas que buscan una vía rápida que no parece viable. Sin descartar que existan esos extremos, la verdad es que en la gran mayoría de los casos son percepciones sin una base sólida. Por lo general una simple declaración desafortunada o a veces sacada de contexto sirve de pretexto para la crítica injusta. Cierto que algunos dirigentes parecen muy blandengues a la hora de enfrentar al régimen, pero ello no es suficiente argumento para tildarlos de vendidos o de acomodaticios. También es cierto que otros dirigentes dejan la percepción de que quieren una solución de un día para otro, pero no por ello hay que descalificarlos. Para derribar este muro de desconfianza se hace necesario que juntos elaboremos un diagnóstico acertado de la situación política y de las fuerzas de que disponemos. Si el mismo determina que todavía estamos débiles y que una parte importante de la población apoya al teniente coronel, las actividades a realizar son diferentes a si consideramos que somos fuertes. En el primer caso habrá que quemar algunas etapas para avanzar. En el segundo podríamos proceder a precipitar la crisis.

El otro muro a derribar es la creencia de que los chavistas son todos aprovechadores que se benefician económicamente a través de sus posiciones en los poderes del Estado o por los contactos políticos, o bien que son ignorantes. Realmente la mayoría es gente que está con esperanzas y que se nutre de promesas. Demoler este muro implica comunicarnos con estos últimos en lugar de tener tantas reuniones y foros incestuosos a los que siempre acudimos los mismos. Los dos muros tienen en común algo muy arraigado entre los venezolanos como es la creencia de que "quien no está conmigo, está en contra mía". Si logramos superar esta manera de pensar derribaremos fácilmente los dos muros y de paso al régimen dictatorial que nos agobia.

eddiearamirez@hotmail.com

 

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