El inspector del Cuerpo Nacional de Policía,
Eduardo Puelles García, se convierte en la primera víctima mortal de la banda terrorista ETA, con
Patxi López como lehendakari. Poco más de un mes ha tardado ETA en colocar un muerto en su trágico e inútil haber, con el que pretende llevar al País Vasco a su loca quimera de independencia y socialismo.
Poco antes de su investidura, ETA ya hizo público un comunicado advirtiendo al nuevo Gobierno vasco salido de las urnas el 1 de marzo que ponía a todos sus miembros bajo su diana y en el que reiteró sus permanentes amenazas a los cuerpos y fuerzas de Seguridad del Estado, incluida la Ertzaintza. Nada nuevo,
es lo único que ETA sabe hacer amenazar, intimidad y luego asesinar.
Las amenazas, en este caso, no eran casuales. ETA sabe que con la llegada al poder en Euskadi de un Gobierno no nacionalista, muchas cosas iban a cambiar en el País Vasco. Por de pronto, el nuevo Parlamento vasco ya no cuenta no representes de la llamada izquierda abertzale sentados en sus escaños. Esa es la escenificación de los nuevos tiempos que se han abierto en el País Vasco.
ETA no tiene ninguna posibilidad de conseguir sus objetivos. Ahora menos que nunca. En su loca huída hacia delante, sus líderes e ideólogos han decidido que con un nuevo muerto encima de la mesa van a poder cambiar el curso de las cosas, de la política en el País Vasco.
Se equivocan. Se equivocan una vez más. Ni la clase política ni los ciudadanos vascos van a permitir que se salgan con la suya. La ciudadanía vasca hace tiempo que empezó a perderle el miedo a la banda terrorista. Cuánto tardarán en darse cuenta. ¿Cuánto tiempo va a necesitar la izquierda abertzale, con Otegui a la cabeza, para darse cuenta de ello? Entonces empezará el final del final de ETA. Mientras tanto, a los dirigentes políticos y a la ciudadanía nos corresponde seguir resistiendo, no dejarnos amedrentar como hemos hecho hasta ahora. Seguros de que ya estamos ganando esa batalla. Seguro de que Eduardo Pueyes estaba también convencido de que lo vamos a lograr. Descanse en paz.