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Un eclipse informativo

viernes 19 de junio de 2009, 17:24h
Actualizado: 19 de junio de 2009, 17:52h
El debate del estado de la ciudad de Madrid que se celebró este viernes acabó con eclipse informativo y a cara de perro. Alberto Ruiz-Gallardón anunció que se volverá a presentar a la Alcaldía. El PSOE criticó duramente la situación financiera municipal. Izquierda Unida abandonó el Pleno en protesta a la concesión de tiempos de intervención de los portavoces de cada grupo.
No faltaba un alma en el debate del estado de la ciudad de Madrid de este viernes. Los concejales de todos los grupos habían madrugado y estaban allí bastante antes de lo que acostumbran. También se habían acercado el secretario general del PSM, Tomás Gómez; la portavoz socialista en la Asamblea de Madrid, Maru Menéndez; y el coordinador general regional de Izquierda Unida, Gregorio Gordo. La plaza de la Villa estaba tomada por la policía. Algo se cocía y no eran los periodistas muertos de calor. Y es que no había, a priori, motivo para comidillas. Por lo menos, no más que ver qué es lo que pasa en Madrid, que no es poco. Sin embargo, los gurús de los partidos debían haber dado brillo a la bola de cristal porque se encontraron la noticia del día como cierre del debate.

El mentidero municipal comentaba que el pescado estaba vendido desde el principio. "En este debate, son el alcalde y los demás. No hay comparación", explicaba un fan del líder popular a la concurrencia. Como buen estratega, al estilo de Sun Tzu, Ruiz-Gallardón siempre gana y luego va a la batalla (dialéctica). Y siempre, siempre, siempre guarda alguna sorpresa informativa para eclipsar a sus contrincantes. Pero lo que se preveía un paseo militar como el debate del año pasado, se convirtió en un avispero.

El artículo 99
Ruiz-Gallardón tuvo que forzar la máquina dialéctica para ganar el debate. Venía molesto por tener que haber organizado la sesión este viernes en vez de después del verano como planeaba. Su agenda está repleta de viajes y actos en defensa de la causa olímpica de Madrid y este debate, que el PSOE se negó a cambiar con el reglamento en la mano, le venía muy mal. Y el mismo reglamento fue el que utilizaron los populares para desgastar las intervenciones de los portavoces socialista y de Izquierda Unida para gestionar el tiempo, basándose en el artículo 99 del reglamento orgánico del Pleno.

El portavoz de IU, Ángel Pérez, criticó en su discurso que no se había acordado ningún tipo de formato de tiempo de intervención para la sesión y su distribución por parte del vicealcalde, Manuel Cobo, que presidía el Pleno. El cabreo del grupo llegó al punto de que abandonaron la sala cuando el número dos del Consistorio permitía hablar más tiempo del establecido a los socialistas. "Una falta de respeto institucional", comentaba el edil a la salida.

A tortas
El resto del debate se desarrolló a tortas entre populares y socialistas, y la sangre corrió en ambas partes del río y hasta por las gradas, donde Tomás Gómez recibía críticas por sus reiteradas peticiones telefónicas de agilización de licencias a Manuel Cobo, Ruiz-Gallardón dixit, para la nueva sede del PSM. El alcalde vendía solidaridad, medio ambiente y empleo frente al paro y la gestión de la crisis de Rodríguez Zapatero. Lucas, por su parte, arreaba con deuda, licencias y Plan Estatal de Inversión Local.

El 'Guateque' fue el primer cruce de sables. El edil socialista se escudó en los periódicos y las sospechas del juez Santiago Torres para denunciar corrupción en la ciudad. Ruiz-Gallardón se las dio de cirujano (aunque más bien parecía que hablaba como en una película de Chuck Norris) para decir que "el 'Guateque' es un cáncer que introdujeron los socialistas en el Ayuntamiento y que el PP tiene que extirparlo". La segunda sangre se la devolvía Lucas cuando el regidor disminuía el valor del Fondo Estatal de Inversión Local (FEIL). El primer edil comparaba los 554 millones invertidos por el Ejecutivo de Rodríguez Zapatero con el dinero que el Ayuntamiento se gasta en limpieza o vivienda pública, partidas en las que el Gobierno municipal se gasta más dinero que lo invertido por el Gobierno central. El socialista respondía que es el mismo dinero que se gastan en el nuevo Ayuntamiento.

Y aunque nadie lo esperaba, sucedió. El debate se equilibró. El que había salido ganando tenía que salir a ganar. El que estaba perdido, subía las apuestas. Raro. Era todo muy raro. El peloteo dialéctico continuaba con la cárcel de Carabanchel, los impuestos y la deuda. Ruiz-Gallardón se impacientaba, pero el reglamento, y con él, el tiempo, jugaban a su favor. Ambos portavoces se atacaron con la candidatura olímpica, hasta entonces inmaculada y fuente de consenso dentro del debate municipal: el socialista acusando hacer flaco favor a Madrid 2016 con la imagen "sombría" de España que describía el alcalde; el popular, lo mismo pero con la imagen que se da de la capital. No hubo para más. Lucas soñaba con ganar el debate. El alcalde ya había tenido suficiente y le puso el despertador. Una bomba atómica informativa. Se volvía a presentar a la Alcaldía en 2011.
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