América Latina no se resigna a aceptar el golpe de Estado en Honduras. Cuando se cumplen cinco días de la revuelta cívico-militar que acabó con el secuestro del presidente Manuel Zelaya, su expulsión del país y la toma del poder por parte de Roberto Micheletti, la Casa América de Madrid sirvió de altavoz de los que reivindican la vuelta de la democracia.
Convertido en la
'Casa de Honduras Democrática', como reza el cartel de su fachada, el Palacio de Linares reunió a los embajadores de Uruguay, Chile y Costa Rica y a políticos de PSOE, Partido Popular e Izquierda Unida en una lectura de los artículos de la
Constitución Política de la república centroamericana.

Así, en sus patios se dieron cita
Pedro Zerolo, (Secretario de movimientos sociales y relaciones con las ONG's del PSOE), Marco Schwartz (Jefe de Opinión del diario Público), Hernando Valencia Villa (Profesor de Derechos Humanos),
Txiki Benegas (Vicepresidente de la Comisión de Exteriores del Congreso)
Delia Blanco (Presidenta de la Comisión de Cooperación Internacional al Desarrollo del Congreso) o
Ruth Porta (Portavoz Adjunta del Grupo Socialista en el Senado).
Junto a ellos, participaron en el acto
Gaspar Llamazares (Portavoz del Grupo ERC-IU-ICV en la Comisión de Exteriores del Congreso de los Diputados) o los populares
Miguel Arias Cañete,
Gustavo de Arístegui, Elizabeth Kelso (encargada de Negocios de Panamá), Franklin Molina (encargada de Negocios de Venezuela) y Ofelia Mendoza, presidenta de la asociación Guaymuras de inmigrantes hondureños en España.
Ultimátum de la OEA
Todos ellos reclamaron al autonombrado -con el apoyo del ejército- nuevo presidente hondureño,
Roberto Micheletti, la vuelta del país a la legitimidad democrática antes de que este mismo viernes la Organización de Estados Americanos plantease un ultimátum al usurpador.
La exigencia, cuando todavía no se ha cumplido
una semana del golpe de Estado, coincide con el reconocimiento del Ejército hondureño de que cometió "un delito" al secuestrar al presidente Manuel Zelaya, que asegura que volverá pese a la amenaza de ser detenido.