El gobierno aprobó el examen
martes 30 de octubre de 2007, 19:50h
Actualizado: 13 de noviembre de 2007, 11:40h
El primer análisis sobre las elecciones del domingo 28, indican que el oficialismo ha aprobado el examen de los cuatro años de gobierno del Pte. Kirchner. El resultado ha sido bueno, considerando que no habrá segunda vuelta y que la candidatura de Cristina Fernández logró superar las condiciones legales para aspirar un pasaje directo a la presidencia.
La distancia con respecto a la oposición exhibió la fragmentación de la misma. Elisa Carrió hizo una buena elección y aparece en el horizonte político liderando una nueva fuerza denominada Coalición Cívica. Deberá amalgamar, porque reúne en su interior, resto de centro izquierda con centro derecha, una heterodoxia difícil de sobrellevar en el debate parlamentario.
La continuidad en el Poder Ejecutivo se extiende a un mayor dominio en el parlamento por parte del kichnerismo. En la cámara de Diputados obtuvó un número de bancas que lo habilita a contar con quórum propio, y en el Senado también amplió su hegemonía.
Una singularidad de esta elección es que se eligió por primera vez a una mujer como candidata a Presidente. La experiencia anterior, fallida, fue con la viuda del Gral Perón, quien asumió luego del fallecimiento del presidente el 1 de julio de 1974.
Esta elección significó más la evaluación de la administración actual que el voto hacia un cambio a futuro. De este modo la expectativa sobre la gestión de Cristina Fernández abre incógnitas. Tiene por delante varios desafíos a resolver en forma urgente. La inflación, la actualización de las tarifas, el arreglo con el Club de París, la puja distributiva, son los principales temas de la agenda económica y social. La necesidad de que haya un acuerdo de los actores económicos y sociales en una mesa de negociaciones, supone la prueba de que el gobierno pueda asegurar la eficacia de esta propuesta. La inseguridad es un tema de agenda inevitable, pero también es cierto que el gobierno nacional puede ir llevándolo. Quien tiene mayor presión sobre esta problemática, considerando el importante caudal de votos, es el consagrado gobernador bonaerense Daniel Scioli. Este y otros temas tendrá como obstáculos el ex motonauta, que ya juega en las grandes ligas, pero que ahora enfrenta su carrera más difícil.
La oposición ha tenido más tropiezos que éxitos. Salvo Carrió, el resto de los opositores han sido derrotados, empezando por Mauricio Macri. La Ciudad de Buenos Aires, que lo consagró hace pocos meses, le dió vuelta la cara a sus candidatos en esta oportunidad. En éste distrito, perdió cuatro diputados y gano dos. Su candidato a Senador, el economista Melconián, tuvo una mala actuación y esta campaña se caracterizó por la falta de compromiso que impuso el mismo Macri a toda la actividad preelectoral.
Se confirmó sobre López Murphy, lo que veníamos diciendo. Su candidatura parecía más un juego de disputa doméstica con Macri que una aspiración presidencial en serio.
El racional candidato Roberto Lavagna, nunca pudo acercar su buena imagen a su intención de voto. Mientras ocupaba su tiempo en enojarse absurdamente con las encuestas o los periodistas, se olvidaba de hacer una buena campaña. También acá se cumplieron los pronósticos iniciales, cuando señalábamos que el ex Ministro de Economía tenía problemas de posicionamiento y siempre quedaba desperfilado.
Otro gran derrotado ha sido Jorge Sobisch, gobernador de Neuquén, que ni siquiera ganó en su provincia, resultado también anticipado en varias encuestas hechas en su territorio.
Se agrega a la lista Juan Carlos Blumberg, quien equivocó su camino al considerar que podía navegar por el proceloso mar de la política, mucho más dificultoso luego de que se descubriese su falso título.
La izquierda hizo una de sus peores performances y el radicalismo in totum, radicales alfonsinistas, radicales K; profundizaron su agonía. Resurge con esperanzas Margarita Stolbizer, ya que hizo una buena elección ayudada por la lista de Carrió, e irá a tomar el núcleo principal del radicalismo. El elegido vicepresidente Julio Cobos perdió en su provincia, debilitando de arranque su ya frágil participación en el armado kichnerista.
Veremos que nos depara el nuevo gobierno, veremos como la política podrá mostrar sus fortalezas y debilidades para conducir el conflicto natural que surge siempre en democracia: la lucha de las ideas y de los intereses.