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La Berlinale abre al ritmo de los Rolling y calienta motores con el furor de Daniel Day Lewis

lunes 11 de febrero de 2008, 11:24h
Después del vibrante desembarco de los Rolling Stones en Berlín con el documental “Shine a Light”, que lleva el inconfundible sello de Martin Scorsese, la Berlinale pisó el acelerador con el talento de Daniel Day Lewis. El actor británico encarna a un sediento magnate, de petróleo a veces, de sangre otras, en “There will be blood” (Pozos de ambición), que no retrocede ante nada, esta vez bajo la dirección de Paul Thomas Anderson.
Visto lo visto, el actor británico afincado en Estados Unidos tiene muchas papeletas para llevarse su segunda estatuilla de Hollywood, aunque en Berlín aseguró que no el codiciado galardón no le quita el sueño y que “intentará pasarlo bien” este año durante la ceremonia de los Oscar, el próximo 22 de febrero.
 
El actor de “Mi pie izquierdo”, igual de soberano frente a los periodistas, que abarrotaron la sala de prensa en esta 58 edición del Festival Internacional de Cine de Berlín (7 al 17 de febrero), como en la gran pantalla, no se privó de ironizar acerca del furioso desenlace que nos depara la adaptación cinematográfica de la novela “¡Petróleo!” de Upton Sinclair, capaz de dejarnos clavados en nuestras butacas.
 
“Tenemos suerte de que los hermanos Coen hayan hecho una película con un final incluso más controvertido que el nuestro”, aludiendo a “No es país para viejos” de Joel e Ethan Coen, que también aspira a la estatuilla a la mejor dirección, ya que “ha terminado por eclipsar nuestra controversia”, concluyó entre risas Lewis.
 
La quinta cinta de Anderson (“Magnolia”) es una crónica del negocio petrolero en California a finales del XIX, a través de la figura de Daniel Plainview, que encarna la ambición que transformó el Oeste norteamericano.
 
Al ritmo de la impresionante música de Jonny Greenwood, el oro negro y el polvo cubren el curtido rostro de un Daniel Day Lewis, dispuesto a sacrificarlo todo por el poder. Y una vez más, nos sorprende con la preparación de sus personajes, que dice “desmontar poco a poco” para finalmente perderse en él de forma irremediable.
 
Y si hoy era la dureza de Day Lewis, ayer era el torrente de energía del indomable Mick Jagger, y la cámara de Martin Scorsese, capaces de electrizar al generalmente controlado público de la Berlinale, dispuesto en esta ocasión a repartir codazos para ver a la legendaria banda y al cineasta neoyorquino sobre la alfombra roja.
 
 “Shine a Light” es un documental que, según el director de “Infiltrados” (2006), no tenía otra pretensión que “captar la energía de un concierto” del grupo musical británico.
 
Aunque no compite por el codiciado Oso de Oro, Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ronnie Wood acudieron ayer a la presentación internacional de esta “coreografía, poesía y emoción, con la que hemos querido acercarnos lo máximo posible al grupo, sin ser un incordio”, explicó un Scorsese que parecía haber suplantado a Jagger al frente de la banda.
 
“Shine a Light” es un homenaje a la fuerza de Jagger y al aguante de Keith Richards, el único al que realmente se le notan los años en el escenario del Beacon Theatre de Nueva York, donde ofrecieron un concierto, “íntimo”, respondiendo a los deseos del cineasta que confiesa haber seguido sus pasos desde los sesenta, cuando nació el grupo.
 
Y no es el único aporte musical en esta Berlinale, cuyo director Dieter Kosslick prometió que nos haría vibrar. Un documental sobre la vida de Neil Young (CNSY – déjà vu), otro sobre Patti Smith y el debut de Madonna como directora con “Filth and Wisdom”, vienen a completar la exhibición musical que incluye un homenaje al cine de Bollywood con “Om Shanti Om”, de Farah Khan, y protagonizada por Shah Rukh Khan
 
Este George Clooney de la India y la directora Farah Khan son capaces de sumergirnos durante casi tres horas en la exhuberancia musical y coreográfica al más puro estilo de Bollywood. Shan Rukh Khan, ídolo de media Asia, confesó hoy en Berlín que “por primera vez en 17 años –cuando comenzó su carrera cinematográfica- me siento una verdadera estrella de cine”.
 
Aunque preguntado por los periodistas acerca de sus posibilidades de trabajar en Hollywood, enumeró todo un catálogo de razones por las que cree no ser apto para la “fábrica de los sueños”: “Tengo 42 años, mi piel es más oscura, no soy lo suficientemente alto, no hablo bien el inglés y no bailo salsa”.
 
Para defender acto seguido el “made in Bollywood”, donde se hacen películas en las que confiesa que “nos reímos de nosotros mismos porque los indios somos así, desorganizados, demasiado emotivos, algo dementes, cantamos y bailamos, con más intensidad de lo normal”.
 
Tres aportaciones iberoamericanas compiten entre las 21 candidatas al máximo galardón. “Elegy”, una producción estadounidense que lleva la firma de Isabel Coixet (“Mi vida sin mí”) y que protagonizan Ben Kingsley y Penélope Cruz, algunas de las estrellas más esperadas en este festival junto con Natalie Portman, Scarlett Johansson o Daniel Day Lewis.
 
La brasileña-argentina “Tropa de élite” de José Padilla, sobre la influencia del narcotráfico en las favelas de Rio despierta gran expectación y el mexicano Fernando Eimbcke debuta con “Lake Tahoe”.
 
Aunque la mayoría de los títulos iberoamericanos están fuera de la sección oficial. Es el caso de “Eskalofrío”, de Isidro Ortiz, que se presenta hoy, o “Tres días” de Javier Gutiérrez, una producción de Antonio Banderas. “Transsiberian” es una coproducción europea que dirige Brad Anderson y que protagonizan Eduardo Noriega y Ben Kingsley. Y es que aunque los Rolling abran el festival, no falta el cine serio, para reflexionar, del que le gusta al presidente del jurado, Constantino “Costa” Gavras y del que siempre hace gala la Berlinale. Fin fin fin
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