Vladimir Putin sigue sin dar su brazo a torcer en el cuarto aniversario de la invasión de Ucrania, lo que en Moscú han calificado como "operación especial", y ha dado un discurso en este día ante los servicios de Inteligencia de su país para presentar a Rusia como la víctima de las agresiones ucranianas y a subir el tono de sus amenazas, principalmente contra Europa.
Putin se ha referido a un informe de esos servicios de Inteligencia (SVR por sus siglas en ruso) donde dicen que Francia y el Reino Unido están preparando a Ucrania para conseguir armamento nuclear. "Nuestros adversarios ya saben cómo terminaría todo si eso sucede", ha advertido el presidente ruso.
"Kiev podrá obtener condiciones más favorables para poner fin a los combates si posee una bomba nuclear o, al menos, una de las llamadas bombas sucias. Londres y París trabajan activamente para proporcionar a Kiev dichas armas y sus sistemas de lanzamiento", afirma el SVR, que libra a Alemania de esta supuesta estrategia.
De acuerdo con la Inteligencia rusa, se podría estar planteando el uso de este tipo de armas en misiles que se lanzarían desde submarinos. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, ha llamado a esta información como "extremadamente importante", pero tampoco ha aportado pruebas sobre la veracidad de estas acusaciones.
El Ministerio de Exteriores de Ucrania ha negado esta posibilidad y ha indicado en voz de su portavoz que "negamos de nuevo estas acusaciones absurdas de Rusia como hemos hecho ya antes. Pedimos a la comunidad internacional que rechace y condene que Rusia esparza estas difamaciones".
La guerra no se va a detener
Putin por su parte ha atacado a Ucrania en su discurso por intentar sabotear las conversaciones de paz y, junto a sus aliados, realizar ataques dentro de Rusia. Lo ha hecho a pesar de que Kiev había acordado un alto el fuego incondicional en marzo pasado. Más tarde, el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, pidió repetidamente a Putin negociar directamente. Pero los rusos se han negado hasta el momento a aceptar ninguna de las peticiones de Ucrania.
De acuerdo con el presidente ruso, los oponentes de Rusia se encuentran ansiosos por "derrotar" a Moscú y buscan todas las maneras de hacerlo, incluso una que los "coloque en una situación extrema y luego se arrepientan".
A pesar de que gran parte de su discurso ha tenido un tono victimista en el que ha tratado de dibujar una Rusia que únicamente se defiende, dice Putin que su enemigo está perdiendo en el campo de batalla, razón por la cual estaría recurriendo a ataques terroristas. "No han logrado infligir una derrota estratégica a Rusia en el campo de batalla, razón por la cual el enemigo recurre al terrorismo individual y masivo", ha afirmado en referencia a los ataques contra militares en Moscú en los últimos meses. Por ello, el jefe del Kremlin también ha solicitado "intensificar la lucha contra el terrorismo".
Antes de Putin, el portavoz de Kremlin, Dmitri Peskov, ha negado que Rusia vaya a terminar su ofensiva a corto plazo. "La operación especial continúa", ha asegurado Peskov "porque nuestros objetivos militares no se han alcanzado plenamente". Algo que ha comentado en paralelo a los actos que se están realizando en Kiev con la presencia de mandatarios de varios europeos.