Hamlet, por poner un ejemplo. Están locos estos daneses
jueves 22 de mayo de 2008, 19:03h
En el Hamlet de Shakespeare los cadáveres siembran el escenario en las últimas escenas. Un final bastante habitual para los dramas históricos. También en la comedias españolas de aquella época moría, según el gracejo popular, hasta el apuntador.
Mariano Llorente autor de textos dramáticos como Jocoserias, Todas las o Nadie canta en ningún sitio ha sacado para Hamlet, por poner un ejemplo, a los cuatro personajes centrales: el príncipe dubitativo, su madre, su padrastro y la desquiciada Ofelia.
Con ellos construye una rocambolesca situación que, desde luego, recuerda la historia original, pero que, al contrario que ésta, provoca carcajadas en vez de lagrimones. No queda muy claro si la Dinamarca del texto es realmente seria o es un teatro dentro del teatro. Lo evidente es que estos daneses, están bastante locos.
Un trono y una alfombra
Factoría Teatro, que cumple ya quince años de existencia, aterriza en el teatro Galileo con un espectáculo que estrenó en Aranjuez y para que el no necesita aparatosa escenografía. Un trono, unas alfombras, un rico y colorista vestuario y ¡adelante con los faroles! Los espectadores, que tal vez pretendan ver al Hamlet amargado y rencoroso, se sorprenden ya en la primera escena cuando el diálogo absurdo y repetitivo entre Gertrudis y su hijo el príncipe, provoca las carcajadas.
Luego, los cuatro actores van enredando una madeja con varios de los hilos shakesperianos: el padrastro, tirando a pasota y un poco lelo, la desaforada Ofelia persiguiendo a su galán y, por supuesto, Hamlet, tirando a bobo más que a doliente, y la madre que puede sacar de quicio a todos los demás. Llorente, como autor y director, ha concentrado la historia en algo menos de noventa minutos contando con cuatro actores solventes: Salvador Sanz, Gonzala Martín, Silvia García de Pe y Jesús Hierónides.
Todos curtidos en cualquier tipo de teatro que aquí arriesgan con una fórmula que, normalmente, se aplica en las llamadas salas alternativas. El teatro Galileo, propiedad del Ayuntamiento y gestionado por Manuel Canseco, está a mitad de camino entre lo “comercial” y lo “alternativo”. Generalmente apuesta por autores españoles, no siempre reconocidos, que encuentran un escenario desde el que intentar descollar.
Factoría Teatro, que lo mismo actúa en el Metro de Madrid que en la Cuarta Pared o en centros escolares –el caso es actuar- muestra ahora su capacidad de riesgo con este Hamlet. Quienes esperen encontrarse con teatro de capa y espada, que se abstengan.
Antonio Castro
Periodista y cronista de la Villa de Madrid.
|
|