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El Premio Nacional de Literatura

El Premio Nacional de Literatura

lunes 28 de julio de 2008, 22:19h
Actualizado: 08 de agosto de 2008, 21:56h
Es ya parte de nuestra tradición hacer conjeturas acerca de quién será el próximo Premio Nacional de Literatura. Siempre se barajan nombres, se realizan encuestas y campañas, y hay acuerdos y desacuerdos acerca de qué autores lo merecen. Es una tradición algo curiosa. No ocurre lo mismo con los otros premios nacionales, con los que el Estado corona figuras notables de la vida cultural chilena. No hay mayores discursos, ni candidatos previos cuando se trata de los premios nacionales de Arte, Educación, de Historia o de Música. Los galardones en esas disciplinas pasan casi desapercibidos y cuesta identificarlos cuando transcurre el tiempo.

El Premio Nacional de Literatura es otorgado y anunciado a fines de agosto y ya se registran en las páginas culturales de la prensa diversas opiniones de quién lo merece en esta ocasión.

El reconocimiento es acordado por un jurado que integran la ministra de Educación, el rector de la Universidad de Chile, un representante de alguna universidad del Consejo de Rectores, un miembro de la Academia de la Lengua y el escritor premiado el año anterior. Resulta incomprensible a estas alturas que tal jurado no lo presida la ministra de cultura y algún escritor designado por la Sociedad de Escritores. Es paradójico que un premio literario no tenga opinión ni decisión de un escritor que sería el más indicado para apreciar los méritos de los candidatos. Aunque no está señalado en la ley respectiva, se otorga el premio alternativamente cada dos años a un prosista y luego a un poeta. Las protestas al respecto tienen que ver con que es poco un periodo de dos años para estos géneros literarios. Así, un poeta o un novelista sólo pueden ser reconocidos cada cuatro años.

Quienes están de acuerdo  dicen que esta vez es de justicia premiar al poeta Efraín Barquero, figura descollante de la generación del 50 y autor de una poesía de gran vuelo lírico, de múltiples resonancias y de exaltación de las cosas y la vida cotidiana. Barquero emergió como la más poderosa voz poética de su generación. Su larga ausencia de Chile fue sepultando su nombre en el olvido, pero ahí están sus libros que sostienen una obra que merece el reconocimiento del país.

También se menciona con sólidos antecedentes a Oscar Hahn que es para muchos el más importante poeta chileno actual. La simplicidad y la densidad de su poesía, la renuncia a todo lenguaje artificial y la estremecedora belleza de sus versos lo ubican entre los grandes poetas chilenos de esta generación. También se mencionan las candidaturas de Delia Domínguez, Claudio Bertoni y David Rosenman, aunque se piensa que el premio nacional 2008 debe concederse a Barquero o a Hahn. No se escucharían mayores protestas si ellos fueran los nuevos “inmortales” de nuestra literatura, aunque la inmortalidad no necesita de pasaporte ni premio.

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Luis Alberto Mansilla
Periodista
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