Soldados rusos con vehículos blindados levantaron el lunes puntos de control en la principal autopista de Georgia, antes de la prometida retirada de partes del país bajo un plan internacional de paz.
Los soldados inspeccionaban la parte inferior de los coches y pedían la identificación a los conductores en la principal ruta entre la capital, Tiflis, y la ciudad de Gori. Vehículos blindados y tanques permanecían en las proximidades en el campo, cubiertos por toldos de camuflaje.
El Kremlin ha anunciado que Rusia comenzará a retirarse el lunes pero no ha facilitado un hora concreta.
Rusia llevó a cabo su mayor despliegue militar fuera de sus fronteras desde la desintegración de la Unión Soviética en 1991, después de que Georgia enviara a sus tropas el 7 y 8 de agosto para recapturar la provincia rebelde de Osetia del Sur, respaldada por Moscú.
La Unión Europea y Estados Unidos, conscientes de que se podría retroceder si se producen retrasos, están presionando a Moscú para finalizar la retirada rápidamente.
Tanto Bruselas como Washington quieren ver a observadores internacionales sobre el terreno para vigilar la retirada pero no se han realizado arreglos hasta la fecha.
Naciones Unidas dijo que un primer convoy de ayuda logró entrar en Gori el domingo, que había edificios que no parecían estar muy dañados y que había "claros signos de saqueos masivos."
Kakha Lomaina, secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Georgia, dijo el lunes por la mañana que no veía signos de retirada rusa.
"El general ruso (Vyacheslav Borisov) prometió anoche comenzar la retirada a las 10 de la mañana, pero hasta el momento no hemos visto ninguna señal," dijo desde la principal autopista a Gori.
La televisión georgiana mostró imágenes de las fuerzas rusas saliendo de la ciudad occidental de Senaki, pero no estaba claro si era parte de la prometida retirada de mayor envergadura.
El presidente georgiano, Mikheil Saakashvili, en un dramático cambio con respecto a declaraciones previas condenando a los rusos de "bárbaros del siglo XXI" dispuestos a emprender una limpieza étnica, pidió el lunes conversaciones con Moscú.
"Apelo a ustedes después de que sus fuerzas armadas abandonen territorio georgiano para iniciar reflexiones y discusiones serias sobre mayores negociaciones, para buscar más modos (de conducir) las relaciones para no sembrar la discordia entre nuestros países para siempre," declaró Saakashvili en una transmisión, que fue facilitada a Reuters con antelación.
Los líderes rusos han calificado a Saakashvili de un maníaco peligroso y han sugerido en privado que no hay necesidad de hablar con él porque su propio pueblo lo derrocará dentro de poco.