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Ayuso no convenció en un debate áspero con demasiada política nacional y los muertos de la covid sobre la mesa
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(Foto: Telemadrid)

Ayuso no convenció en un debate áspero con demasiada política nacional y los muertos de la covid sobre la mesa

jueves 22 de abril de 2021, 07:53h

Mascarillas fuera. Los seis candidatos a la Presidencia de la Comunidad de Madrid han debatido este miércoles por la noche en Telemadrid durante dos horas, 120 minutos en los que las propuestas de cada una de las formaciones se han colado entre las defensas de lo hecho hasta ahora y los ataques por lo no hecho, lo dicho o lo promovido.

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Mientras que los candidatos de izquierda, Ángel Gabilondo (PSOE), Mónica García (Más Madrid) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), afrontaban este espacio de debate con el objetivo de mover al electorado progresista para que el próximo 4 de mayo acudan a las urnas, la candidata a la reelección del Partido Popular, Isabel Díaz Ayuso, centraba su misión en estar a la altura durante el único debate en el que va a participar a lo largo de esta campaña, algo que ha conseguido a medias.

Por su parte, Rocío Monasterio (Vox) y Edmundo Bal (Ciudadanos), fijaban su mirada en convencer a los madrileños de la necesidad de que sus formaciones estén presentes en un nuevo gobierno de la Comunidad de Madrid, unos alegando ser los únicos que aseguran la libertad, la prosperidad y la seguridad, mientras otros defendían ser los únicos con “experiencia” frente a “experimentos”, como ha dicho Bal en varias ocasiones.

De hecho, este último contaba además con el reto de darse a conocer al electorado madrileño, como también tenía que hacerlo -aunque en menor medida- la candidata de Más Madrid. Así, ambos han hecho alusión a su trayectoria profesional y política de manera directa durante sus intervenciones y también en el denominado 'minuto de oro'. Sin embargo, las posturas desde las que partes ambos candidatos difieren mucho: mientras que García juega a la de convencer a indecisos del PSOE y Unidas Podemos, Bal lucha por conseguir el 5 por ciento y entrar en la Asamblea de Madrid. Y se notaba.

García, que apelaba en varias ocasiones su profesión como sanitaria y su experiencia como tal durante la pandemia para también argumentar lo sucedido durante la primera ola del Covid-19 en la Comunidad de Madrid, se enfrentaba y apelaba desde el principio a Isabel Díaz Ayuso, quien sin embargo conseguía resarcirse mínimamente al preguntar a la médico por la fuente de sus estadísticas, algo que García no sabía contestar. En cualquier caso, García se iba con los deberes hechos: hablar de políticas sanitarias, medioambientales, feministas, de empleo y económicas, y sobre todo, dejar clara su contrariedad con el Partido Popular y sus proyectos.

Por otra parte, el de la formación naranja, que llegaba a los estudios de Telemadrid en moto y dando una imagen de frescura y modernidad, defendía constantemente que el papel de los consejeros de Ciudadanos en el Gobierno de la Comunidad de Madrid ha sido clave para ese “milagro económico de Madrid” que se atribuye, a su parecer, Isabel Díaz Ayuso. Asimismo, centraba su discurso en asegurar ser la fórmula para que “no haya fotocopias en la Comunidad de Madrid del Gobierno de la nación” o que “Monasterio y los experimentos de Vox” no marquen las Políticas Sociales en la región.

Con un discurso sosegado y equidistante, de cierto interés por el consenso, Bal trataba de poner por encima las propuestas de su partido, aquellas que fueron firmadas con el Partido Popular en el acuerdo de los 155 puntos y que defiende que funcionan. Si bien se desenvolvía con fluidez y tranquilidad, Bal elevaba el tono después de escuchar en varias ocasiones a Rocío Monasterio llamarle “traidor”. Interrumpiendo a Monasterio, Bal sentenciaba: “Deje ya de llamarme así, nadie puede llamarme traidor cuando he trabajado casi 30 años para mi país como abogado del Estado”, decía.

Era entonces cuando Monasterio sacaba a relucir que era la única de aquel escenario que había cotizado 20 años en la empresa privada, aval que para ella le hace ser conocedora de “los verdaderos problemas de la gente”, que ha centralizado en la seguridad en los barrios, las dificultades económicas de la gente y el futuro de los madrileños. Precisamente, la de Vox lanzaba nada más comenzar el debate su 'argumento' estrella de esta campaña: "Todos se indignan cuando se dice que un MENA cuesta 4.700 euros al mes", decía Monasterio asegurando que Vox “viene a contar la verdad”.

“Mientras los madrileños estaban encerrados sin poder trabajar, sin poder ver a sus seres queridos y sin poder enterrar a sus muertos", decía Monasterio al inicio del debate haciendo alusión a los capítulos de Netflix que el candidato de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, consideraba que estaba viendo mientras avanzaba la pandemia. No era el único ataque directo que la de Vox haría a Iglesias, a quien culpa junto a Pedro Sánchez de esa “política de fronteras abiertas” que ha creado un “efecto llamada” de inmigración ilegal a España que ocasiona, a su parecer, delincuencia en las calles madrileñas.

“Para ser tan pocos MENAS, delinquen mucho”, decía Monasterio cuando la presidenta de la Comunidad de Madrid señala que solo algo más de 400 personas son menores extranjeros no acompañados en la Comunidad de Madrid. “Sin seguridad no hay libertad. Si la gente tiene miedo a salir a la calle, porque se cruce con un grupo de MENAS por la calle, como esta chica del parque del Oeste, que fue abusada”, decía Monasterio incidiendo en su mensaje. Del mismo modo, la de Vox ponía sobre la palestra la entrada del virus a la Comunidad de Madrid a través del Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas y afeaba al candidato socialista que desde el Gobierno central la hubieran llamado “xenófoba” cuando pidió que se tomaran medidas de control de entrada a España para contener el virus.

“Veo que aquí hay mucha gente que se siente sola”, decía Gabilondo sobre la de Vox, a quien acusaba de quejarse de que “nadie me hace caso”. El ganador de las anteriores elecciones autonómicas, quien sin embargo no consiguió conformar gobierno, mostraba una vez más que se desenvuelve mejor sin tiempos, aunque conseguía ganar en momentos con cierta socarronería. “Pensaba que esto eran unas elecciones en la Comunidad de Madrid”, decía Gabilondo para encaminar de nuevo el debate lejos de la actuación del Gobierno central. La desigualdad en la región, la pobreza y la situación social eran sus bazas, así como posicionar el mensaje de la necesidad de un gobierno fuerte que consiga “recomponer” la situación pasada la pandemia.

Pero tampoco eludía críticas a Ayuso, y de hecho sacaba al inicio de su intervención los datos del Covid-19 señalando que no responden a gestión, sino a ideología. Las "órdenes terribles" de no trasladar a mayores por parte de Sanidad, algo que el exconsejero Reyero llegó a decir que suponía excluir "a casi la totalidad" de los mayores en residencias, daba pie a un momento en el que los candidatos pareciera que se echaban unos sobre otros los fallecidos durante la pandemia. Defendiendo que no es momento de subir impuestos, coincidía con Iglesias en la necesidad de llevar a cabo una reforma fiscal en la Comunidad de Madrid, pero reiteraba en que “ahora no” y que “yo no soy Pedro Sánchez, soy Ángel Gabilondo”.

El candidato socialista dejaba además un momento muy esperado por el electorado: la idea de si iba o no a pactar con el de Unidas Podemos un nuevo gobierno. Gabilondo tendía la mano a Iglesias a que “apoyara” a su formación para "frenar, cerrar al paso al Gobierno de Colón" en la región madrileña. "Pablo, tenemos 12 días para ganar las elecciones", decía directamente a Iglesias, tras hacer una mención semejante, aunque con mayor intencionalidad de acuerdo, a Mónica García, a quien le indicaba que él cree en un "Gobierno progresista" y cree que podrían "gobernar". Por contra, aseveraba que "ni con Vox, ni con Partido Popular" el pacto sería posible.

A sabiendas de la necesidad de movilizar al electorado de izquierdas, el de Unidas Podemos iniciaba su intervención llamando al voto el próximo 4 de mayo y señalando que la formación ha creado un buzón para asesorar a aquellos a quienes “sus jefes no les otorguen el permiso retribuido de cuatro horas” para depositar su voto, algo que recalcaba que puede ser "un delito electoral". Demostrando soltura, Iglesias se centraba en atacar a Isabel Díaz Ayuso, a quien se refería directamente en varias ocasiones durante las dos horas de programa y, de hecho, con quien protagonizaba el primer enfrentamiento al preguntar a la dirigente autonómica cuántos fallecidos ha habido en la Comunidad.

Con una sonrisa, Ayuso contestaba que 20.000 y le ha pedido que respondiese él que cuántos ha habido en España. “No sonría”, decía Iglesias a la candidata a la reelección, que, sin saber muy bien qué cara poner, veía como el de Unidas Podemos volvía a atacar, exigiendo que declarase si había alguna comunidad autónoma con más fallecidos que la Comunidad de Madrid. "¿No verdad? ¿Y usted dice que esto es por el Aeropuerto de Barajas? Cree que esto es serio? No sonría. Estamos hablando de fallecidos", lanzaba. “¿Cómo puede decir que los datos son envidiables?”, decía Iglesias, que señalaba que no era decente "tomarle el pelo a la ciudadanía" cuando se habla de personas han perdido la vida. "Ustedes no se preocupaban de los ciudadanos de la comunidad sino de hacer caer al Gobierno", decía Iglesias, un argumento que nombraba en varias ocasiones.

De nuevo contra Ayuso, el líder de Podemos señalaba sentirse “muy ofendido" por las referencias de la presidenta a las colas del hambre, asegurando que “no hay derecho a que se denomine como mantenidos o subvencionados” a las personas que van a pedir ayudas. "Usted no puede decir eso", decía Iglesias, que ha destacado en el debate al defender la política fiscal del partido. “Habrá que aplicar la Constitución, bajar los impuestos, por ejemplo, a los autónomos que están en situación más vulnerables o tipos del IRPF a los trabajadores en una situación más modesta", decía para, al mismo tiempo, señalar a Gabilondo que, en estos términos y “desde el compañerismo", no pueden "hacer lo mismo que la derecha" si quieren "ganar a la derecha".

Ayuso, por su parte, sabía lo que tenía que hacer: no meterse en ningún jardín. A medias lo conseguía, pero se veía en aprietos en más de una ocasión, en especial al ser interpelada por Iglesias. La presidenta regional, que no acudirá a ningún otro debate, perdía fuelle en algunos momentos del debate y casi desaparecía, pero su labor era defender su gestión durante la pandemia y asegurar que “gobernar en libertad” va a permitirle llevar a cabo muchas más políticas, como la rebaja prometida del IRPF. Así, en más de una ocasión, la presidenta recurría a los ataques personales.

"Si se compara de manera mezquina con otras comunidades autónomas, con otras densidades u otras situaciones que pueden dar esas cifras, pero es absolutamente falso. Reto a mis contrincantes que, a lo largo de estos días, me demuestren que es verdad lo que dicen sobre la mortalidad en Madrid. Ni siquiera en la primera ola fue superior a las demás comunidades autónomas, fuimos la cuarta", defendía la popular, que aseguraba que "en la segunda y la tercera ola, además de no arruinar a la sociedad madrileña, de no encerrarla y todavía causar más daño a las personas que estaban solas por culpa de esos cierres indiscriminados", sacaron adelante algo que "ha sorprendido a muchos medios de comunicación internacionales".

Las muertes "son de todos", decía Ayuso a Iglesias, sobre quien señalaba que era una “persona de todo menos creíble, una persona muy poco querida en Madrid" y a quien han dejado de “querer” en los barrios más humildes de Madrid. "Usted ha venido hoy en un taxi, una persona que va siempre con una corte que le ha faltado un coche para la niñera. Le pido respeto del mismo modo que yo se lo he dado a usted. Yo sonrío porque usted solamente da vergüenza ajena. Están utilizando el dolor de las familias", decía Ayuso.

La presidenta defendía que ella ha estado al frente de la Comunidad de Madrid en los momentos "más difíciles", como quiere seguir haciéndolo en los próximos dos años, mientras que los demás no han hecho nada. "El señor Iglesias ni se pasó por una residencia, ni se pasó por un hospital, ni tiene empatía, ni es creíble. Es usted una pantomima que ha venido a rescatar un proyecto para ni siquiera recoger el escaño. Es lo más mezquino que hay política española", decía. También tenía para Mónica García, a quien acusaba de usar el hospital en el que trabaja, el 12 de Octubre, para "promocionarse" y le ha reprochado hacer "campaña" contra "un hospital público", en referencia al Enfermera Isabel Zendal.

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