IV Concurso Nacional
Valladolid, capital del pincho y la tapa
martes 21 de octubre de 2008, 18:20h
Actualizado: 24 de octubre de 2008, 10:11h
Sergi Arola, dos estrellas Michelín, y los franceses Laurent y Jacques Pourcel, tres estrellas Michelín, sorprendieron a los asistentes con la creación de originales, tradicionales y vanguardistas tapas.
Una gigantesca carpa ubicada en la Acera de Recoletos de Valladolid es el lugar elegido para que los 63 cocineros procedentes de toda España, seleccionados entre 130 candidatos, compitan culinariamente para crear la mejor tapa y pincho del país .
La cuarta edición de este Concurso, definido por el alcalde de la ciudad, Javier León de la Riva, como “una sana competición para demostrar que la tapa es una cocina importante tanto dentro como fuera de España”, cuenta con cocineros procedentes de todas las comunidades de España que durante dos días elaboraran 8 piezas de su pincho o tapa para que un Jurado decida las tres tapas ganadoras de la edición 2008 .
Novedad importante de esta edición es la creación del “pasaporte de la tapa” que permite a todos los visitantes internacionales procedentes de Alemania, Francia, Suecia y Estados Unidos, degustar 12 tapas con sus correspondientes bebidas.
En paralelo al certamen, se celebró la II Asamblea Internacional de la Tapa con intervenciones del Presidente de la Academia Española de Gastronomía, Rafael Ansón, quien recordó que la entidad que preside esta elaborando un diccionario “en el que en el que se pretende crear una definición distinta para pincho, tapa y cocina miniatura” por lo que solicitó para la próxima edición tres premios de acuerdo a esta nueva situación. También intervino el crítico gastronómico José Carlos Capel, Presidente de Madrid Fusión, para destacar que la tapa, gracias a este evento, se ha convertido en Valladolid “en una forma de comer” .
En el capitulo de demostraciones, el mediático Sergi Arola -dos estrellas Michelín y un sol CAMPSA – y los hermanos gemelos franceses Laurent y Jacques Pourcel – tres estrellas Michelín - fueron los responsables de mostrar su sabiduría culinaria en la elaboración del diminuto producto gastronómico. El primero, con la creación de cinco tapas que oferta en sus restaurantes, como las famosas “patatas bravas” o el popular “bocata de calamares”, una autentica reinvención de las clásicas tapas que consiguió sorprender a los asistentes. Por su parte, los franceses crearon, durante su demostración técnica, cinco pinchos con base de bogavante y un sinfín de productos alimentarios, con el objetivo de “transmitir la emoción a través de los contrastes, de los colores, los sabores y las texturas”.