www.diariocritico.com
Ni interior, ni exterior

Ni interior, ni exterior

La política exterior del Gobierno, cuestión a la que Zapatero está dedicando mucho menos esfuerzo y ganas que sus antecesores, se está demostrando tan inoperante como la interior. La prueba está en los acontecimientos de los últimos siete días: primero el presidente viaja a Estambul para presentar su 'Alianza de Civilizaciones', eje de sus propuestas internacionales, sin más compañía que un primer ministro turco que, se marchará de su país para no recibir allí al Papa, prueba evidente de su falta de compromiso con esa alianza; luego el dictador Obiang aparece por Madrid en su primer viaje oficial en 16 años a nuestro país y se produce un encontronazo entre Moncloa, Exteriores y el Congreso de los Diputados que planea dudas justificadas sobre la capacidad de nuestra democracia para planificar la visita. Y por último, y de momento, se celebra una cumbre España-Francia en Gerona que, ya antes de empezar, es devaluada por parte francesa, que se niega a que participen ella ni los ministros de Interior ni los presidentes autonómicos que Zapatero había designado como sus acompañantes.

   La política exterior de Zapatero solo se rige por el principio a la contra de oponerse a la guerra de Irak y recordar , de forma tramposa, que Aznar nos metió en esa guerra, lo cual es mentira porque los soldados españoles solo fueron a aquel país cuando había finalizado el conflicto bélico. Pero da igual, Aznar nos metió en la guerra y Zapatero nos sacó, lema con el que el Gobierno socialista fue tirando millas hasta que se quedó obsoleto. Casi tanto, por cierto, como la promesa del actual presidente de devolver a España su sitio en el corazón de Europa que, por poco tiempo, le hizo colocarse en el papel de peón subordinado de Shroeder y Chirac. Hoy la canciller alemana es otra, enemistada con zapatero, y el presidente francés solo le hace desaires. Y, mientras tanto, Zapatero circula (poco, menos mal) por el mundo de pifia en pifia, desde sus abrazos a Evo Morales a su empeño patético por conseguir una fotografía con Bush. Así que no es de extrañar que hasta una cosa tan fácil como organizar un viaje de Obiang a España dentro de unos límites aceptables por todos se convierte en una pesadilla política para nuestro Gobierno actual.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)

+

0 comentarios