De hecho, el propio
Correa aprovechó el marco mediático de la pasada cumbre iberoamericana de El Salvador para ‘dar la campanada’ de anunciar que las relaciones con Repsol quedaban rotas, porque, dijo,
“la empresa española nos está haciendo perder mucho tiempo”. En realidad, no había tal ruptura, no definitiva, en todo caso: la demora de una empresa norteamericana socia de Repsol en varios contratos con Ecuador a la hora de las renegociaciones provocó esta dilación.
Una vez que la compañía norteamericana citada, la texana Murphy –vinculada a sectores próximos a
Bush- ha señalado su escaso interés en mantener vínculos con el régimen ‘semibolivariano’ de Correa, todo parece haber entrado en vías de solución, puesto que Repsol se muestra dispuesta a comprar la parte de Murphy. Todo indica que el propio ministro español de Exteriores,
Miguel Angel Moratinos, ha tenido una activa participación a la hora del acuerdo, todavía no consumado.
--Un año de plazo--
Así, este jueves se anunciaba la reanudación de las relaciones –que no aún pleno acuerdo—entre el gobierno ecuatoriano y Repsol, mediante negociaciones llevadas a cabo por
Nemesio Fernández Cuesta, máximo responsable para Latinoamérica, con el ministro ecuatoriano de Minas y Petróleos (ver diariocriticodeecuador.com). La situación de ruptura se trocó en un pacto para renegociar el acuerdo en el plazo de un año, y con posibilidad de renovación hasta 2018. A cambio, se llega a un acuerdo impositivo y a la mutación de los contratos para convertirlos en prestación de servicios, dejando la titularidad de las iniciativas a compañías estatales.
Paralelamente, Brufau se entrevistaba con la presidenta argentina,
Cristina Fernández de Kirchner (ver diariocriticodeargentina.com), quien quería así mostrar su disposición de ‘buena voluntad’ hacia los inversores españoles de Repsol YPF, ahora con socio local, lo que ha contribuído no poco, a mantener la buena sintonía con el difícil gobierno de la señora Fernández de Kirchner. La presidenta ha garantizado a su interlocutor español, alarmado por las pérdidas en Bolsa tras la decisión de nacionalizar las pensiones, que se mantendrá la seguridad jurídica en el país. También en este caso parece clara la intervención del gobierno español, esta vez de la mano de
María Teresa Fernández de la Vega.
--Descubrimiento en Brasil--
Las perspectivas para Repsol en América Latina son, así, mucho mejores. No solamente por la mejora del estado de cosas en Argentina y en Ecuador (donde el volumen de negocio es muy pequeño para la compañía española), sino, sobre todo, por las posibilidades que presenta el último descubrimiento en aguas profundas brasileñas (Cuenca de Santos). Puede tratarse, dicen en Repsol, del mayor descubrimiento en sesenta años y, cuando la explotación se ponga en marcha,
“cambiará el perfil de la compañía”.