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Líos en el Gobierno de Zapatero... y en el PP

Líos en el Gobierno de Zapatero... y en el PP

El presidente del Gobierno español pisa por primera vez, y tras una tozuda lucha para lograrlo, la Casa Blanca. Sin duda, el haber conseguido una plaza para la ‘cumbre’ del G-20 en Washington, que indudablemente es la primera de una serie, ha incrementado la popularidad de Zapatero, pese a los esfuerzos de algunos sectores de la oposición, y de más de un medio conectado con estos sectores, por minimizar el alcance de esta presencia, presentada como “mendicante” y “de segunda fila”. Lo cierto es que, lo merezca o no, ZP está ahí, ganará, si su discurso lo merece, algunos puntos en las encuestas, y se afianza como líder indiscutido y único en las filas de un PSOE que se ha instalado confortablemente, acaso demasiado confortablemente, en el poder.

Pero, desde luego, no todo es paz en el seno del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. La crisis económica ha venido a agravar algunas diferencias que ya existían en el Consejo de Ministros, donde el vicepresidente Pedro Solbes y el titular de Industria y personaje muy influyente sobre el presidente, Miguel Sebastián, mantienen un pulso soterrado, con sordina, pero que tiene ya una larga trayectoria, ahora, como digo, infectada por los malos tiempos que vivimos y vamos a vivir. Los observadores más atentos de esta pugna resumen la situación diciendo que, mientras Solbes es partidario de recetas clásicas, de modos contenidos y compostura sobre todas las cosas, Sebastián es más partidario de medidas espectaculares, que llamen la atención y sirvan de reclamo para el comportamiento de la ciudadanía. Obviamente, Zapatero se inclina más por este último camino. Sin embargo, en este cuarto de hora, Solbes, que es quien acompaña a ZP a Washington, gana.

Ni la salida ‘sebastianesca’ de la ‘bombilla para todos’, ni el sincorbatismo veraniego, ni las proclamas de ‘esta Navidad no hay copas’, gustan demasiado al severo vicepresidente, que en todo momento de la crisis ha mantenido el talante monocorde y aparentemente inalterable, algo aburrido, que se le conoce. No es la primera vez que ha amenazado, con la voz baja habitual, con tirar la toalla y marcharse: hasta cuatro veces en la pasada Legislatura, aseguran. No consta que algo similar haya ocurrido -aún- en esta, pero quienes conocen bien a Solbes dicen que él espera un relevo ‘desde arriba’ para 2010, que es cuando se rumorea con fuerza, porque los rumores se han originado en La Moncloa, que ZP podría hacer un cambio de importancia en su elenco ministerial, colocando a Sebastián, pese a todas las polémicas que siempre le rodean, en la vicepresidencia económica.




Chacón, ¿número dos?

Y quizá también colocando a Carme Chacón en la vicepresidencia política, sustituyendo a una María Teresa Fernández de la Vega cuya sintonía con Zapatero no es ya, aseguran insistentemente muchas fuentes, la misma. De hecho, no volvió a ser la misma desde que la ‘número dos’ del gobierno huyó de una reunión en la que sabía que ZP le iba a proponer ser la candidata a la alcaldía de Madrid, candidatura que luego hubo de ocupar Sebastián, el último ‘fiel’ que le quedaba al presidente para intentar destronar a Gallardón.

Y héte aquí que ahora resulta que, de acuerdo con numerosos sondeos que manejan con avidez en la sede de Ferraz y en la de Génova, tanto Gallardón, en la acera de la derecha, como Chacón, en la de la izquierda, resultan ser los personajes más valorados por los españoles, y por tanto los más temidos por sus jefes políticos, Mariano Rajoy y, acaso, Zapatero. Lo que ocurre es que Rajoy se ha fijado ya indefectiblemente la meta de ser el candidato por el PP a las próximas elecciones generales -comicios autonómicos y europeos y congreso de los ‘populares’ mediante- y, en cambio, nadie está muy seguro de que entre las intenciones de ZP figure el estar más de ocho años seguidos como presidente del gobierno.

Para 2012, en efecto, Zapatero tendrá apenas 52 años, que es más o menos la edad con la que se retiró Aznar hacia una vida privada relativamente cómoda desde el punto de vista económico y relativamente influyente desde la sombra de la Fundación FAES desde el punto de vista político. Una edad aún muy aprovechable, aunque a ciertas empresas públicas y a determinadas entidades bancarias les parezca la ideal para una jubilación claramente anticipada. Y Zapatero intuye que tendrá mucho recorrido tras el 2012, para cuando todos esperan que la crisis haya quedado ampliamente superada -¿o no?- y el presidente se encuentre recuperado de las heridas que suponen el desgaste de gobernar con circunstancias adversas.

Así, los líos en el gobierno Zapatero parecen tener un plazo, el 2010, que sería, de tener razón los medios cercanos al presidente que pueden consultarse con una relativa fiabilidad, el momento en el que ZP produciría cambios significativos en el banquillo. Un banquillo que, hoy por hoy, tiene pocos nombres relevantes, aunque lo cierto es que algunos ministros/as apenas tienen notoriedad, entre otras cosas menos explicables, porque todo el protagonismo se lo llevan la crisis económica y sus derivados. Sería con ese golpe de timón de una macrocrisis de gobierno como ZP trataría de afrontar la recta final de la Legislatura, concluya esta recta o no con su continuidad en la cabecera del cartel socialista. 



Un relevo para Mariano

Mientras, en el PP, este plazo puede acortarse o alargarse, según cómo vengan los vientos. Hay muchos en el principal, casi único, partido de la oposición que consideran casi una traición a los principios el talante moderado y dialogante que Rajoy está mostrando en estos tiempos de zozobra para el gobierno socialista. Casi unos nuevos pactos de La Moncloa, dicen. Algunos medios de comunicación, pocos y polémicos, pero muy influyentes en el electorado del PP, atizan el fuego, probablemente con la gasolina que les prestan algunos ‘populares’ disidentes del ‘marianismo’, especialmente en Madrid. Y dicen que, en el congreso del partido en 2011, hay que encontrar un relevo a Mariano.

Aunque nadie cree que vaya a ser Esperanza Aguirre la ‘lideresa’ total. Despierta demasiados recelos su opinión siempre franca, excesivamente espontánea y ‘espectacular’ y no siempre, en cambio, todo lo políticamente correcta que quisieran muchos, aun dentro del propio PP. Ni ciertos colaboradores estrechos de ‘Espe’ suscitan unánimes simpatías en su propio partido, precisamente. Por ejemplo, Aguirre y Gallardón son cordiales enemigos que a veces se intercambian un beso protocolario, pero no ocurre lo mismo entre el alcalde madrileño y el ‘número dos’ de la Comunidad de Madrid y lugarteniente de la ‘lideresa’, Ignacio González, que es enemigo mortal, sin la menor cordialidad, del alcalde.

A Alberto Ruiz Gallardón, mimado en las encuestas, le tientan desde lo alto para que encabece la candidatura europea del PP dentro de dos años, en lugar de Jaime Mayor Oreja, que ha quedado aparcado entre los ‘duros’, pero que sigue siendo la única pieza de recambio. Pero Gallardón no parece demasiado proclive a caer en esa tentación, pese a ser el cargo de eurodiputado -donde la verdad es que no se trabaja mucho- compatible con una alcaldía. Y pese a que ello podría ser su pasaporte hacia la presidencia del gobierno en 2016, año de posible, pero no probable, candidatura olímpica para Madrid y de las siguientes elecciones generales tras un 2012  en el que muchos esperan ver estrellarse nuevamente a Rajoy, si es que las cosas no se precipitan y el gallego flemático sobrevive al fuego amigo hasta entonces.



 
El controvertido equipo de Rajoy

Lo cierto es que la nueva hornada de dirigentes que rodea de manera cercana a Rajoy -y entre los que no se encuentra Gallardón- es igualmente objeto de alfilerazos por parte de algunos de sus compañeros. De manera especial, la portavoz parlamentaria Soraya Sáenz de Santamaría despierta las iras de algunos en el grupo parlamentario, donde, sin embargo, reinan la tranquilidad y la pax romana en comparación con los tiempos de Eduardo Zaplana, enfrentado con no menos de una quincena de parlamentarios ‘populares’ de primera fila. Pero ni Soraya, ni la secretaria general, María Dolores de Cospedal, ni el vicesecretario Esteban González Pons, cuyas arriesgadas declaraciones le convierten en un personaje altamente mediático y ‘futurible’, pero también polémico en el seno de su partido, han acabado de ser ‘tragados’ por los ‘clásicos’. Que, entre otras cosas, argumentan que el PP, ‘este’ PP, no sube en las encuestas todo lo que debería teniendo en cuenta los malos tragos que ha de atravesar el gobierno. Y que Rajoy se mantiene, pertinaz, con una de las más bajas valoraciones de los sondeados.

Pero, a estas alturas del partido, parece difícil cambiar de caballo. Rajoy tiene muchas virtudes -honestidad, solidez, espontaneidad- que contrapesan, más o menos, sus defectos -imagen poco laboriosa, escaso tirón, un cierto retraimiento-. Pero ¿serán suficientes los pros como para contrarrestar a los contras? Quién sabe. Es el caso que el PP afronta con bastante incertidumbre el año 2009, que todo apunta a que será decisivo, para bien o para mal, para una clarificación de la política española…y para todos nosotros. Menudos tiempos nos esperan: habrá de todo, menos aburrimiento. El pistoletazo de salida, antesala de ese 2009 que nos llega impetuoso, esta ‘cumbre’ del G-20, que ya ha comenzado.
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