El anhelo de protección social a los derechos de la ciudadanía en relación a la sanidad, vivienda, educación, servicios sociales, pensiones o prestaciones por desempleo son los pilares del llamado Estado de bienestar, un proyecto que en gran parte se articula en torno a los nuevos ministros.
Sanidad
La nueva ministra de Sanidad y Política Social,
Trinidad Jiménez, tiene una gran tarea por delante: conseguir el pleno desarrollo del proyecto estrella de
ZP, la ley de Dependencia. Esta necesaria política social ha tenido un distinto grado de implantación según las comunidades autónomas y en muchos casos las ayudas han llegado demasiado tarde. Por ello, esta asignatura pendiente será la prioridad del nuevo equipo que ya ha anunciado un impulso a la cooperación y solidaridad territorial para conseguir que todos se involucren a favor de las personas dependientes. En concreto ya ha anunciado una primera medida para llevar a la práctica lo que ya es un derecho reconocido:
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Quedará modificado el reparto de fondos a las comunidades. De esta manera, se destinará un 20% del mismo a las comunidades autónomas con más dependientes evaluados. Este año la cifra se concreta en 283 millones de euros, un 17% más que en 2008, más otros 400 millones en el plan extraordinario destinado a crear empleo relacionado con la dependencia. Hasta ahora, el reparto de la partida dependía de diversas variantes, como la renta, el número de habitantes, la dispersión poblacional o la insularidad. Con esta medida se intenta fomentar que las distintas comunidades autónomas agilicen los trámites de evaluación a las personas que pueden beneficiarse de la ley.
Sin embargo, la ley de la Dependencia no será la única tarea de Trinidad Jiménez que tendrá que lidiar también con el terrible pronóstico que augura que en sólo dieciséis años habrá un
déficit de unos 25.000 especialistas, con la creación de un
calendario de vacunas común a todo el país e implantar un sistema que permita recorrer el
historial médico de cualquier paciente esté en el hospital que esté. Y por último,
la reforma de la ley del aborto, un tema que surgió del departamento de Igualdad y al que no parece que vaya a aportar demasiado. La propuesta de la ministra
Aído quedará tal y como la planteó. Así lo manifestaron las dos responsables tras reunirse este jueves en torno el tema en cuestión: la Interrupción Voluntaria del Embarazo, incluso en relación a la decisión de las menores de edad sobre sus casos ya que así, aseguran, se evitarán abortos clandestinos.
Educación

Ángel Gabilondo llevará sobre sus hombros la responsabilidad de luchar contra el fracaso escolar, la reforma de la FP y la adaptación al polémico ‘Plan Bolonia’.
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Abandono
Según un informe de la OCDE hay un 31% de jóvenes españoles que deja los estudios después de la ESO, muchos de ellos, sin el título mínimo. Además, se pone de manifiesto el alto grado de repetidores, un recurso sobreexplotado en nuestro sistema educativo. España es uno de los países desarrollados donde más jóvenes repiten, más de 40% lo ha hecho alguna vez a los 15 años.
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Desarrollo de la FP
El fracaso escolar, uno de los grandes problemas que tratará de resolver el nuevo ministro de Educación designado por Zapatero, está ligado también a otro punto importante en esta nueva etapa: el desarrollo de la FP. España todavía está muy lejos de Europa en el número de títulos de formación profesional así como de los pasos para conseguir que los estudiantes pasen de los grados medios a los superiores y así, que los alumnos sigan estudiando después de los 16 años.
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Adaptación al Plan Bolonia
Sin embargo, el tema estrella parece seguir siendo la polémica adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior conocido como ‘
Plan Bolonia’. Tras las manifestaciones reiteradas de universitarios de todo el país declarando su temor de que la institución se mercantilice, Gabilondo ha tendido una mano al diálogo. El ministro ya se ha mostrado a favor del Plan, eso sí, haciendo hincapié en el diálogo con la comunidad educativa, pero tendrá que darse prisa. Precisamente, hace dos días Bruselas daba un
tirón de orejas a nuestro país por la lentitud con la que se están amoldando las universidades a un sistema que debería estar totalmente implantado en 2010.
La introducción de la nueva estructura de la enseñanza superior en tres ciclos (grado, máster y doctorado) se ha realizado a un ritmo más lento que en otros países de la UE y además, el sistema europeo de transferencia y acumulación de créditos, diseñado para facilitar la movilidad de los estudiantes, todavía no se aplica plenamente.
Finalmente, España no respeta la obligación pactada dentro del proceso de Bolonia de que el suplemento de diploma --un documento adjunto al título de enseñanza superior cuyo propósito es facilitar el reconocimiento académico y profesional de las cualificaciones-- se expida de manera automática y gratuita. En España el suplemento sólo se otorga a los estudiantes que lo pidan y tiene que pagarse, tal y como señaló el Ejecutivo comunitario.
En definitiva, Gabilondo tiene por delante una dura tarea en esta área y para comenzar a trabajar en ello, la semana próxima asistirá a la VI Conferencia de Ministros de Educación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) que se celebrará entre los días 28 y 29 de abril en Lovaina (Bélgica) en la que se presentará un informe acerca de los progresos de cada uno de los 46 países que deben implantar el EEES.
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