Correos podría comprometer el normal desarrollo de la campaña para las elecciones al Parlamento Europeo ya que la dirección ha decidido por su cuenta y riesgo -argumentando la manida excusa de que estamos en crisis- suprimir el reparto extraordinario de propaganda electoral, previsto para el próximo sábado 30 de mayo.
Esta decisión no ha gustado nada a las organizaciones sindicales ya que entienden que se rompe así con las negociaciones laborales llevadas hasta la fecha y tendrá sus consecuencias para los trabajadores.
Este reparto extraordinario, habitual en todas las campañas electorales hasta la fecha, permite a los empleados de Correos la distribución de los millones de envíos que las diferentes formaciones políticas confían a la empresa postal pública para su envío a los votantes. Sin embargo ahora, con la supresión del mismo, el personal de reparto deberá proceder a su distribución junto al resto de la correspondencia. Debido al volumen de trabajo habitual, al que hay a que sumar los problemas de falta de plantilla que se vienen detectando en Correos durante los últimos meses, en muchos casos podría resultar imposible que los envíos de los partidos políticos lleguen a los ciudadanos. ¿Nos quedaremos sin algunos de los folletos de propaganda electoral?