Los apagones volvieron y la economía será la que pague los platos rotos. El tránsito en las urbes se torna un caos, los comercios no pueden desarrollar sus actividades con normalidad; las industrias, si no tienen generadores propios, deberán detenerse; las telecomunicaciones, si no previeron estos percances, también. Las escuelas, colegios y universidades desde luego que se ven afectados.
El presidente Correa, quien se ufana de ser un verdadero economista, y que en sus inicios exaltó la importancia de la planificación y desbarró contra los neoliberales que hasta entonces nos gobernaron, no previó la caída de la generación de electricidad en Paute, o si lo hizo, no ordenó a sus funcionarios tener la “gentileza” de informarnos a sus conciudadanos.
Mientras, las promesas abundan y los insultos sobran. Pero se oculta un decreto presidencial firmado el pasado 12 de octubre para adquirir de Cuba “grupos electrógenos” capaces de generar 150 megavatios.
La transacción, según el Decreto, se acordó en enero de este año. Los generadores de electricidad procedentes de la Isla, que funcionan con fuel oil, llegarán al país en el primer trimestre del año próximo.
Los grupos electrógenos en la Isla se explotan con la participación de una empresa canadiense, que se los vendió con anterioridad. Los equipos se desmontarán en Cuba y se volverán a ensamblar aquí. Parecería que la revolución ciudadana tiene una vocación natural por la chatarra. En fin, sería mejor que volvieran a manejar nuestra economía aquellos contadores de antaño.