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Unánime reclamo de los marchistas en el vecino país

Alto a deportaciones, piden manifestantes en EE.UU

Alto a deportaciones, piden manifestantes en EE.UU

Los Angeles California, i de mayo.- Decenas de miles de angelinos salieron hoy, como ocurrió el año pasado, a las calles para demandar una reforma migratoria integral, aunque en esta ocasión exigieron además un alto a las redadas y las deportaciones.

Los manifestantes, que portaban carteles con las leyendas "Alto a las deportaciones" y "Legalización ahora", demandaron que se abra un camino para regularizar el estatus migratorio de los casi 12 millones de indocumentados que viven en Estados Unidos.

Hace un año, cerca de un millón de angelinos desbordaron las calles para exigir una reforma migratoria integral, en lo que fue considerada la mayor concentración en la historia de esta ciudad.

Este martes, sin llegar a esos niveles de concentración, decenas de miles de personas volvieron a caminar de manera pacífica desde la intersección de Broadway y Olympic.

Según los dirigentes de la movilización, que llamaron a un boicot para no comprar ni asistir al trabajo este martes, estimaron que a la marcha asistieron más de 50 mil personas, aunque la policía de Los Angeles calculó que participaron menos de 10 mil.

"Volvimos a sacudir a la estructura política de este país y osamos ponerla en vergüenza", indicó Javier Rodríguez, líder de la Coalición 25 de Marzo, uno de los organizadores de la manifestación.

En Los Angeles habrá varias marchas, para esta tarde está prevista la que fue convocada por la Coalición Somos América, que concluirá con un mitin en el parque McArthur, mientras que por la mañana hubo otras en las llamadas "ciudades santuario" de inmigrantes.

La marcha de Somos América, que no apoyó al boicot, se concentrará en el parque MacArthur y tiene el apoyo de unas 50 organizaciones, entre ellas el Centro de Recursos Centroamericanos (Carecen), religiosas, sindicales, de jornaleros y asiáticas.

"Este es un movimiento nacional por la legalizacion, no sólo de Los Angeles, sino de todos y eso es lo que se debe entender", indicó Rodríguez, quien cumplió este martes su noveno día en huelga de hambre y que la concluirá el proximo 5 de mayo.

"No importa el dolor que he sentido en algún momento, como el de miles de indocumentados que deciden dejar a sus familias, su país y cruzar el desierto para enfrentar climas extremos y por eso vale la pena la huelga", replicó.

Como ocurrió hace un año, en la marcha participaron decenas de organizaciones diversas como Hermandad Mexicana Nacional, de trabajadores, de comerciantes y de estudiantes.

"El hecho que se hayan paralizado los puertos de Los Angeles y Long Beach habla de esa gran presión que estamos ejerciendo desde aquí en este movimiento nacional", señaló Rodríguez.

El puerto de Los Angeles, uno de los de mayor movilidad en Estados Unidos, permaneció este martes semidesierto, ya que unos 12 mil camioneros que dan servicio a ese puerto y al de Long Beach paralizaron en 70 por ciento sus actividades en demanda de una reforma migratoria integral.

"Hace un año comenzó una nueva cultura política organizativa. No estamos unidos completamente porque hay quienes no comparten tácticas y se han opuesto, pero eso no importa, la meta es la legalización", añadió.

La marcha convocada por la Coalición 25 de Marzo recorrió la calle Broadway y concluyó, como la de hace un año, con un mitin frente a la alcaldía de Los Angeles, donde sobre un camión se instaló un templete para que hablarán los dirigentes.

La movilización fue resguardada por cientos de agentes del Departamento de Policía de Los Angeles, mientras que agentes del Sheriff resguardaron accesos a las autopistas para evitar que estudiantes volvieran a caminar por estas vías.

Martha García, vocero de la policía angelina, señaló por su parte que durante la movilización que se desarrolló de manera pacífica no se registraron incidentes ni arrestos.

Pese al llamado de las autoridades para que los estudiantes no abandonaran sus escuelas durante la manifestación, varios cientos de alumnos de preparatoria y secundaria se brincaron las cercas de sus planteles para asistir al acto.

La portavoz del Distrito Escolar Unificado de Los Angeles, Mónica Carazo, informó que la dependencia envió camiones escolares a la alcaldía para que al término del evento los estudiantes pudieran regresar a sus escuelas

La parte humana

De aprobarse la reforma migratoria que reclaman indocumentados y otros sectores en la nación, lo primero que haría Jacinto Quispi es viajar a Ecuador, donde viven sus cuatro hijos a los que no ve hace 18 años.

Catalina Martínez, de México, también sueña con reunirse con su madre, a quien vio por última vez hace 15 años cuando emigró de Puebla en busca de mejor vida.

Quispi y Martínez fueron dos de los cientos de inmigrantes que hoy recorrieron las calles de Nueva York, al conmemorarse el 1 de mayo, en reclamo de un alto a las redadas y deportaciones y de una reforma migratoria que legalice su estatus y el de los 12 millones de indocumentados que se calcula viven en EU.

Sus historias no son únicas y cada una de ellas tiene un rostro diferente; proceden de América Latina o el Caribe o de lugares más distantes como Europa, Asia, África o el Medio Oriente, pero unidos bajo el mismo propósito.

"Sí se puede" y "legalización ahora" fueron algunas de las consignas que al unísono gritaban los inmigrantes.

Aunque este año el número de personas que acudió a la convocatoria de las organizaciones comunitarias, líderes sindicales, religiosos y políticos fue menor al año pasado el entusiasmo no decayó.

Varios grupos partieron desde distintos puntos de la ciudad, luego de eventos en sus comunidades, para encontrarse en la plaza de Union Square en Manhathan, entre éstos la Coalición del Inmigrante, la más grande de la ciudad.

La Coalición empezó su día con un evento religioso, en la Judson Memorial Church en la Universidad de Nueva York donde acudieron emigrantes portando velas y carteles con mensajes de "no más deportaciones, paren las deportaciones", "Somos américa" y en reclamo de una reforma migratoria comprensiva.

Líderes religiosos de diferentes credos dieron un mensaje de esperanza a los que se concentraron en la iglesia, fundada en 1895, en un barrio que para esa época era predominantemente de inmigrantes italianos.

"Nuestra causa es la de Dios porque Dios es amor y justicia y es el dios que ayuda a los oprimidos", fue uno de los mensajes escuchados con euforia por el público, entre éstos Catalina Martínez, quien sostenía en brazos a su nieta Jennifer, de ocho meses de edad.

"Estoy aquí apoyando una reforma migratoria justa porque ya es tiempo. Llevo 15 años sin ver a mi madre, que todavía vive. Queremos una reforma consciente y necesaria para todos, porque si miran nuestras caras, somos de todas partes", afirmó.

Al finalizar el acto, acudieron a la plaza Washington Square, frente a la iglesia, donde colocaron los nombres de los familiares de los que están separados debido a su estatus legal o que han sido deportados en un gigantesco árbol dibujado sobre lienzo.

Jacinto Quispi fue uno de los que aguardó pacientemente por su turno, mientras sostenía entre sus manos la hoja de papel en forma de hoja en la que escribió el nombre de sus cuatro hijos, a quienes sólo ha escuchado la voz durante 18 años.

"Estoy mucho tiempo aquí y no los veo hace 18 años. Hablo con ellos, pero no es lo mismo", dijo el hombre de 52 años. "Lo primero que haré si hay una reforma es ir a verlos", aseguró Quispi, que se emplea en lo que puede para sobrevivir.

Jesús Trujillo, de 32 años y trabajador de la construcción, se tomó el día libre para acudir a la marcha del 1 de mayo junto a su esposa y dos niños.

Trujillo tiene la esperanza de que pronto se aprueba una reforma migratoria que evite su deportación. Explicó que hace dos años estaba con dos mexicanos y un hondureño en un hotel de Michigan donde sorpresivamente se presentó un alguacil.

"Parece que alguien nos denunció" dijo al referirse que todos eran indocumentados y agregó que durante dos años su abogado ha luchado para evitar que se ordene su deportación.

Los sindicatos, muchos de los cuales representan a un gran número de trabajadores indocumentados también levantaron hoy su voz durante los actos.

"Debemos detener los abusos. Las mismas personas que hoy nos llaman indocumentados y criminales son los mismos que usan nuestros servicios en hoteles o restaurantes", dijo Edison Alba, dirigente del sindicato que representa a los trabajadores, en su mayoría polacos y ecuatorianos, que remueven asbestos y sustancias peligrosas.

Nueva York, alto a deportaciones, exigen

De aprobarse la reforma migratoria que reclaman indocumentados y otros sectores en la nación, lo primero que haría Jacinto Quispi es viajar a Ecuador, donde viven sus cuatro hijos a los que no ve hace 18 años.

Catalina Martínez, de México, también sueña con reunirse con su madre, a quien vio por última vez hace 15 años cuando emigró de Puebla en busca de mejor vida.

Quispi y Martínez fueron dos de los cientos de inmigrantes que hoy recorrieron las calles de Nueva York, al conmemorarse el 1 de mayo, en reclamo de un alto a las redadas y deportaciones y de una reforma migratoria que legalice su estatus y el de los 12 millones de indocumentados que se calcula viven en EU.

Sus historias no son únicas y cada una de ellas tiene un rostro diferente; proceden de América Latina o el Caribe o de lugares más distantes como Europa, Asia, África o el Medio Oriente, pero unidos bajo el mismo propósito.

"Sí se puede" y "legalización ahora" fueron algunas de las consignas que al unísono gritaban los inmigrantes.

Aunque este año el número de personas que acudió a la convocatoria de las organizaciones comunitarias, líderes sindicales, religiosos y políticos fue menor al año pasado el entusiasmo no decayó.

Varios grupos partieron desde distintos puntos de la ciudad, luego de eventos en sus comunidades, para encontrarse en la plaza de Union Square en Manhathan, entre éstos la Coalición del Inmigrante, la más grande de la ciudad.

La Coalición empezó su día con un evento religioso, en la Judson Memorial Church en la Universidad de Nueva York donde acudieron emigrantes portando velas y carteles con mensajes de "no más deportaciones, paren las deportaciones", "Somos américa" y en reclamo de una reforma migratoria comprensiva.

Líderes religiosos de diferentes credos dieron un mensaje de esperanza a los que se concentraron en la iglesia, fundada en 1895, en un barrio que para esa época era predominantemente de inmigrantes italianos.

"Nuestra causa es la de Dios porque Dios es amor y justicia y es el dios que ayuda a los oprimidos", fue uno de los mensajes escuchados con euforia por el público, entre éstos Catalina Martínez, quien sostenía en brazos a su nieta Jennifer, de ocho meses de edad.

"Estoy aquí apoyando una reforma migratoria justa porque ya es tiempo. Llevo 15 años sin ver a mi madre, que todavía vive. Queremos una reforma consciente y necesaria para todos, porque si miran nuestras caras, somos de todas partes", afirmó.

Al finalizar el acto, acudieron a la plaza Washington Square, frente a la iglesia, donde colocaron los nombres de los familiares de los que están separados debido a su estatus legal o que han sido deportados en un gigantesco árbol dibujado sobre lienzo.

Jacinto Quispi fue uno de los que aguardó pacientemente por su turno, mientras sostenía entre sus manos la hoja de papel en forma de hoja en la que escribió el nombre de sus cuatro hijos, a quienes sólo ha escuchado la voz durante 18 años.

"Estoy mucho tiempo aquí y no los veo hace 18 años. Hablo con ellos, pero no es lo mismo", dijo el hombre de 52 años. "Lo primero que haré si hay una reforma es ir a verlos", aseguró Quispi, que se emplea en lo que puede para sobrevivir.

Jesús Trujillo, de 32 años y trabajador de la construcción, se tomó el día libre para acudir a la marcha del 1 de mayo junto a su esposa y dos niños.

Trujillo tiene la esperanza de que pronto se aprueba una reforma migratoria que evite su deportación. Explicó que hace dos años estaba con dos mexicanos y un hondureño en un hotel de Michigan donde sorpresivamente se presentó un alguacil.

"Parece que alguien nos denunció" dijo al referirse que todos eran indocumentados y agregó que durante dos años su abogado ha luchado para evitar que se ordene su deportación.

Los sindicatos, muchos de los cuales representan a un gran número de trabajadores indocumentados también levantaron hoy su voz durante los actos.

"Debemos detener los abusos. Las mismas personas que hoy nos llaman indocumentados y criminales son los mismos que usan nuestros servicios en hoteles o restaurantes", dijo Edison Alba, dirigente del sindicato que representa a los trabajadores, en su mayoría polacos y ecuatorianos, que remueven asbestos y sustancias peligrosas.

Ondearon banderas mexicanas frente al Capitolio

Varios miles de personas salieron hoy a las calles de Nueva York para pedir que paren las deportaciones y que el Congreso apruebe una reforma migratoria que abra la puerta para la legalización de 12 millones de indocumentados.

Alrededor de unas cinco mil personas se dieron cita en la popular Union Square de Manhattan para celebrar el 1 de mayo, aniversario teñido de proclamas a favor de los inmigrantes, que se manifestaron en respuesta a la convocatoria nacional de protesta.

A lo largo y ancho de Estados Unidos -las más esperadas eran las de Chicago y Los Ángeles- se llevaron a cabo cientos de actos para exigir la legalización de los "sin papeles" y poner freno a las deportaciones de inmigrantes ilegales.

Pero a diferencia del año pasado, cuando salieron a las calles más de un millón de personas, las marchas fueron mucho menos nutridas en esta ocasión. Un fiel reflejo de esta tendencia fue lo sucedido en Nueva York.

Los organizadores llamaron a un servicio religioso y a un "rally" en Washington Square, donde se dieron cita unas mil personas.

Allí pidieron que la política migratoria no separe a las familias y que el Congreso saque adelante una reforma comprensiva que ofrezca la posibilidad de legalizar la situación a los millones de indocumentados que residen en el país.

Más tarde, y tras una pancarta que decía "Mantengan a las familias unidas", los manifestantes se dirigieron a la Union Square, a tan solo unos cientos de metros para unirse a la otra convocatoria paralela para conmemorar el Día del Trabajador.

Algunos de los lemas más repetidos fueron "No más deportaciones", "I love inmigrant NY" (Me encanta una Nueva York inmigrante), "No tenemos papeles, pero trabajamos y pagamos impuestos", "Nosotros somos America".

También se vieron banderas de México, Colombia o Venezuela y, casi en mayor número, de Estados Unidos.

"Si seguimos unidos como hasta ahora tarde o temprano se tiene que dar la reforma migratoria. Nosotros no somos delincuentes, somos trabajadores y tenemos nuestros derechos", señaló Cliseria, de 30 años, natural de Oaxaca y que lleva siete de "ilegal" en Nueva York.

Conscientes de la menor afluencia de gente a la manifestación de este año, uno de los organizadores repetía desde la tribuna de oradores que no cundiera la desesperación. "No desanimen, hay que seguir adelante en la lucha".

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