Rosario de la Encarnación levantó hace veintidós años una empresa de moda en Lantejuela, Sevilla, convencida de que desde su localidad natal podía mover los hilos de las tendencias. Y dicho y hecho, los movió. Entró en el desangelado mercado de la ropa premamá, salvo honrosas excepciones, y se llevó el gato al agua. Supo adaptarse a los tiempos y despojar a esas prendas del estigma de ñoñas y cursis que tenían para imprimirles un aire renovador, acorde con la nueva vida de la mujer actual. Una mujer que suele seguir su ritmo habitual, a pesar de estar embarazada. Y su ritmo habitual implica que necesita ropa cómoda, práctica y que no desentone de la mañana a la noche. Sus colecciones, en las que también incluía una línea de fiesta, cosecharon un gran éxito, pero los tiempos han cambiado y Rosario de la Encarnación ha aparcado eventualmente las prendas para este segmento de la población y se ha embarcado en otro proyecto, la moda infantil.
“Llevamos unos años en que toda la ropa es tan holgada que la pueden usar hasta las embarazadas, entonces no compensa sacar colecciones. Por eso y porque desde el primer momento nos fue muy bien, seguimos dedicados en cuerpo y alma- aunque para Roinsal sólo hagamos prendas básicas- nuestra marca Babiné, ropa de niños y niñas desde recién nacidos a doce años”.
Sálvese quien pueda
Dice Rosario de la Encarnación que la clave de que hoy todo el mundo se decida a hacer moda infantil está en el sálvese quien pueda. “Cuando no funcionan las colecciones que lanzas al mercado optas por hacer ropa para niños, porque son prendas que siempre se venden y sobre todo en España, donde las madres son capaces de grandes sacrificios para equipar a sus hijos. De todas formas, se salva el que mejor producto tenga, sobre todo si su relación calidad/precio es la adecuada. Nosotros estamos muy contentos con Babiné y creemos que su éxito radica en que hacemos colecciones muy amplias y muy cuidadas. Nos basamos en un clásico renovado, adaptado a los nuevos tiempos. Los colores son variados y los tejidos, los mejores”.
Esta diseñadora está muy orgullosa de realizar toda la producción en su tierra. “La hacemos en Lantejuela, además de contar con talleres en Casariche, Sevilla, Marchena y Paradas. Estudiamos la oferta de irnos a Marruecos, pero el dinero de los portes lo empleas aquí, y te evitas el riesgo de que te envíen las prendas en malas condiciones”.
Rosario de la Encarnación es asidua a la Feria Internacional de Moda Infantil y Juvenil de Valencia (FIMI), donde su firma Roinsal llegó a desfilar en su prestigiosa Pasarela. Ahora dice que este foro de la moda ha decaído y que, aunque siguen asistiendo muchos visitantes, las ventas no son las de antes. “Es un reflejo de la crisis que estamos atravesando, que al ser mundial, no la compensas con los compradores extranjeros, que antes eran multitud en la Feria. También Extenda, la Agencia de Promoción Exterior de la Junta de Andalucía, ha dejado de facilitar ayudas para participar en este foro”.
Babiné se vende en toda España, aunque se baraja la posibilidad de que salga al mercado extranjero. En estos días vendrán desde Inglaterra a recoger un muestrario. Mientras tanto, Rosario de la Encarnación con la vitalidad que la caracteriza sigue dándole vueltas a la cabeza para poner en marcha la próxima colección.