Ante la Sentencia sobre el Estatut, la hipocresía está emanando a chorros. Es decir, el empeño en engañar a los ciudadanos. Casi nadie dice lo que piensa, ni piensa lo que dice. Pero como hay que pronunciarse, allá va la mentira más “políticamente correcta” que convenga.
El presidente Zapatero se declara “vencedor” y el president Montilla “indignado”. Un diario de Madrid (ABC) ha propuesto el juego de encontrar “las 7 diferencias” entre las primeras declaraciones oficiales de la vicepresidenta De la Vega y del president Montilla, ambos del mismo partido socialista. La cara y la cruz. Nada que ver unas de otras. Aquélla, triunfal; éste, consternado y llamando a salir masivamente a la calle. Hipocresías.
Revelador lo que difunde el diario El País: “El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, ha celebrado con los suyos la sentencia como una victoria. "Hemos ganado, el Estatuto se salva", ha proclamado a media tarde uno de sus ministros. "De 38.000 palabras, apenas eliminan 100 de las cuales no hay ninguna especialmente trascendente".
Todo un presidente del Gobierno valora una sentencia tan importante nada menos que por el número de palabras respetadas o eliminadas. Por contra, Montilla calibra mejor la trascendencia del recorte que el Constitucional ha hecho de partes esenciales del Estatut, pese a que se salven otras muy importantes. El Partido Popular ha ganado a medias, quizás por esto se muestra más comedido y destaca que, con estos recortes para adaptarlo a la Constitución, ahora sí que el Estatut es constitucional.
Es incomprensible que Zapatero se proclame “vencedor”: Es incomprensible que Montilla declare con rotundidad que “hay que acatar” la Sentencia, y que llame a los catalanes a manifestarse masivamente en contra en la calle. Es también incomprensible que los dos sean del mismo partido y que justo conocerse la sentencia se hablasen personalmente por teléfono sobre el fallo del Constitucional. Sin duda, y esto lo hace comprensible, se trata de un reparto de papeles. Zapatero se presenta como vencedor para frenar la euforia que podría exhibir el PP en España. Y Montilla se hace la víctima para tratar de quitarle votos a Convergència i Unió, sus adversarios en Catalunya.
Pura estrategia de uno y otro. Escenificación teatral y electoralista. Zapatero nuevamente miente y engaña. Montilla, con su llamada a manifestarse, trata de contener a sus socios de gobierno más radicales y de restarle protagonismo al CiU. Por esto su “masiva manifestación” (contra una sentencia que expresamente “acata”) aparece como una gran pantalla para distraer a la opinión de una parte importante de la sociedad catalana. Montilla no miente, maniobra astutamente.