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Alfredo Toro Hardy

¿Adónde llegarán los precios petroleros?

¿Adónde llegarán los precios petroleros?

domingo 27 de marzo de 2011, 22:47h
Todo parece indicar que el mundo se adentra en una nueva era de altos precios petroleros. Como telón de fondo encontramos un elevado consumo, creando temor con respecto a la oferta disponible. La sola economía china representó alrededor de 50% del incremento en el consumo global entre 2000 y 2009 (ver Ben Simpfendorfer, The New Silk Road, New York, 2011). En palabras de Tobias Vanderbruck: "las alarmas han empezado a sonar en la medida en que los estudios indican que, de mantenerse las actuales tasas de consumo, el petróleo comenzará a escasear a partir de 2030... Las exploraciones que se realizan alrededor del mundo muestran algunos pequeños bolsones en los que se sospecha la existencia de reservas, pero estos representan apenas una fracción de las cantidades requeridas para hacer frente a la escasez que se anticipa" (Oil-Price.Net, 11 octubre, 2010). Sin ir tan lejos en el tiempo, la Agencia Internacional de Energía ha alertado sobre un punto de inflexión en la disponibilidad de la oferta después del 2010 (Simpfendorfer). Sobre este horizonte de incertidumbre vino a operar la gigantesca crisis política surgida en Oriente Medio y África del Norte. Dos regiones del mundo de por sí altamente inestables, se vieron afectadas en uno de sus pocos ámbitos de estabilidad presumida: la permanencia de sus regímenes políticos. Recordando la caída en hilera de dominó de los regímenes comunistas de Europa Central y del Este, en 1989, los países árabes perdieron todo patrón de predictibilidad. Tomando en cuenta que el mundo árabe representa el 28% de las reservas globales de petróleo, es fácil entender el impacto de esta situación sobre los precios. Por si la misma no fuese ya suficientemente complicada, la intervención militar occidental en Libia introduce nuevos y poderosos elementos de complejidad en la ecuación de riesgo. El incremento en los precios petroleros significa alza en los precios de los alimentos, uno de los factores detonantes de la crisis y de la combustión social existente. Pero al otro extremo del planeta también se produjeron sorpresas. A los efectos devastadores pero pasajeros del terremoto y del tsunami en Japón, se unió una crisis duradera en la energía atómica. En momentos en que buena parte del mundo se aprestaba a adentrarse en lo que ya se denominaba como el "renacimiento nuclear", este último se ve parado en seco. Habida cuenta de que la energía renovable representa una opción de largo plazo, y por ahora virtualmente marginal, el "shock" nuclear coloca la mayoría de los ases en manos de los hidrocarburos. Pero dominar el juego no significa estar en capacidad de satisfacer la demanda. Lo que evita que los precios se desorbiten en estos momentos son los 1.467 millones de barriles de reserva estratégica que mantienen Estados Unidos, Europa y Japón (The Economist, 12 marzo, 2011) y la posibilidad de abrir estos al mercado. De enloquecerse los mismos la recuperación económica se la llevaría el Diablo, con lo cual los precios petroleros volverían a caer a pesar de revoluciones, bombardeos y fisiones atómicas. [email protected]
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