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Atentado de Marrakech

Atentado de Marrakech

viernes 29 de abril de 2011, 10:43h
Entre 14 y 18 personas, según las fuentes, resultaron muertas hoy jueves en un acto terrorista contra el Restaurante Argane de la famosa Djmaa al Fna (Plaza de Fna) de Marrakech,  y unas 50 o 60 quedaron heridas.  Situada en el borde de la ciudad a la entrada de la Medina o casco antiguo, la Djemaa al Fna es probablemente el centro turístico más famoso y visitado de Marruecos. Aunque muy modernizada para adaptarlo al turismo moderno y a sus exigencias de calidad en la gastronomía y el servicio al cliente, la Djmaa al Fna conserva toda la magia de su origen de principios del siglo XIX y XX cuando no había supermercados y los zocos eran el lugar donde campesinos y urbanitas compraban y vendían lo que cada cual tenía que  ofrecer. En aquellos años en que el Marruecos profundo era un misterio para los escasos turistas extranjeros de entonces y para los marrakchis, magos, titiriteros, y juglares árabes y bereberes bajaban de las montañas del Atlas a contar historias durante horas por unas monedas mientras los demás comerciaban. Esta es la segunda vez que el terrorismo se ceba en una ciudad que procura una importante fuente de ingresos a Marruecos por el turismo y por el número considerable de extranjeros que se han instalado en ella para vivir permanentemente. En el atentado anterior de agosto de 1994 contra el Hotel Asni, murieron dos turistas españoles. Las investigaciones posteriores al atentado señalaron a una pista de una organización islamista radical establecida en Francia. Un mes el entonces todopoderoso ministro del interior, Driss Basri, acusó formalmente a los servicios secretos argelinos de estar detrás del atentado, una tesis no compartida por los investigadores franceses que encabezaba el juez Jean Louis Brugieres. Aquella acusación no confirmada sirvió en 1994 a Marruecos para justificar la expulsión de unos 14.000 argelinos, que completarían la cifra de 70.000 desde que las expulsiones comenzaron en 1963 a raíz de la llamada guerra de las arenas de 1963 entre Argelia y Marruecos. Las fronteras entre los dos países fueron cerradas en 1994 por decisión marroquí y así han permanecido hasta hoy. En 1963 Argelia acababa de recuperar su independencia de la colonización francesa y comenzaba su reconstrucción después de una larga guerra de liberación muy costosa en vidas humanas contra el colonizador francés. La confrontación con Francia duraría hasta 1971 en que Argelia recuperó el control total de los hidrocarburos. Pero en 1963 el rey Hassán II decidió reclamar a Argelia los territorios del Tuat Gurara y Tidikelt, los llamados oasis argelinos, que según Rabat los franceses habían anexado a su colonia de Argelia convertida en provincia francesa. Curiosamente el atentado de Marrakech ha ocurrido ahora que Argelia y Marruecos parecen muy cerca de lograr un acuerdo para abrir las fronteras. Desde marzo pasado una ministra marroquí viajó a Argel y un ministro marroquí a Rabat y en esas visitas los dos países parecen haber iniciado algunos importantes acuerdos que no tendrían sentido con las fronteras cerradas. Sin esa apertura de fronteras tampoco estaría muy justificado el importante proyecto de línea ferroviaria argelina entre Tlemcen y Akid Abbas, encomendado a la empresa española Fomento de Construcciones y Contratas (FCC) y a su socio argelino el igrupo FTRHB Haddad. La línea acerca a la red ferroviaria argelina a la ciudad marroquí de Uxda, en la frontera argelina y la inversión la justificaría el previsible tráfico de mercancías y personas cuando se abra la frontera. Este es el segundo gran contrato logrado por FCC en Argelia, después de la línea ferroviaria Relizane-Tiaret-Tissemlit, en una región argelina ligada a la historia de España desde el siglo IX. La expulsión de naturales de los países respectivos son episodios poco edificantes de las relaciones entre los dos países. En diciembre de 1975 fueron el Presidente Huari Bumedian y el entonces ministro de Asuntos Exteriores, Abdelazis Buteflika, quienes a su vez expulsaron a 45.000 familias marroquíes establecidas en Argelia , como represalia por los acuerdos Tripartitos de Madrid sobre el Sahara occidental favorables a Marruecos firmados por España, Marruecos y Mauritania. En uno y otro caso fueron motivaciones políticas de ciertas élites en los gobiernos ajenas a los sentimientos de los pueblos argelino y marroquí los que estuvieron detrás de esas dramáticas expulsiones. Los atentados del jueves de Marrakech pueden esta vez servir para acelerar la reconciliación entre dos países y pueblos que deberían también iniciar esa marcha hacia la democracia y hacia las reformas que se extiende por todo el mundo árabe. El terrorismo demuestra que sigue siendo una amenaza y que con la excepción de Argelia, es a Marruecos el país árabe que más ha castigado como recuerda el atentado de Casablanca de 16 de mayo de 2003. De pasada este atentado sugiere que no se protege a un país amigo como Marruecos ignorando o minimizando las informaciones que le conciernen que no concuerde3n con las visiones oficiales de la excepción marroquí, o del Marruecos que ya se ha reformado y que ahora bastará que el rey mismo decida que otras reformas aplicar. * Domingo del Pino es especialista en el mundo árabe, ex delegado de la Agencia EFE en Marruecos, ex corresponsal de El País para el Norte de Africa, fue miembro de la Euro Med and the Media Task Force de la Comisión Europea y, actualmente, es miembro del consejo editorial de la revista bilingüe Afkar/ideas; colaborador de Política Exterior y Economía Exterior; de la Revista Española de Defensa; y director del Aula de Cooperación Internacional de la Fundación Andaluza de Prensa.
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