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OPINIÓN/Víctor Gijón

Diálogo sobre el Parque de Las Llamas

Diálogo sobre el Parque de Las Llamas

Importante reunión hoy del recién regresado alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, y el nuevo consejero de Medio Ambiente, Francisco Martín. Sobre la mesa el copago del parque de la Vaguada de las Llamas. El Gobierno de Cantabria se comprometió a abonar el 50% del coste del parque, pero con condiciones y tras la firma de un convenio de colaboración.
El Ayuntamiento de Santander, gobernando por el PP, decidió que mejor solos que controlados. El Gobierno regional ha sido un convidado de piedra, pero ahora quieren que pague por una obra que, de momento, lleva gastado un 40% más de lo presupuestado.

El 3 de abril de 2005, ya ha llovido, el consejero entonces de Medio Ambiente, José Ortega, se dirigió por escrito al alcalde de Santander, Gonzalo Piñeiro, al objeto de fijar la colaboración para el desarrollo del proyectado Parque de la Vaguada de Las Llamas. En la misiva se hacía costar el deseo expreso del Gobierno de Cantabria de colaborar económicamente en el desarrollo del proyecto, pero estableciendo algunas condiciones. Por ejemplo, la consejería consideraba que “dicha participación debe comprender tanto la aportación económica como los actos de decisión sobre la ejecución del proyecto, en todos sus aspectos”.

Para ello se proponía crear una Comisión Mixta Consejería-Ayuntamiento. También se incluían en la citada carta algunas reflexiones sobre el cómo y el para qué del parque, que a la vista del resultado actual no han sido tenidas en cuenta.

 Pues bien, entre la primavera de 2005 y las elecciones de mayo de 2007, por poner la fecha última en que se produjo mayor actividad constructiva en el parque, desde el ayuntamiento de Santander y por parte de su equipo de gobierno, con implicación muy directa de actual alcalde, De la Serna, entonces concejal de Medio Ambiente, no se hecho gesto alguno para cerrar el acuerdo con el Ejecutivo regional. Es más ni siquiera se reclamó en campaña la prometida participación económica --únicamente en denuncias genéricas por la escasa colaboración del Gobierno regional con el municipio santanderino--.

Un silencio que tenía su explicacion en la decisión de los responsables municipales de llevar adelante la obra por su cuenta y riesgo. Y uno de esos riesgos ha sido, por ejemplo, el gastar 1.500 millones de pesetas (8,8 millones de euros) más de los inicialmente presupuestado para el parque, por lo que la parte de este realizada hasta el momento ha pasado de los 23 a los 31 millones de euros, más de 5.000 millones de pesetas.

Hoy De la Serna intentará que el Gobierno pague el 50% del coste, aunque desconozco si reclamará sobre el presupuesto inicial o incluirá el sobre coste. Pero Medio Ambiente, cornudo y apaleado, si me permiten la expresión, debe exigir, primero, el reconocimiento público de que lo hecho ha sido con entera y única responsabilidad del Ayuntamiento. En segundo lugar debería exigir una relación pormenorizada de en qué se ha gastado el dinero de más, no sea que con los impuestos de todos paguemos la campaña electoral de alguno. Y tercero, conocer que medidas piensa adoptar De la Serna para poner el contador a cero en cuando al diseño del parque, dado que nada de lo planteado en su día por el Gobierno regional como contrapartida a su aportación económica ha sido tenido en cuenta. Por ejemplo la de hacer un parque comunicado con su entorno.
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