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Terremoto de Haití, dos años después

Terremoto de Haití, dos años después

jueves 12 de enero de 2012, 14:25h
Cuando el 12 de enero de 2010 se produjo el terremoto de 7.0 grados que asoló a uno de los países más pobres del mundo, con 9.800.000 habitantes, comenzaron a producirse una serie de acontecimientos: falta de agua potable, de alimentos; de centros sanitarios para atender a los heridos y hacer frente a las plagas y epidemias que pronto harían su aparición como el cólera, debido a la falta de higiene y en las toneladas de escombros producidos por la destrucción de domicilios e infraestructuras; ausencia de gobierno de coordinación en las ayudas, que produjo, entre miles de ejemplos sangrantes, que decenas de contenedores con comida que llegaron de ayuda en los primeros días no fueron distribuidos, y se pudrieron los alimentos, junto a personas que morían de hambre. ¡Increíble, pero así sucedió!

La visión del sufrimiento de los haitianos, a cuyo dolor me asocio, quedó reflejada en mi libro, Si yo pudiera... Visión ecológica y poética de los desastres naturales, con estas palabras:

Si yo pudiera valorar la cantidad de seísmos gravesocurridos en el mundo en los siglos veinte y veintiuno,quedaría asombrado y horrorizado.Según los datos del Instituto Sismológico Internacionaldesde 1.900 a 2.010, han tenido lugar cuatrocientos treinta y cuatro terremotos.Los han sufrido sesenta y tres Estadossituados en los cinco Continentes.De intensidad superior a seis grados,el mayor de 9,58 tuvo lugar en Chile en 1960.Otros de menor magnitud también fueron graves, como el de Ancash (Perú) en 1970 de magnitud 7,8 gradosque causó ochenta mil muertos y veinte mil desaparecidos.Los millones de muertos, heridos y desaparecidosA lo largo del tiempo, son incontables.El sufrimiento físico y psíquicocausados a los hombres y mujeresque se vieron sorprendidos por sus temblores,resulta difícilmente concebible.Todos eran diferentes por su edad,color de su piel, idioma y cultura.Todos eran iguales en las circunstancias vividas.Susto, horror, desconcierto, muerte.Si yo pudiera comparar los terremotosde baja intensidadque he padecido durante mi vida,con los grandes desoladores del Medio Ambiente,consideraría he sido un afortunado.

¿Qué se ha reconstruido en dos años?

Poco, si lo comparamos con el terremoto de Chile de 27 de febrero de 2010, de mayor intensidad, 8,8 grados de la Escala de Richter, se produjeron análogos derrumbes de edificios a pesar de las medidas antisísmicas chilenas, victimas enterradas, salvadas con vida tras días de enterramiento, falta de medicinas, agua, alimentos, hospitales de campaña, robos, saqueos y violaciones que obligaron a emplear soldados norteamericanos en Haití, al mando del general Ken Keen que afirmó que sus soldados habían acudido por iniciativa de su país para prestar ayuda, pero no dependían de Naciones Unidas. En Chile los soldados eran de su Ejército.

La mitad de los escombros aún no se han recogido en Haití y en 2011 continuaban sacando cadáveres. Faltan servicios básicos. El cólera ha causado miles de muertos y sigue amenazando la salud pública.

La mala política de gobierno entre el Presidente Michel Martelly y el Parlamento dificulta las decisiones para hacer una reconstrucción más activa.

Según distintas notas informativas, entre ellas la de Oxfam Internacional: "Haití: el lento camino hacia la reconstrucción", el terremoto había destruido 250.000 viviendas, se han construido 4.600 y reparado 6.600.

Muchas son las tristes circunstancias producidas que han coincidido sobre este doloroso terremoto convertido en referencia mundial. Y muchos los responsables.

Haití, representa para mí una llamada dolorida y sangrante a la organización de Naciones Unidas ante los Desastres Naturales para que casos análogos no vuelvan a repetirse.

Ha sido notoria la labor que ha realizado en los diez últimos años los Secretarios Generales, recogidos en sus Informes anuales sobre "Aplicación de la Estrategia Internacional para la Reducción de los Desastres", y el gran impulso proporcionado por el "Marco de Acción de Hyogo para 2005 - 2015", pero se han notado fallos notables: la no existencia previa de un Gabinete de Crisis, sustituido por la Comisión Interina para la recuperación de Haití (CIRH), compuesta por representantes del gobierno, de la Sociedad Civil y de los donantes, para garantizar la reconstrucción coherente y coordinada. La Comisión estuvo formada por el primer ministro y el Enviado Especial de Naciones Unidas en Haití, el expresidente de Estados Unidos Bill Clinton, que ayudó a coordinar las prioridades de los donantes con las del Gobierno. Al final de su mandato en octubre de 2011, durante 18 meses, aprobaron más de 100 proyectos con un importe de 3.200 millones de dólares.

La sustituyó en la labor la Autoridad para el Desarrollo de Haití (ADH), que al parecer no acaba de lograr análogos resultados.

¿Qué queda por hacer?

Todavía mucho. Que el Gobierno acelere el ritmo de la reconstrucción y haga que el pueblo haitiano participe en el proceso. La Comunidad Internacional que proporcione asistencia financiera y humanitaria, y que ayude a fortalecer las capacidades necesarias. Las ONGs internacionales deben cerciorarse que sus actividades apoyen plenamente los planes de reconstrucción del Gobierno y ayudar a las organizaciones de la sociedad civil haitiana a que participen en la política y en la reconstrucción. En 2013 se comprobarán resultados.

Haití modelo de enseñanza para Naciones Unidas.

La Asamblea General en el Informe del Secretario General Ban Ki-moon A/ 65/388 de 22 de septiembre de 2010 se refiere concretamente a Haití y dice textualmente:

Durante el periodo que abarca el presente informe, comprendido entre el 1 de julio de 2009 y el 30 de junio de 2010, se registraron 394 desastres asociados a peligros naturales que afectan a más de 203 millones de personas, con más de 238.000 victimas mortales y pérdidas económicas por valor de 77.900 millones de dólares. En comparación con el periodo anterior, ello representa un aumento de catorce veces el número de víctimas de desastres, en su mayoría a causa del terremoto del 12 de enero en Haití, en el que murieron 222.570 personas. El aumento de más de 200% en el número de personas afectadas respecto del periodo anterior, a pesar de no haberse producido un aumento significativo del número total de desastres, pone de relieve el hecho de que el riesgo de desastres está concentrado geográficamente, impulsado por la exposición cada vez mayor de la población y los bienes a los peligros naturales.El terremoto de Haití fue el segundo más mortífero desde 1900. El terremoto que se produjo en Chile el 27 de febrero causó pérdidas por valor de 30.000 millones de dólares, con lo que pasó a ser el tercer seísmo en importancia económica durante el mismo periodo. A pesar de que su magnitud fue superior a la del que afectó a Haití, solo murieron en él 562 personas. Muchos millares de personas deben sus vidas a medidas de reducción de los riesgos adoptados y aplicadas por el Gobierno de Chile.Al año siguiente, el Informe A/66/301 de 12 de agosto de 2011, señala que la reducción del riesgo de desastres, la exposición y la vulnerabilidad dependía en primer lugar de llevar políticas de desarrollo e inversiones racionales.

Ante la triste realidad de esta lenta recuperación de Haití, que deseo sea más rápida y evite mayores sufrimientos a sus ciudadanos, creo es esperanzador comprobar que Naciones Unidas está en el camino correcto de prestar mayor atención y presupuesto a los Desastres Naturales. La crisis económica y financiera está retrasando la llegada de ayudas. Solo ha sido entregado el 43% de los 4.500 millones prometidos. Más de medio millón de haitianos evacuados viven en 758 campamentos.

Por ello, es muy necesario que con la mayor urgencia posible, se concedan las subvenciones para paliar los Desastres Naturales, antes que a la protección del Medio Ambiente y el Cambio Climático.

Tomar conciencia de que si hubieran existido ya en 2010 los Cascos Verdes de Naciones Unidas, que preconizamos desde hace tantos años, y se encontraran aun en Haití, habrían incrementado el rendimiento de la ayuda recibida de Naciones Unidas, de los Estados, que como España se volcaron desde el primer momento, de las abnegadas ONGs etc. Análogamente a lo que sucede con los Cascos Azules, que siguen años en el Líbano y otras zonas en que la paz precisa de su ayuda.



Fernando de Salas López
Es Ecólogo y Periodista

Autor del libro Si yo pudiera... Visión ecológica y poética de los desastres naturales. La presentación del libro realizada el 13 de diciembre de 2011, puede verse en la página web: Si yo pudiera, Fernando De Salas
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