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Ni Granada es Sofía, ni Almería, Atenas

Ni Granada es Sofía, ni Almería, Atenas

lunes 16 de julio de 2012, 07:41h
Ea, se acabó lo que se daba. Despedida y cierre. Los dos principales partidos andaluces, PSOE-A y PP-A, han celebrado sus congresos regionales y ponen fin, con Pepe Griñán y Juan Ignacio Zoido, respectivamente, al frente, al interregno que dejaron Chaves y Arenas con su inesperadas huídas a Madrid. Ambas formaciones políticas comienzan una nueva etapa más o menos continuista con los retoques personales que sus nuevos líderes van a dar a sus Ejecutivas. Un análisis somero de lo ocurrido en Almería y Granada pone de manifiesto que ni el PSOE-A está tan quebrado como aparenta, ni el PP-A tan unido como parece. Resulta curioso comprobar cómo un partido acostumbrado a votaciones a la búlgara como es el socialista (Griñán consiguió hace dos años un respaldo del 98 por ciento en el Congreso Extraordinario de Sevilla) muestra ahora una división y una fractura importante con un sector crítico que obtiene un 35 por ciento de los votos y con un líder, Pepe Griñán, que sólo alcanza el 65, algo inaudito. Como lo es el resultado obtenido por Juan Ignacio Zoido (un 98 por ciento de apoyos) este fin de semana en Granada. Lo dicho, nada es lo que parece. Ni el PSOE es un partido búlgaro ni el PP es una formación griega.

La causa de estos resultados tan dispares y contradictorios habría que buscarla en el hecho de que los socialstas no tocan pelo del poder desde que llegó Rubalcaba, y el socialismo andaluz, pese a haberse hecho por los pelos con el Gobierno de la Junta, no está demasiado de acuerdo con la forma y la renovación "sin cabeza" que Griñán está llevando a cabo en el aparato del partido. Ello provoca que aumente el número de descontentos en el seno de la organización, sobre todo entre aquellos que, tras la derrota en las elecciones municipales y en las autonómicas, han perdido su cómodo puesto de mando en algunas provincias. Un 35 por ciento de contestación se antoja incluso escasa ante el "dulce" fracaso electoral de Pepe Griñán el 25-M. Como también es engañoso el resultado obtenido por Juan Ignacio Zoido de un apoyo casi a la "búlgara" en Granada. Al fin y al cabo, Zoido no es sino una "continuidad pactada", un heredero previsible y natural de Javier Arenas, forzado por la dirección de Génova (léase Maria Dolores de Cospedal) a dejar la dirección de un partido hecho a su imagen y semejanza. Y pese a las cifras de las votaciones, pese a ese respaldo casi unánime a Zoido, existe un importante sector "arenista" en el PP andaluz que no va a dejar de moverse en la sombra para recuperar el poder perdido. Lo dicho, ni Granada ha sido Sofía, ni Almería, Atenas. Las apariencias muchas veces engañan.

Lo que parece evidente es que los nuevos dirigentes elegidos la semana pasada tienen tanto una personalidad como unos fines a corto y medio plazo muy distintos. Mientras un Pepe Griñán, orgulloso, soberbio, sobrado y personalista, quiere un partido centrado en mantener su poder en Andalucía, único bastión hasta ahora inexpugnable del PSOE; un Juan Ignacio Zoido, modesto, cercano y humilde, va a intentar apoyarse en un equipo en el que los ocho alcaldes de las capitales vana jugar un importante papel y cuyo primer objetivo es volver a revalidar el éxito del PP en las elecciones municipales del 2015 y preparar al partido para ntentar hacerse con la Junta de Andalucía bien en los comicios del 2016 o bien antes si, como mucos creen, Griñán se decide a adelantar las elecciones andaluzas para aprovechar la caída de apoyos que va a sufrir el PP por los recortes que ya ha aplicado y que tendrá que aplicar e el futuro Mariano Rajoy para recuperar la estabilidad económica..

Estos fines se reflejan claramente en los equipos designados por uno y otro para conformar sus Ejecutivas. Mientras Griñán ha "colocado" en los puestos claves del PSOE-A a personajes jóvenes de escaso peso politico, fieles a sus dictados y maleables, marginando a muchos pesos pesados del socialismo andaluza; Zoido ha preferido poner al frente del PP-A a políticos con experiencia que se han forjado a la sombra de Arenas y que se han batido el cobre en pequeños municipios donde le han arrebatado al PSOE una supremacía que llevaban ostentando durante décadas. Quizás esa sea la principal diferencia entre ambos líderes: Griñán odia la calle y el cara a cara con los electores, mientras Zoido se ha convertido en los últimos años en un político de barrio que pone por encima de cualquier otra actividad, el contacto diario con los ciudadanos. No sé qué es lo que al final preferirán los electores andaluces, pero este mes de julio se acaba de iniciar una partida incierta cuyo desenlace se conocerá previsiblemente en la primavera del 2016. Habrá que estar antentos a las jugadas y a los envites de ambos contendientes para conocer el resultado final de las apuestas.
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