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El discurso económico, clave para convencer a los electores

A un año de la consulta independentista en Escocia, las encuestas no muestran un claro vencedor

A un año de la consulta independentista en Escocia, las encuestas no muestran un claro vencedor

miércoles 18 de septiembre de 2013, 08:30h
Escocia decidirá el 18 de septiembre del próximo año si quiere ser independiente del Reino Unido, a día de hoy las encuestas ofrecen distintos resultados y se recrudece el enfrentamiento de la clase política.
Tanto los defensores del "sí", encabezados por el gobernante Partido Nacionalista Escocés (SNP) de Alex Salmond, como los del "no", con el ministro británico para Escocia, Michael Moore, a la cabeza, han elevado el tono de su discurso para intentar captar al amplio grupo de indecisos cuyo voto será crucial en el plebiscito de 2014.

La mayoría de los sondeos dan la victoria a los "unionistas" -partidarios de permanecer en el Reino Unido-, con un apoyo de entre el 25 y el 37 % a la independencia. Sin embargo, un sondeo encargado recientemente por el Gobierno escocés muestra que, entre los votantes que saben con certeza que participarán en la consulta, un 44 % elegirá la secesión, frente a un 43 % que votará en contra.


Los representantes del "sí" y del "no"

Blair McDougall, director de la campaña 'Better Together' (Mejor juntos), ha mostrado su preocupación ante una "autocomplacencia" que puede hacer que los suyos se queden en casa. "Cada vez que hay una encuesta decimos lo mismo: lo que la gente vote o no vote el día del referéndum es lo que al final valdrá. Si (los unionistas) se quedan en casa y el resto sale a votar, pueden encontrarse con un resultado que no esperaban y que salga la independencia", advierte.

Por su parte Blair Jenkins, que dirige la campaña independentista 'Sí Escocia', cree que la clave de su victoria es la información. "Todo indica que, cuanto más informados están sobre el referéndum, más se decantan por el 'sí", asegura.

El Gobierno escocés de Alex Salmond se muestra seguro de durante este año convencerá a los electores de las ventajas de la independencia. Su mensaje es claro: "Escocia será más próspera si las decisiones que la afectan se toman en Edimburgo". "Esta es la verdad, simple pero convincente, que reside en el centro de nuestro argumento por la independencia", asegura el ministro principal.

El Ejecutivo autónomo presentará en breve el llamado 'Libro Blanco', donde se espera que dé detalles sobre cómo se organizaría una Escocia independiente, entre críticas de que hasta ahora se ha mostrado vago en asuntos clave como la defensa, la política exterior o la economía. "El argumento pro independencia se ha basado en aseveraciones al aire e incertidumbres", sostiene el ministro para Escocia del Gobierno británico, Michael Moore.

Los independentistas "dicen que las cosas permanecerán más o menos igual o mejorarán pero, o no se ofrecen detalles, o se asume que el resto del Reino Unido, la Unión Europea o la OTAN aceptarán todo lo que ellos pidan", apunta.

"La realidad es que la separación sería un cambio masivo", añade Moore, cuyo principal argumento en contra de la secesión es que los escoceses "pueden beneficiarse de lo mejor de ambos mundos" si se mantiene la unión con Inglaterra forjada en 1707. "Escocia es más fuerte y tiene más oportunidades como parte de la familia de naciones del Reino Unido", proclama este ministro, de origen escocés.

Según la visión de Salmond, una Escocia independiente se mantendría bajo la corona británica, podría conservar la libra esterlina y mantener acuerdos de seguridad social con sus vecinos del sur, promesas que Moore ve como un intento del líder del SNP de "minimizar el riesgo" de la ruptura.

Todas las partes del debate coinciden no obstante en que, a la hora de atraer el voto, el argumento que hay que ganar es el económico.

Aunque Salmond sostiene que, con el control de sus recursos económicos, Escocia brillaría con luz propia, la patronal británica de empresarios ha advertido de que la independencia "puede tener un alto coste".

"¿Qué implicaciones tendría para nuestro mercado laboral unificado, infraestructura integrada, nuestro catálogo de acuerdos comerciales y nuestra posición en la Unión Europea?", se pregunta el presidente de la Confederación de la Industria Británica (CBI), Michael Rake.

Al tiempo que intenta aclarar estas dudas, el SNP, que gobierna en mayoría en Escocia desde 2011, acelera el trámite parlamentario de las leyes que apuntalarán el histórico referéndum, en el que podrán participar los escoceses mayores de 16 años.

Cualquiera que sea el resultado de la consulta, Escocia logrará contrapartidas pues el primer ministro del Reino Unido, el conservador David Cameron, ha indicado que recompensará el "no" con más autonomía para los escoceses.


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