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Príncipe iberoamericano

Príncipe iberoamericano

martes 15 de octubre de 2013, 09:05h
El Príncipe Felipe de Borbón conoce personalmente a todos los mandatarios de todos los países de América Latina porque lleva desde 1990 asistiendo, en representación del Reino de España,  a todas las tomas de posesión cuando se produce un relevo en la presidencia de cada uno.  Y no se caracteriza el heredero de la corona española en acudir a los sitios para cumplir el trámite. Es conocido que, junto a la Princesa Letizia Ortiz, indagan, conocen, aprenden, preguntan, se interesan y sorprenden a los anfitriones de la visita en cuestión por el grado de conocimiento y de interés que demuestran.

En el caso de América Latina, la capacidad de relación y de estima que se ha ganado el Príncipe sigue la estela de la que atesora su padre, el rey Juan Carlos, al que admiran y respetan incluso los más desabridos revolucionarios bolivarianos. La presencia del Príncipe Felipe en Panamá, para asistir a los actos paralelos que se organizan con empresarios y personalidades iberoamericanas con motivo de la Cumbre, tiene un valor político indudable y es una muestra de apoyo de la Casa Real española a la relación de España con la región en todos los ámbitos y a la celebración de unas cumbres que han servido de manera clara y efectiva al entendimiento iberoamericano, al impulso de proyectos de desarrollo en todos los campos y a la solución de diversos conflictos entre países que pueden hablarse, sin el protocolo exigido por una reunión oficial, y llegar a acuerdos que han hecho posible procesos de integración. Es absurdo plantear a estas alturas celos o reticencias del padre respecto al protagonismo del hijo, cuando ha sido el propio Rey quien se ha ocupado de inculcar al Príncipe los valores y principios de servicio a España con lealtad, compromiso y esfuerzo. 

Para España y los españoles, resaltando lo que nos une, como transmitió el Rey el día de la Fiesta Nacional a través del Príncipe, es una garantía absoluta de estabilidad la figura de un heredero tan bien preparado. El relevo se hará cuando llegue el momento. Y no hay prisa. El Rey es consciente de su deber de recuperar la credibilidad y la confianza de los españoles. Un buen trabajo en equipo, con el capitán al mando, es lo que necesita España.
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