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Vox toma la palabra

Vox toma la palabra

viernes 31 de enero de 2014, 14:58h

Independientemente de las distintas acepciones que puedan darse a la palabra ruptura, existen otros elementos lingüísticos que vienen a significar lo mismo, según el compromiso que se fije entre las partes que rompen. La ruptura es aquel hecho o acción por la cual se rompen las relaciones entre personas o entidades, y que tiene que ver; sobretodo, cuando existen conflictos de límites, puntos de vista o cambios en criterios ya pactados o incumplidos.

En el caso de las relaciones personales, de grupo o de alianzas que mantiene un partido político entre sí, o con su militancia, si se sucede alguna decisión de una de las partes que directamente atenta contra la estabilidad, tranquilidad y armonía de la otra parte aliada, entonces, seguramente se producirá la ruptura entre ambas, finalizándose el clima de buena convivencia y amistad. De todo ello, se puede deducir que las rupturas no son buenas, por lo que de traumático puedan tener, ya que no solo se quedan por el camino las astillas de una guerra dialéctica o las heridas abiertas en el corazón de muchas amistades perdidas.

No es de extrañar, por lo tanto, que la ruptura entre antiguos militantes y simpatizantes del Partido Popular haya devenido en caza de brujas, amenazas e incluso enfrentamientos físicos entre rivales de las distintas facciones en liza, que ha propiciado la creación de un nuevo partido político que pide la palabra a los ciudadanos.

El descontento con la gestión llevada a cabo por la cúpula del PP, en materia económica, en el tratamiento de la corrupción interna y, sobretodo, en la apatía con las víctimas del terrorismo y una falta total y absoluta de autocrítica respecto a la situación de la que disfrutan los presos de la banda asesina ETA, ha llevado a una ruptura entre sectores decisivos de la militancia, que ha acabado arrastrando a miles de simpatizantes hacia este nuevo partido, que no quiere mantenerse callado ante la grave situación que se está viviendo en España.

Vox quiere dar, a mi juicio, la palabra a la calle, a la opinión pública y erradicar las mordazas existentes en el Partido Popular. Bien claro lo deja en el punto primero de su Manifiesto Fundacional: Vox es un proyecto político para la renovación y el fortalecimiento de la vida democrática española con el objetivo de cohesionar la Nación, conseguir la eficiencia del Estado, mejorar la calidad de las instituciones, garantizar la honradez de los responsables públicos e impulsar el crecimiento económico en beneficio de todos los ciudadanos.

El descontento con la gestión de Rajoy se ha hecho evidente durante los recientes debates internos, donde se culpa sin paliativos a la secretaria general de los populares, María Dolores de Cospedal, de haber abierto la caja de los truenos dentro de un partido que reúne, como ningún otro, distintas sensibilidades hacia las victimas de los asesinos etarras.

Lo importante para los miles de simpatizantes que se afilian a Vox, no es ya, lo que Rajoy hace o deja de hacer, respecto del programa electoral con el que se presentó a las elecciones, sino lo que cada uno piensa que debe de hacer, porque el destino de este país está en sus manos, en las nuestras, en las de todos.

Ismael Álvarez de Toledo

Periodista y escritor

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