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Transparencia no es sinónimo de honradez

Transparencia no es sinónimo de honradez

jueves 12 de junio de 2014, 07:53h
Ea, la gran Susana Díaz tiene que estar orgullosa. La referencia andaluza del socialismo hispano no sólo ha decidido ahora quedarse en Andalucía sino que, un día después de la parada y marcha atrás para hacerse con el control del partido, ha sacado adelante en el Parlamento andaluz, ¡¡¡por unanimidad!!! su tan anunciada y cacareada Ley de Transparencia Pública de Andalucía, esa norma que, según ella, va a acabar con todas las escandalosas corrupciones que en el mundo han sido y que al Sur de Despeñaperros rodean a la Junta y a los últimos Gobiernos socialistas. La ley en cuestión tiene como objetivo "facilitar el acceso de los ciudadanos al conocimiento de la actuación de las administracionesa, así como de las entidades privadas, incluida la Iglesia, que gestionan fondos públicos o se financian con los mismos". Hasta ahí nada que objetar, pero vayamos por partes antes de lanzar las campanas al vuelo sobre esta norma porque, a falta de conocer el texto íntegro de la ley, ya mosquea bastante que se hayan excluído de la misma a los altos cargos de la Junta, es decir, a los Guerrero, a los Fernández, a los Viera, a los Vallejo, a las Martínez Aguayo, a los Ávila, a las Malenis, a los Griñanes y a los Chaves

Vamos a ver si nos enteramos. Habrá que leerse detenidamente el texto de la nueva ley de transparencia. Porque me da la impresión que todos, tanto el PSOE como IULV-CA y el PP, que han respaldado con sus votos la norma, nos toman a los andaluces por tontos. Resulta que en la instrucción que la inefable y eficaz juez Mercedes Alaya está haciendo en el turbio asunto de los EREs fraudulentos hay imputados, nada más y nada menos, que una treintena de altos cargos de la Administración andaluza, entre ellos dos ex presidentes, siete ex consejeros y una veintena de viceconsejeros y directores generales. ¿Por qué?, se preguntarán ustedes, pues simplemente porque esos individuos, los altos cargos, son los que manejan el dinero, los responsables de su destino final y los que decidían adónde iban los millones que deberían haber sido para los parados y que han desaparecido como por arte de magia. Yo diría que incluso más de uno de estos altos cargos, y a las pruebas me remito, se quedaba con parte del pastel después de repartirlo entre sus amiguetes. Ante ésto la pregunta que todos nos hacemos es ¿a qué viene esa inmunidad para los altos cargos? Algunos defienden que los altos cargos de la Junta, igual que los parlamentarios, tienen ya la obligación de hacer públicos sus ingresos y las declaraciones de la renta. ¿Y qué? Si manejan dinero público de todos los andaluces, y son ellos los únicos que a estas alturas de la crisis lo manejan, ¿no deberíamos conocer los ciudadanos en qué lo emplean? Se le exigen las cuentas a la Iglesia, que también, y no se les pide a los responsables políticos. Que alguien me lo exlique.

Me da la impresión que el miércoles la cosa iba de consensos. Si en Madrid, en el Congreso de los Diputados PSOE y PP, respaldaban con sus votos la abdicación del Rey Juan Carlos y su sucesión por Felipe VI, en Sevilla, en el antiguo Hospital de las Cinco Llagas se llegaba a un acuerdo aún mayor que incluía incluso a los díscolos pero siempre sumisos muchachos de IULV-CA de Maíllo y Valderas. Para que aprendan Rajoy y Rubalcaba. Lo que no consiga Susana no lo logra nadie. Por lo pronto, el PSOE andaluz ya está "vendiendo" que se trata de la ley que "de vanguardia y de máximos que va a colocar a Andalucía como un ejemplo de transparencia a nivel internacional". Lo dicho, Susana Diaz ya tiene en sus manos una baza más para darle sopa con hondas a sus compañeros de partido en el Congreso del mes que viene. Y ya verán que bien lo vende. Tanto que, al final, saldrá quien ella decida que salga. Y me da a mí que Eduardo Madina lleva las de perder y puede haber una sorpresa con el guaperas del Pedro Sánchez o, quizás, quien sabe, con la incorporación última a la carrera, de Soraya Rodríguez. Nada mejor que un Sánchez o un Rodriguez para heredar al otro Rodriguez...Zapatero.

Pero a lo que iba. Que digo yo que bien está lo que bien acaba, pero que esta Ley de Transparencia hubiese sobrado si los políticos que nos gobiernan tuvieran algo más de verguenza y honradez. Porque por muchas leyes que se aprueben, ya saben ese refrán español que afirma que quien hace la ley, hace la trampa. Y la transparencia, por más que nos pese, no es sinónimo de honradez que es lo que nos hace falta en nuestro país y que tanto echamos de menos.


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