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Más de lo mismo, o no

Más de lo mismo, o no

lunes 23 de marzo de 2015, 08:36h

Aunque el panorama político en el Parlamento andaluz ha cambiado significativamente, los andaluces parecen resignados a vivir en la precariedad política y social. Los resultados de las elecciones en Andalucía, demuestran dos cosas: la primera es que treinta años de gobierno, ininterrumpido, del Partido Socialista Obrero Español, han servido para crear una conciencia política basada en desdeñar todo lo que venga de fuera, como un agravio a la propia región andaluza. Todo lo que viene de fuera, claro está, tiene que ver con esos partidos que tienen su feudo en Madrid, Galicia, Valencia o Castilla y León, y que en Andalucía representan una quimera. La segunda, tiene que ver directamente con la corrupción. Si en las anteriores elecciones de 2012 se pensó en el Partido Popular para dignificar la política y combatir la corrupción que campaba a sus anchas por Andalucía, hoy por hoy, se ha visto que es materialmente imposible, y que el PP no es diferente al PSOE, por lo que se hace bueno el dicho de "más vale lo malo conocido que lo bueno por conocer".

El pueblo soberano, que no tiene un pelo de tonto, da una oportunidad única a Susana Díaz, en la esperanza de que sea limpia, de que luche por lo que tanto proclama; los andaluces, y se despegue de la memoria de la corrupción en su partido. Eso sí, no le deja la suficiente fuerza como para enfrentarse en duelo a Pedro Sánchez, y le advierte el electorado, de que juntos pueden caminar mejor, sobre todo para la que se avecina de cara a las Generales.

Pero si algo ha quedado meridianamente claro en estas elecciones, es que Izquierda Unida ha pagado en sus propias carnes el apoyo de Valderas, y compañía, a la política de los Eres, a la política del chanchullo, en una región machacada por el paro y la desigualdad. Ese mirar para otro lado de IU, en su apoyo al PSOE, ha servido para que el electorado se radicalice y muestre su apoyo a Podemos, los verdaderos ganadores de estos comicios, junto con Ciudadanos. Estas dos formaciones políticas recogen el descontento de los andaluces, de los españoles, si se quiere, con las políticas tradicionales de izquierda y derecha. Un fenómeno nuevo que irá tomando forma en todos los parlamentos regionales de nuestro país, hasta llegar al propio Congreso de los Diputados.

La regeneración política, y de los políticos, es una exigencia cada vez más fuerte, por parte de los ciudadanos. El inmovilismo de los partidos tradicionales, que aguantan a capa y espada, planteamientos y líderes arcaicos, tiene que cambiar. La sociedad demanda una gestión ágil y eficaz, conforme a los tiempos. La prepotencia y la actitud del Partido Popular no hacen, en estos tiempos, más que alejarle de la calle, independientemente de los casos de corrupción, es ese distanciamiento el que provoca que sus bases no se vean representadas por quien forma parte de la ejecutiva nacional. Ese distanciamiento, es una muerte anunciada, que reunirá en torno a otros partidos de nuevo cuño, a muchos militantes que buscan la proximidad con la calle y la lucha efectiva contra la corrupción.

Muchas formaciones políticas alcanzan su desarrollo según la actitud de sus líderes. Es el caso de Podemos, Ciudadanos o Unión Progreso y Democracia, y esto vale para las elecciones de cualquier índole. A nadie le pilla por sorpresa que esta valoración no vaya al colectivo, y sí, a personas concretas, quizá porque son los que aparecen en los medios, o por que son los que resumen, para bien o para mal, la idiosincrasia de su partido. Pero deberían anotar los cientos de asesores que tienen los grandes partidos, como PP y PSOE, que el electorado, cada vez más joven y más sabio, apuestan por los jóvenes a la hora de encomendar una tarea de gobierno, y en el caso de Rosa Díez, su permanencia como lideresa única de UpyD le acarrea tantas simpatías como antipatías, y ello es contraproducente para que su formación obtenga el respaldo y la credibilidad que se exige en estos tiempos.

Los andaluces se han expresado, y se han expresado en libertad, conforme a las reglas del juego democrático, faltaría más. Los resultados son los que son, y los que se esperaban. A nadie, medianamente informado, ha pillado de sorpresa la evolución del voto en esta región de España, que no sería muy distinta de haberse celebrado, en todo el territorio nacional las elecciones municipales y autonómicas, y si acaso, sirve para enmendar la plana y corregir errores, para la que se avecina.

Los próximos comicios van a tener como protagonistas a los ciudadanos, frente a los que se creen superiores a ellos. Y la política sectaria de los dos grandes partidos tendrá que cambiar sus fórmulas frente al avance de la calle, frente a la intransigencia de unos pocos, en beneficio de muchos, porque en este país los Ciudadanos, Podemos.

Ismael Álvarez de Toledo

Periodista y escritor

http://www.ismaelalvarezdetoledo.com

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