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Fuerza o debilidad del Daesh

domingo 15 de noviembre de 2015, 11:10h

Es muy complicado, incluso delicado porque es muy reciente la masacre de París, afirmar que más allá del golpe de fuerza que los terroristas nos han asestado a todos, se demuestra también un cierto grado de debilidad en el Daesh. En el escenario de guerra fría que se vive desde hace meses entre Rusia y China contra Estados Unidos y Europa, en lo que el Papa Francisco llama sin pudor tercera guerra mundial, el caos en Siria e Irak ha propiciado la actuación y fortalecimiento de grupos terroristas, utilizados como instrumentos mortales en la lucha entre sunnies y chiies, no por intereses religiosos sino de poder y control, por parte de potencias regionales enfrentadas como, entre otras, Arabia Saudí e Irán.

El grupo que más creció en el norte de Siria y, sobre todo, en el rico norte de Irak con sus pozos de petróleo, es el Daesh, que hace poco más de un año declaró el establecimiento de un Califato. Pues bien, a día de hoy, tras centenares de personas decapitadas, miles de muertos, millones de desplazados, terror y miedo por todos los rincones que controlan, desestabilización de la región y la falta de unidad de acción de la comunidad internacional parece que no corren buenos tiempos para los terroristas sobre el terreno que controlan. Su debilidad se debe a los bombardeos continuos de la coalición internacional que se han reforzado por la unidad de acción con Rusia en un acercamiento militar que tiene su respaldo en las negociaciones políticas que se vienen celebrando en Viena.

Sentar a la mesa juntos a saudíes e iraníes supone que muchas cosas han cambiado en las últimas semanas y que el apoyo de algunos países del Golfo Pérsico al Daesh puede acabar y que la negociación para parar la guerra en Siria, aunque sea con el dictador Al Asad entre los participantes puede ser una realidad más próxima, precisamente impulsado por el órdago terrorista echado en París la noche de este viernes. Los terroristas manejan muy bien la propaganda y miden sus actuaciones para conseguir sembrar el miedo y el terror; pero también para colocarse como ídolos de aquellos jóvenes que pretenden captar por internet o en mezquitas, gracias al dinero y a la débil personalidad de una tercera generación con su identidad diluida y falta de integración por no tener todas las oportunidades que piensan que se merecen, sobre todo en Francia. Hay que cuidar a estas generaciones y controlar mucho mejor internet.

Los ataques en París han sido indiscriminados, han abatido, sobre todo, a jóvenes de todas las clases. 8 jóvenes terroristas suicidas con Kalashnikov, granadas y cinturones de explosivos han sido vilmente manipulados para segar la vida de chavales como ellos y sembrar el terror con una declaración de guerra que va a provocar los efectos contrarios a los que buscan. Francia, sus aliados y sus opiniones públicas no se van a amedrentar, van a incrementar sus bombardeos contra los puntos estratégicos del Daesh como los pozos de petróleo y sus canales de distribución para asfixiarlos económicamente, sus campos de entrenamiento y sus líneas logísticas de abastecimiento.

De momento, ya tienen serios problemas en el norte de Irak donde el avance de los kurdos pone en peligro el control terrorista sobre uno de sus principales bastiones como es Mosul. Y la posible muerte de John el yihadista, el asesino que cortó el cuello de varios periodistas occidentales, es un duro golpe para el ánimo de unos terroristas que sufren todos los días numerosas deserciones. El manejo habitual de la propaganda por parte de los terroristas les hubiera llevado a realizar 8 atentados con los efectos progresivos y el desgaste que conllevan, sin embargo han optado por un gran atentado con 8 terroristas suicidas. Una apuesta muy arriesgada y costosa desde el punto de vista de los intereses terroristas.

Habría también otra explicación pensando en sus propios seguidores y simpatizantes. Los asesinatos de París tienen también un objetivo interno de reafirmación entre sus propias filas que están flaqueando. La unidad de todos debe prevalecer para acabar con la grave amenaza terrorista del Daesh y aprender de los ataques, como hizo España tras el 11-M donde los recursos, la prevención y el cambio del código penal contribuyen a una acción policial que está neutralizando a los terroristas que pretenden atentar en España.

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