La OCDE presentó en Bruselas el informe PISA, que compara el nivel académico de los estudiantes de 15 años de 57 países. España mantiene un nivel "positivo" en asignaturas de ciencias y "aceptable" en matemáticas, pero la comprensión lectora ha descendido de manera alarmante en los últimos tres años, con una tasa 24 puntos por debajo del promedio de los países desarrollados.
Y ante estos datos, al presidente
Zapatero no se le ocurrió mejor análisis que culpar de los bajos resultados al papel fundamental de los padres en la educación. Dijo que
"nuestro sistema educativo no ofrece un mal rendimiento, el problema es que hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que teníamos". Haciendo amigos...
Por su parte, la ministra de Educación,
Mercedes Cabrera, calificó la lectura como una
"competencia fundamental" y señaló que se trata de
"una asignatura pendiente, no ya para el sistema educativo, sino para la sociedad en general". Por eso avanzó que el fomento de la lectura será
"una prioridad" e insistió en el papel de las familias en el impulso de esta actividad entre los adolescentes.
Indignación en el PP

Y claro está, esta postura de Zapatero fue escuchada por la oposición. La secretaria de Política Social del PP,
Ana Pastor, replicó que la mentalidad de la LOGSE (ley educativa socialista de 1990) es la verdadera culpable de los resultados negativos.
"Un presidente de Gobierno no puede decir que lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres junto a la que recibe en el sistema educativo", dijo Pastor.
"Cuando hable de retraso, piense en el Partido Socialista, piense en su política educativa", añadió dirigiéndose al presidente del Gobierno.