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Las referencias políticas de Podemos se debilitan

lunes 28 de marzo de 2016, 08:11h

Tengo que reconocer que me sorprendió el discurso de Pablo Iglesias ante las cámaras a propósito de los atentados de Bruselas. Su confianza en el Gobierno y en las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado –con esas palabras- me pareció insólito si se compara con su discurso al respecto sólo hace seis meses. Desde luego que hay que celebrar el cambio, pero quedé preguntándome si todos en las filas de Podemos también lo celebrarían.

Esta agradable sorpresa me llevó a ampliar la pregunta sobre la causa del continuo cambio discursivo de los líderes de Podemos y se me ha ocurrido que una de las explicaciones podría ser el debilitamiento de las referencias políticas e ideológicas que fundamentaron el nacimiento de esta fuerza política.

Un segmento importante de esas referencias fue el surgimiento exitoso del populismo latinoamericano. Sin embargo, los tres casos modélicos sufren hoy de un deterioro considerable. El caso más palmario es el venezolano, donde la derrota del chavismo en las últimas elecciones ha sido apoteósica. Quedarse reducido a un tercio del parlamento es algo que Maduro no contemplaba ni en sus peores pesadillas. Y desde esta posición, la ruptura y el uso fraudulento de las reglas de juego democrático que está haciendo el Gobierno chavista le hace aparecer más bien como un antimodelo.

La situación del gobierno de Evo en Bolivia también es complicada. La reciente pérdida del referéndum para prolongarse en el poder, se entiende fuera y dentro del altiplano como el inicio de la rodada cuesta abajo. Puede afirmarse que la suerte del MAS en el gobierno depende cada vez más de la capacidad de la oposición –vieja y nueva- de componer un frente común como sucedió en Venezuela.

Una suerte similar está corriendo el partido Alianza País de Correa en el Ecuador. El presidente ecuatoriano ha sido más astuto y ha evitado enfrentar la crisis económica (del fin del boom de las materias primas) como candidato a las próximas elecciones. Pero la reforma de la Constitución introducida a fines del pasado año para establecer la reelección ininterrumpida después de las siguientes elecciones ha abierto una crisis interna difícil de cerrar. El último en abandonar la maniobra de Correa ha sido Fernando Bustamante, ex ministro y hasta hace dos meses presidente de la Comisión de Exteriores y Seguridad del Congreso por el partido del gobierno. También en Ecuador el resultado de las próximas elecciones (a comienzos de 2017) parece quedar en manos de la capacidad de concertación interna de la oposición.

En suma, la crisis de los principales modelos del populismo latinoamericano produce cierta sensación de orfandad entre los líderes de Podemos, que los tomaron como referencia de lo que había que hacer para llegar al poder y conservarlo.

Así que, en definitiva, ¿cuáles son los referentes teóricos de los líderes de Podemos? Si nos atenemos a los nombres que se repiten con frecuencia en sus documentos ideológicos, serían Lenin, Gramci, Toni Negri, Ernesto Laclau y, de vez en cuando, algún que otro jacobino francés. Desde luego, Iglesias agrega múltiples citas para mostrar su erudición, pero los nombres anteriores son quienes componen su corriente ideológica principal.

Hace un año las citas de Lenin venían referidas a la importancia de la situación histórica excepcional y de cómo aprovecharla. Claro, cabe preguntarse si la perspectiva leninista terminó ahí. Al parecer Iglesias y los suyos no alcanzan a preguntarse qué pasó después y si ello tiene que ver con un consenso progresivamente universal: en cuanto al funcionamiento del sistema político, Bernstein tenía razón frente a Lenin, las minorías activas pueden servir para asaltar el poder pero no para conservarlo. La conquista del movimiento obrero del sufragio universal (una persona un voto), base de la democracia representativa, resulta inapelable.

Y en cuanto a los ideólogos de la democracia radical, desde Negri a Laclau, puede decirse que son poco útiles para trabajar en el parlamento. Especialmente Laclau, el defensor del populismo tiene un alcance bastante corto. Conocí hace mucho tiempo a Laclau, en Buenos Aires, antes de que se refugiara definitivamente en Inglaterra, y siempre me pareció –y así se lo dije- que fue la necesidad de justificar su adscripción al peronismo, lo que motivó su reflexión en defensa del populismo. En su democracia radical hay demasiado de compulsivo, que pudo servir a Podemos para comenzar a correr, pero no estoy seguro de que siga siendo de utilidad, a menos de que Iglesias consiga su difícil propósito de llegar cuanto antes al Gobierno.

En conclusión, creo que las referencias políticas que sirvieron como combustible a la fundación de Podemos como partido se han debilitado o ya no tienen la utilidad de antes. Tal vez por eso Iglesias trata de construir un nuevo discurso político con elementos muy heterogéneos. Habrá que ver si ello no levanta ampollas entre los dirigentes de Podemos.

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