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21 de Marzo: Contra el Discurso de Odio Xenófobo y la Intolerancia Racial

domingo 19 de marzo de 2017, 18:27h

Conmemoramos el Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial, declarado por la Asamblea General de Naciones Unidas tras la matanza ocurrida un 21 de marzo de 1960 en la ciudad de Sharpeville en Sudáfrica, cuando la policía abrió fuego contra una manifestación de miles de personas que protestaban contra el apartheid racista y luchaban en defensa de su igual dignidad y derechos. Ha pasado mucho tiempo y lejos de que el mundo haya superado esta lacra que nos ha conducido a grandes y numerosas guerras, incluido el Holocausto, hoy día tanto las instituciones como las sociedades democráticas viven con preocupación el resurgimiento y la mundialización de la intolerancia, la discriminación xenófoba y el odio racial.

La xenofobia y el rechazo a los refugiados e inmigrantes avanza en Europa y lo hace fundamentalmente de la mano de la islamofobia, alimentada por los atentados terroristas que en un ambiente de horror posibilita el avance del discurso de intolerancia y de manipulaciones orientadas a la expansión del odio a los musulmanes, a quienes el estigma de la invasión y terrorismo va a golpear con fuerza en todos los rincones europeos, en especial en las redes sociales e Internet. En este contexto se observa el avance de la xenofobia política en Francia, Gran Bretaña y Dinamarca; con resultados inquietantes en Holanda, Bélgica, Alemania y Austria; incluso partidos neonazis como Amanecer Dorado en Grecia, Attaka en Bulgaria y el Jobbik de Hungría, y sus homónimos, el extremismo yihadista del otro lado del Mediterráneo, el populismo en USA o el crecimiento de las milicias racistas en un planeta plagado de guerras, persecuciones y miserias.

Resulta preocupante el clima que lo alimenta, nutrido por un discurso de odio, muy presente en Internet, contra el inmigrante, el refugiado, el musulmán, el negro, el judío, el gitano, el homosexual…el diferente, lo que ha llevado a las instituciones europeas a exigir a las empresas de servicios on-line que se impliquen en evitarlo, a reclamar a la ciudadanía que nos movilicemos y que nuestro silencio no facilite estas agresiones que pretenden disfrazarse en ocasiones como libertad de expresión, y a emplazar a los estados a que castiguen penal, civil o administrativamente estas conductas porque al igual que la propaganda precede a la acción, el discurso de odio pretende suspendernos los derechos a vivir sin miedo, el derecho a la dignidad de la persona, tanto individual como colectiva, a la igualdad de trato sin ningún tipo de discriminación o marginación, en definitiva, el derecho a ser diferentes pero iguales en derechos y libertades fundamentales.

La conclusión que emerge desde la experiencia histórica europea es clara. El discurso de odio racista y antisemita fue el precedente del Holocausto, como la incitación al odio étnico en la antigua Yugoeslavia precedió a la guerra y a la “limpieza étnica”. Y hoy en toda Europa, la violencia racista viene siempre precedida por el discurso del odio. Es un fenómeno peligroso que nadie pone en duda, no es simple opinión, es veneno que causa sufrimiento y muerte. Así lo entendió el Comité de Ministros del Consejo de Europa en su resolución (20) de 1997 definiendo que “abarca todas las formas de expresión que propaguen, inciten, promuevan o justifiquen el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras las formas de odio basadas en la intolerancia, incluida la intolerancia expresada por agresivo nacionalismo y el etnocentrismo, la discriminación y la hostilidad contra las minorías, los inmigrantes y las personas de origen inmigrante”.

En España, los numerosos asesinatos monitorizados, desde la muerte de Lucrecia Pérez (1992), los miles de delitos de odio registrados, como nos muestra el Informe Raxen, desde comienzos de los años 90, ni se deben, ni se pueden interpretar como meros episodios aislados, ni al márgen de un contexto de clima social de intolerancia hacia personas diferentes a las que niega respeto, aceptación y aprecio; un contexto alimentado por un discurso de odio que alienta la estigmatización, exclusión, hostilidad, fanatismo, agresividad y violencia contra el “otro”, el distinto, hacia colectivos vulnerables y personas en riesgo. Un escenario que, diferente de otros países, tambien está en sintonía con eltsunami de xenofobia que se vive en Europa y con la mundialización de la intolerancia que ha de ser confrontada y erradicada.

En nuestro país también aumenta la presencia del “discurso de odio” en Internet, se producen agresiones por individuos racistas o grupos neonazis, crecen socialmente los incidentes de xenofobia y otras manifestaciones de intolerancia (más de 4.000 incidentes), hay grupos xenófobos en nuestras ciudades que ocupan edificios y usan “el hambre y los alimentos” excluyendo a inmigrantes, además de agitar contra los musulmanes y la convivencia democrática, los fondos ultras de los campos de fútbol continúan siendo un vivero de grupos extremistas y el mensaje del populismo xenófobo europeo es difundido por la ultraderecha española.

De ahí resulta que nuestras instituciones tienen que ser más proactivas, en especial ayuntamientos y comunidades autónomas por su proximidad a la ciudadanía, que incluyan el apoyo a las organizaciones sociales que trabajan en defensa de las víctimas y en prevención de los delitos de odio. Y a su vez, el Gobierno y el Parlamento deberán implementar el esperado Plan de Acción y una Legislación Integral que estimule las denuncias, apoye a las víctimas de delitos de odio y ponga fin al discurso de la intolerancia criminal, allá donde se produzca.


Esteban Ibarra

Presidente de Movimiento contrala Intolerancia y

Secretario General del Consejo de Víctimas de Delitos de Odio

- El prestigioso Informe Raxen alerta del crecimiento del discurso del odio y del avance de la Xenofobia

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