Era sabido que el presidente de Telefónica, César Alierta, llevaba tiempo trabajando en la renovación del organigrama de la compañía, con la intención de dar aires nuevos al consejo de administración, recuperando la figura del consejero delegado.
Ahora hemos conocido cuáles serán los principales cambios, y la primera sensación es que Alierta ha querido cubrirse las espaldas. Ante la llegada de las elecciones es difícil predecir quién gobernará durante los próximos cuatro años, por lo que el presidente de la operadora ha optado por hacer dos fichajes ‘clave’, uno de cada bando.
Por un lado Javier de Paz es uno de los ‘profesores’ económicos de Zapatero, junto a otros como Sebastián o Sevilla. Su relación con el actual presidente del Gobierno es muy cercana y, sin duda, se sitúa en el entorno de la cúpula del PSOE.
El otro ‘fichaje estrella’ de Alierta es Manuel Pizarro, quien se hizo tan famoso por el ‘culebrón’ de la OPA sobre Endesa, donde era presidente, como por sus críticas al Ejecutivo. Desde entonces se le ha colocado como posible ministro de Economía si el PP ganaba las elecciones y Rato, como así ha sido, anunciaba que no volvería a la vida política. Sin embargo, Pizarro dejó claro que no tenía intención (de momento) de dar el salto al Parlamento.
De cualquier manera se trata de un empresario muy ligado al PP, con buenas relaciones en la cúpula ‘popular’ y que supone, para Telefónica, un buen equilibrio tras la incorporación de De Paz.
El último movimiento, quizás el más importante pero el menos llamativo ya que no tiene esa implicación política tan aparente, es el nombramiento de un hombre de la casa, de Julio Linares, como consejero delegado de la compañía.
Linares, que lleva más de 30 años en la compañía, es el director general de coordinación y ya ostentaba la posición de ser el número dos de Telefónica en la sombra. Su nombramiento, propuesto por Alierta al consejo de este miércoles, recupera una figura de la que el propio presidente se deshizo hace cuatro años.
En resumen, tres movimientos en los que parece que el presidente de Telefónica ha querido asegurar la continuidad de la compañía. Por un lado, con el nombramiento de un consejero cercano a cada uno de los principales candidatos a ser el próximo presidente del Gobierno. Por otro, con la confirmación de un hombre con toda una carrera en la empresa como número dos de la compañía.