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Una de encuestas

Una de encuestas

Los resultados de las primarias en Iowa y New Hampshire, han vuelto a demostrar que de un tiempo a esta parte las previsiones de los resultados electorales que hacen las empresas de estudios sociológicos, no son todo lo exactas que tanto ellos, como los ciudadanos, quisiéramos.

En Iowa daban por ganadora a Hillary Clinton y ganó Barack Obama. En New Hampshire daban por ganador a Barack y ha ganado Hillary. Inmediatamente que se han conocido estos últimos resultados, las empresas de estudios sociológicos, los comentaristas políticos, las cadenas de televisión, los periódicos, … han intentado explicar por qué ha ganado Hillary Clinton.

Como pueden comprender, las explicaciones y teorías son muchas y variadas, pero da la impresión que hay hechos irrefutables, como por ejemplo, que pese a la buena imagen y atractivo del señor Obama, las mujeres, da igual que se declaren demócratas, republicanas o independientes, en casi un 50% se han decantado por Hillary Clinton.

Parece ser que la causa por la cual Hillary Clinton ha conseguido este vuelco feminista, tiene mucho que ver con el debate que el sábado anterior mantuvieron en la televisión los candidatos a primarias.

El análisis de lo ocurrido en Iowa y New Hampshire puede ser también interesante cara a las elecciones que se realizarán en España el próximo 9 de marzo.

Empecemos por el tema de las encuestas. En New Hampshire, las encuestas fallaron porque estaban realizadas con anterioridad al debate en la televisión y, por lo tanto, no pudieron tener en cuenta el desarrollo del mismo. En España llevamos ya un tiempo conociendo resultados de encuestas y si las de New Hampshire no acertaron habiéndose realizado prácticamente una semana antes de las elecciones, no es de extrañar que las que aquí se han realizado con más de dos meses de antelación, tampoco acierten.

Siempre he defendido que el método y profesionalidad de las empresas de estudios sociológicos (salvo alguna muy puntual) es correcto y hacen un magnífico trabajo. Lo que ocurre es que desde que se realiza el trabajo de campo, se cocina y publica el resultado de la encuesta, hasta que realmente se produce la votación, pueden ocurrir hechos o situaciones que hagan que ese 3-5% de personas que sí que vota, pero que no tienen definida una opción política, es decir, unas veces han votado a unos y otras a otros según lo que les ofrecen o les dicen que harán, cambian su intención de voto a la hora de introducir la papeleta en la urna con relación a lo que en su momento pudieron decir al encuestador.

Sólo con que un 3% cambie su intención de voto, la diferencia respecto a las previsiones puede ser superior al 5%, ya que por una parte hay que restar aquellos que dijeron que iban a votar y no lo han hecho y, por otra, hay que sumar, a la otra opción, aquellos que realmente les votan, lo cual, puede dar como resultado que el que iba a ganar pierda y el que iba a perder gane. Mucho ojo a lo que puede ocurrir aquí en España, pues aunque estamos justo a dos meses de las elecciones, el patio está suficientemente resbaladizo como para que surjan situaciones no previstas que altere la intención que actualmente tiene cada uno sobre a quien votar.

La segunda cuestión sobre la cual debemos hacer una reflexión a partir de lo ocurrido en New Hampshire es el tema de los debates televisivos, sobre el que reflexionaré próximamente.

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