Nunca debiste dejar tus sombreros
viernes 15 de febrero de 2008, 10:14h
Actualizado: 19 de febrero de 2008, 07:32h
Anda Rosa Díez clamando en el desierto y acusando a todo quisqui de que no le dan espacio en los medios para explicar su programa electoral y el de su nuevo partido Unión Progreso y Democracia. La buena señora mal acostumbrada por la cancha que le han dado estos años para arremeter contra el nacionalismo vasco en particular no se da cuenta que fue un instrumento cuyo valor estaba en el mercado en cuanto no molestara al PP y al PSOE.
Era inaudito el silencio a que dichos medios nos sometían mientras a una señora, de la que nadie sabía cuanto apoyo tenía, le abrían puertas y ventanas, balcones y tertulias, informativos y saraos, premios y bailongos, marchas y contramarchas para ahora, cerrado el grifo, verse clamando en el desierto, sin cantimplora y acompañada de Fernández Savater, que le dejará en breve, y su amigo Gorriarán.
Mas de uno le ha dicho que nunca debió dejar aquella actitud ante la vida y el nacionalismo que tenía cuando era Consejera de Comercio y Turismo del Gobierno Ardanza cuando con el slogan de “Ven y Cuéntalo”, se recorrió medio mundo estrenando sombreros y vendiendo Euzkadi. Y dicen esto porque el peor disgusto dado a Rosa Diez fue cuando le dijeron que tenía que dimitir del gobierno Ardanza en 1998 a cuenta de una orden dada desde Madrid. Dicen los funcionarios que todavía quedan en su antiguo despacho las huellas de las uñas de Doña Rosa a la que hubo que sacar del despacho a rastras mientras ella se agarraba a las paredes como una lapa.
Y ahí está propiciando como lo más llamativo de su oferta electoral que “los partidos nacionalistas dejen de condicionar y coartar el presente y el futuro del conjunto de nuestro país que es España”. ¡Olé!
Para ello su oferta básica es proponer “no tener que elegir entre una derecha y una izquierda sectarias y antiguas, incapaces de entenderse para defender los intereses comunes de los ciudadanos”. ¡Más Olé!.
En lo único que estoy de acuerdo con su raquítico programa es cuando propone ''reforzar la separación de poderes de modo que jueces y fiscales no actúen como delegados de los partidos políticos”. ¡Esto si que es soñar!.
Con semejante programa, no lo tiene bien Doña Rosa. El antinacionalismo vasco ya está residenciado en el PSOE y en el PP y solo eso, aunque esté bien etiquetado, pero sin marketing, es muy difícil de vender. Veremos que pasa el nueve de marzo por la noche pero el que Dña. Rosa en el futuro no nos siga dando la vara no deja de ser una buena noticia. Cuanto menos bulto, más claridad. Para algo van a servir estas elecciones.