Las empresas madrileñas se convierten en el primer objetivo del interés de Canadá por captar inversión española
viernes 07 de marzo de 2008, 13:53h
Actualizado: 08 de marzo de 2008, 13:11h
El presidente de la Comisión de Comercio Exterior de la Cámara de Comercio de Madrid, Arcadio Echezarreta, recibió este viernes a una delegación del Comité de Desarrollo Económico de Toronto, compuesta por el presidente de este Comité y concejal del distrito 17 de Toronto-Rosedale, Kyle Rae, y el director de Promoción de Inversiones y comisario de Cine, Peter Finestone. Acompañados por el jefe del servicio de Internacionalización de Madrid Emprende, Luis Lopez, esta delegación presentó a la Cámara de Comercio Madrid el clima favorable de negocios y las oportunidades de inversión en Toronto.
En la capital de Ontario (Canadá) tienen su sede la mayoría de las empresas canadienses (76.000 en total), que aportan el 11por ciento del Producto Interior Bruto (PIB) de Canadá. Toronto cuenta con el segundo sistema de transporte público más grande de América del Norte y constituye, con 2,5 millones de habitantes, la quinta ciudad más grande en esta parte del continente americano.
Esta visita convierte a las empresas madrileñas en el primer objetivo del interés manifiesto del Gobierno canadiense por atraer al capital español. Un interés que, el pasado 27 de febrero, expresaron los embajadores de Canadá, Estados Unidos y México en España, durante la presentación de una monografía sobre la empresa española en estos tres países editada por el Círculo de Empresarios
Estos tres países están unidos desde 1994 por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, conocido como Nafta, y que ha supuesto la mejora en la seguridad de las fronteras. Kyle Rae y Peter Finestone resaltaron en su presentación a Arcadio Echezarreta que Canadá ofrece al inversor español una de las economías más estables y seguras del G-8, mientras que su integración en el bloque comercial Nafta les abre un mercado conjunto, el norteamericano, de 436 millones de personas.
Sin embargo, entre 1995 y 2006 sólo el 6 por ciento de las exportaciones e importaciones españolas tuvieron como destino y origen a estos tres países.
Por su parte, el bloque comercial del Nafta recibió en este periodo menos del 12 por ciento de la inversión española, que a su vez destinó sólo a España el 7 por ciento de su inversión extranjera directa. Y ello a pesar de que España es el segundo inversor en México del mundo, sólo superada por Estados Unidos.
Según datos del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, en 2007 España vendió a estos tres países productos por valor de 11.496,70 millones de euros, mientras que importó de allí mercancía valorada en 13.685,29 millones de euros.
El desembarco de las grandes empresas españolas
El interés por atraer capital español parte del hecho de que en la última década han sido las grandes corporaciones españolas las que han marcado la tendencia inversora en el continente americano, primero con compras en Latinoamérica y después con operaciones más selectivas en las economías más sólidas del mundo.
Tras las adquisiciones de bancos en Argentina, Brasil, Chile o México, las multinacionales españolas han echado raíces en Estados Unidos, Canadá, Reino Unido, Francia o Europa del Este. Estos proyectos han sido protagonizados por numerosas compañías con sede en Madrid, como Telefónica, ACS, Ferrovial o Repsol YPF.
Entre las últimas decisiones de inversión, en 2005, el grupo Repsol–Irving Oil anunció el proyecto de construcción de una planta para regasificación de gas natural licuado en la costa este de Canadá (New Brunswick), para distribuir gas natural en este país y en la costa este de Estados Unidos. Este proyecto supone una inversión de cerca de 700 millones de euros.