El Ayuntamiento de Madrid remodelará, a partir del segundo semestre de 2008, la calle Serrano. Se construirán tres aparcamientos subterráneos que costearán la obra, aumentarán las aceras, plantarán más árboles y reducirán a cinco los carriles de tráfico.
La calle de Serrano va a sufrir una revolución positiva. El Ayuntamiento de Madrid ha presentado este martes el proyecto de remodelación de esta vía, construida en el siglo XIX, ideado por los arquitectos Clara Eslava y Miguel Tejada. La intervención contempla una revitalización integral de esta arteria de la ciudad y sus calles anexas. Se pretende recuperar espacio para el peatón, mejorar el flujo de tráfico mediante el transporte público así como el sistema de aparcamiento, muy saturado en la zona.
El Plan se pondrá en marcha en el segundo semestre de 2008 y tardará 24 meses en llevarse a cabo. El presupuesto estimado para su ejecución es de 106 millones de euros que correrán a cargo de las empresas concesionarias que se harán cargo de los aparcamientos que se van a construir. El proyecto se someterá en los próximos meses a un periodo de información pública y de aportación de propuestas para su mejora.

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, explicó que la reforma es un "ejemplo de planificación" que pretende "devolver el espacio a los vecinos, los comerciantes y los peatones. De esta manera, Madrid recuperará uno de los escaparates comerciales más importantes de la ciudad". El primer edil agregó que la nueva medida estimulará el comercio y recuperará uno de los ejes vertebradores del distrito de Salamanca.
La intervención se extenderá sobre el espacio de la calle comprendido entre María de Molina y la plaza de la Independencia e incluirá actuaciones sobre varios aspectos del entramado urbano. El más importante será el del tráfico y la movilidad peatonal. Se reducirán de seis a cinco carriles el espacio dedicado a los vehículos. Las tres vías centrales se dedicarán al coche privado. Las dos vías laterales estarán reservadas, por su parte, al transporte público: la derecha estará adaptada para el autobús, el taxi y las motos; la de la izquierda, para estas dos últimas y la parada de vehículos privados.
De esta manera, se redistribuirá el tráfico mejorando la movilidad de los taxis -que representan el 20 por ciento del tránsito de la calle- eliminando la doble fila y trasladando la carga y descarga a las calles perpendiculares. Con esta reducción, se podrá aumentar las aceras de manera sustancial. El pavimento en el margen de los números impares se incrementará en 5,15 metros y 9,95 en los pares. En total, la superficie de zonas peatonales en la calle y los ejes transversales pasará de los 43.571 metros cuadrados actuales a 64.835. Es decir, un 49 por ciento más.
Asimismo, en la acera de los números pares se construirán 2,3 kilómetros de carril-bici que servirán de elemento separador entre el tráfico rodado y el peatonal. Las calles anexas se convertirán en 'zonas 30', se mejorará la señalización urbana y se crearán señalizaciones luminosas para los peatones.
Un 'camino sin retorno'
La delegada de Obras Públicas, Paz González, agregó que "Serrano es la última pieza del camino sin retorno que ha tomado el Ayuntamiento en su idea de elevar la categoría del espacio urbano para hacerlo más habitable y que pretende hacer de Madrid un espacio más óptimo para vivir".
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Para conseguir este espacio, los arquitectos han utilizado el espacio de manera más racional reordenando el problema principal de la calle: el aparcamiento. El Consistorio va a eliminar el aparcamiento en superficie en Serrano y el estacionamiento en batería de las calles anexas. A cambio, va a construir tres aparcamientos subterráneos que incrementarán la capacidad de las 952 plazas actuales a 3.000; de ellas, el 25 por ciento se dedicarán la rotación. Aún se está estudiando qué cantidad irá destinada a espacio para residentes.
En total se recuperará un espacio aproximado a lo que ocupan 17 campos de tenis. Cada una de estas infraestructuras de aparcamientos tendrán una primera rampa que ordenará el flujo vehicular en el subterráneo gracias a un sistema de colores y de distribución de espacios. Los aparcamientos estarán situados entre las calles Hermanos Bécquer y Marqués de Villamejor, Ortega y Gasset y Hermosilla y entre Jorge Juan y Puerta de Alcalá. Las entradas a los mismos estarán a la altura de los números 2, 6, 12, 16 y 24 de Serrano.
La reforma también contempla mejoras ambientales. Se renovará el mobiliario urbano instalando nuevos alcorques en la acera de los números pares y aumentando en un 53 por ciento el arbolado. Se plantarán 813 árboles lo que elevará el nuúmero de ejemplares a 2.348, una vez concluido el proyecto. Las zonas más beneficiadas en este sentido serán: la plaza de la Independencia que tendrá un anillo de árboles junto a las edificaciones y otro anillo de piedra alrededor de la puerta de Alcalá; el museo Lázaro Galdiano, que tendrá toda una 'esquina verde'; y el cruce con María de Molina, que tendrá otra esquina 'tapizada' de plantas.
Además, se harán obras singulares en los tres tramos de la calle: plaza de la independencia-cruce con Goya; Goya-Juan Bravo, y Juan Bravo-María de Molina. En este último punto se completará la reordenación acometida cuando se abrió el túnel de conexión con la M-30. También se mejorarán los accesos al museo Lázaro Galdiano y se instalarán nuevas papeleras, farolas, bancos, fuentes y aparcabicis que guardarán una imagen uniforme.
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Los arquitectos explicaron que en el proyecto se ha potenciado lo peatonal como "una nueva manera de entender la calle". "Se trata de rememorar el bulevar que existía hace años como la imagen de una ciudad más habitable", comentó Tejada. Y auguró: "Lo que ocurre con Serrano debería ser el primer paso para considerar la creación de una 'macromanzana' en unión con la calle Velázquez donde se pudiera ordenar el tráfico de manera óptima y sostenible en una visión de ecología urbana".