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Tensión en la ‘cumbre’ de presidentes por las políticas antiterroristas y de agua

Tensión en la ‘cumbre’ de presidentes por las políticas antiterroristas y de agua

· Zapatero atribuye a un lapsus el llamar ‘accidente’ al atentado de ETA
· El presidente dice sobre el malogrado proceso de paz: “Punto y final”

Tensión en la cumbre de presidentes autonómicos sobre políticas antiterrorista y de agua que se ha saldado, no obstante, con grandes acuerdos en materia de I+D+i, algunos compromisos en inmigración, la creación –sólo- de una Conferencia Sectorial sobre agua y una explicación pública del presidente Rodríguez Zapatero de su lapsus linguae al calificar la barbarie de ETA en Barajas como “trágico accidente”. En su comparecencia final, Zapatero, que admitió múltiples preguntas, afirmó textualmente: “Dije ‘punto y final’. Es explícito y claro”, cuando se le preguntó por si daba por roto el proceso de paz.

Es cierto que la tensión detectada en el inicio de la III Conferencia de Presidentes celebrada este jueves en el Senado se fue diluyendo a lo largo de la jornada, pero ha quedado patente, una vez más, que se abierto un abismo insalvable entre los dos principales partidos políticos en materia de lucha antiterrorista. Si hubiera que resumir la jornada se podría elaborar una curva tensión-bajada-tensión que se ha saldado con algunos acuerdos importantes, pero casi ninguno en política de agua y mucho menos en materia antiterrorista. Han sido nueve horas –almuerzo incluido- de debate ininterrumpido entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y los 17 presidentes autonómicos –acudió hasta el lehendakari Juan José Ibarretxe-, además de los presidentes de Ceuta y de Melilla.

Nueve horas, en definitiva de debate –y hasta de enfrentamiento- no sólo por la política sobre ETA, sino también sobre el agua: “Las diferencias son notables y hoy se han mantenido”, reconocería Rodríguez Zapatero al final de la jornada, aunque el presidente castellano-manchego, José María Barreda, dijo a Diariocrítico que, efectivamente, “ha habido mucha tensión, mucha tensión” en política de aguas. Tanta, que al final podría decirse que ha quedado todo en ‘agua de borrajas’, por quitar hierro al asunto.

 Al final, exactamente a las 21.00 horas compareció en rueda de prensa el presidente del Gobierno, quien, pese al cansancio acumulado y evidente, admitió cuantas preguntas se le quisieron formular. Incluso, las relativas a ETA. En realidad, Zapatero buscaba una excusa evidente para, por un lado, entonar el ‘mea culpa’ por su lapsus linguae en la intervención inicial de la Conferencia al calificar de “trágico accidente” el atentado de ETA contra la T-4 de Barajas. Zapatero reconoció que “he tenido un lapsus linguae que, por cierto, he corregido inmediatamente”.

 Zapatero achacó el lapsus a la cantidad de horas en las que “estamos debatiendo, hablando”; dijo que ha calificado en numerosas ocasiones hasta de ‘vil’ el atentado –éste y otros-; añadió que el “error fue corregido inmediatamente”, y finalizó con un rapapolvo a los ‘filtradores’ del PP –recordar que su lapsus fue a puerta cerrada-: “Siempre he jugado con las reglas de la buena fe, del saber estar, de ser un caballero en política...” y ahí se quedó, en un silencio acusador.

 Sin embargo, Diarocrítico ha podido saber que en un momento de la reunión Zapatero llegó a recriminar a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, su acritud contra el Gobierno en su política antiterrorista. Y, aún más, prueba de esa tensión vivida fue la rueda de prensa que luego protagonizaría el presidente de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, llegando prácticamente a la hora de definir la personalidad de la presidenta madrileña.

Pese a todo, no se le vio incómodo a Zapatero –como sí se le ha visto otras veces- respondiendo en la rueda de prensa a estas cuestiones sobre política antiterrorista cuando él había salido a ‘vender’ públicamente lo bien que, según él, había salido la III Conferencia de Presidentes autonómicos. Pero es que la tensión por ésta y otras cuestiones fue evidente a lo largo del día, y el presidente sabía que no podía eludir estas cuestiones si quería evitar que los titulares de prensa fueran monopolizados por la posición del PP.

 Ahora bien, ¿da el presidente del Gobierno definitivamente por roto el proceso de paz? Su respuesta parece que no deja lugar a dudas: “Dije punto y final. Es explícito y es claro”, recordando sus palabras en un encuentro no tan ‘off the record’ con periodistas después del atentado. ¿Será eso lo que Zapatero diga el lunes en la tribuna del Congreso? Si no es exactamente así, se le asemeja.

Por otro lado, y pese a que el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda, dijera a lo largo de casi toda la jornada que no estaba previsto un encuentro entre el lehendakari Juan José Ibarretxe y el presidente del Gobierno –de hecho, Ibarretxe abandonó pronto la Conferencia para ofrecer a las 20.00 horas una rueda de prensa en la Lehendakaritza, en Vitoria, anunciando el cambio de lema de la manifestación del sábado-, el encuentro se produjo y Zapatero vio a Ibarretxe “en una postura muy razonable”.

 Tan ‘razonable’ estuvo Ibarretxe que, efectivamente, el lema de la manifestación de Bilbao se ha cambiado –y después del encuentro entre ambos- tras el anuncio de Batasuna de incorporarse a la misma. Y ese cambio de lema “me parece muy razonable. Seguramente hablaré con Patxi López [el secretario general de los socialistas vascos] en las próximas horas”. Por otro lado, confirmó Zapatero que a la manifestación de Madrid del próximo sábado asistirán un ministro (¿Jesús Caldera?), varias ministras y varias secretarias de Estado.

Sin apenas acuerdos en la política de agua

 Más allá de la política antiterrorista, la tensión también fue in crescendo en esta III Conferencia de Presidentes por la política de agua, como era previsible. Sólo un acuerdo para pregonar tras la reunión: la creación de una conferencia sectorial sobre políticas de agua… y nada más. El debate fue especialmente agrio –reconocieron a este diario algunas delegaciones- entre los presidentes de Castilla-La Mancha (PSOE) y el Levante y Murcia, ambos del PP.

 La propuesta inicial del Gobierno había evolucionado poco respecto a la diseñada dos años atrás por el ex presidente castellano-manchego José Bono, que incluía dos puntos inaceptables por Murcia y Levante: primero, la participación de las comunidades en las cuencas hidrográficas en función del peso que tiene cada comunidad por el tramo de río que la atraviesa –es mayor, lógicamente, la de Castilla-La Mancha, por el Tajo-, y segundo, la participación de las comunidades autónomas en cada demarcación hidrográfica, que es más amplia, lo que aumenta también el peso específico castellano-manchego.

 Pero, además, los presidentes del PP se vieron sorprendidos porque a primera hora de la tarde les cambió el documento original que les habían entregado por otro en el que quedaba eliminado un párrafo sustancial para Valencia y Murcia sobre todo: “la asunción de la solidaridad entre las diversas cuencas como uno de los principios rectores de la política hidrológica del Estado”. Se ve la mano de Castilla-La Mancha en esa eliminación.

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