La jornada puede ser caótica en la red de transportes, en la administración y los centros educativos si se cumplen los pronósticos de las centrales sindicales, que esperan sacar a la calle a medio millón de personas en las 80 manifestaciones convocadas por toda Francia.
Después de las protestas protagonizadas por los docentes para disuadir al Gobierno de eliminar más de 11.000 puestos de trabajo el próximo curso lectivo, es la reforma de las pensiones la que ha provocado la movilización de ocho sindicatos para oponerse a los planes del Ejecutivo de aumentar el periodo de cotización de 40 a 41 años.
El 60% de los franceses apoya la huelga. El paro está teniendo de momento una escasa incidencia en el transporte público, salvo en ciudades como Marsella o Lyon.
Y mientras, Sarkozy, dijo al Consejo de Ministros que no va a suprimir la duración legal de la jornada de trabajo, en referencia a la polémica suscitada por el Ejecutivo de acabar con las 35 horas de trabajo semanales y aumentar el periodo de cotización de 40 a 41 años, en su línea de "trabajar más para ganar más", según dijo el portavoz del Gobierno francés, Luc Chatel, a la salida de la reunión semanal del Gobierno.