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Felipe González

miércoles 18 de febrero de 2026, 19:55h

Desde luego, no necesita que yo salga a defenderlo, pero el atropello y maltrato que los socialistas y la extrema izquierda le están dando no es de recibo.

Felipe, no hace falta apellido así de icónico fue, cogió una España aún en el siglo XIX y la llevó al XXI. Cuando en 1982 Felipe llega a la presidencia con una mayoría absoluta de 202 diputados, en España no había comunidades autónomas, el sistema sanitario era asistencial, escaso y malo; la red de carreteras era antigua y en mal estado, los trenes eran antiguallas que se recordaban por sus siglas: Rogamos Empujen Nuestros Ferrocarriles Estropeados.

La enseñanza, a pesar de ser obligatoria, dejaba a miles de chavales fuera del sistema porque no había control ni plazas para todos. O el sistema fiscal, injusto y no generalizado. Felipe, tres mayorías absolutas y una simple, vertebró el sistema de CCAA y las dotó de contenido y presupuesto; desarrolló una red de autovías e implementó el AVE. Puso la sanidad al alcance de todos, dotó de fondos un sistema pensional integral y acabó con el analfabetismo infantil y adulto.

Tuvo que enfrentarse a un sistema productivo anticuado y en pérdidas milmillonarias y tomar decisiones que dejaron a mucha gente sin trabajo durante la Reconversión Industrial. Felipe y sus gobiernos modernizaron España, la hicieron competitiva y, de paso, nos metieron en Europa, en la CEE, Comunidad Económica Europea, el papá de la actual UE.

Incluso al propio PSOE lo transformó. De ser un partido con pocos afiliados, en la clandestinidad y en el exilio, pasó a ser un partido verdaderamente de masas a partir de Suresnes, y Suresnes es Isidoro/Felipe.

También hubo sombras graves relativas a financiación ilegal y esa gran mancha negra que fueron los GAL. Filesa se sustanció en los tribunales con la condena entre otros de Aída Álvarez, Josep M.ª Sala o Carlos Navarro y no menos duros fueron los jueces con el caso GAL en que Rafael Vera, secretario de estado de interior, y Pepe Barrionuevo, ministro del interior, ingresaron en prisión.

Felipe tenía una frase entonces que no se le caía de la boca: que España funcione. Hoy, cuarenta años después, cuando un montón de descastados lo invitan a irse del partido, sigue diciendo lo mismo: que España funcione.

Aquel PSOE tenía corrientes internas, los Renovadores, Izquierda Socialista, los Socialdemócratas, los Guerristas. Era un PSOE vivo, lleno de debate e intercambio de ideas, rico, creativo y generoso.

Hoy el PSOE es un ghetto para hooligans de Sánchez. No hay ideas, no hay debate, ni siquiera se siguen los principios tradicionales del socialismo sino esa especie de mejunje hecho del marxismo trasnochado de Sumar, los delirios bullangueros de Podemos y el carácter autoritario de Sánchez que nunca gobernó para todos sino sólo para sí mismo.

Lo malo siempre va más hondo. La primera infidencia cuesta, pero la segunda, la tercera, la cuarta cuestan menos, se asumen con más facilidad y hasta con recochineo, se pierden las formas, la bonhomía y la misma esencia política cuando la zafiedad llega también al punto de escarnecer a un hombre muerto porque fue coherente con sus ideas socialistas y no connivente con el sátrapa de Moncloa. Insultar a un muerto, echarle las culpas de la catástrofe de las elecciones en Aragón a un hombre bueno y coherente como Lambán demuestra la miseria moral que rige este PSOE y su gobierno.

Felipe González Márquez ha sido posiblemente el presidente de gobierno más importante de estos 40 años, el que más hizo, el que más consiguió y el que más tiempo estuvo en el cargo. La pregunta de Esther Palomera ¿por qué no se va ud. del PSOE? Es una pregunta insidiosa, llena de odio y de desprecio, alineada con esa neoizquierda que se pirra por los trans (0,1% de la población) pero que desprecia al trabajador de toda la vida; que le niega el ascensor social a la clase media diciendo que ni el esfuerzo ni la meritocracia existen.

Y pobres de nosotros, los disidentes, los que no estamos de acuerdo en tragar con ruedas de molino un proyecto sin pies ni cabeza: si eres de izquierdas, me dicen, tienes que estar de acuerdo con el burka, con negar la biología de los trans que siguen siendo hombres con disfraces más o menos elaborados, con negar las bondades de Europa, con aceptar una amnistía infame o con regalar un código penal y 83.000 millones de euros al independentismo catalán y liberar a los etarras para conseguir el voto de Bildu. Y si no, soy facha.

Cómo va a pactar con Bildu un PSOE al que ETA asesinó a 34 de sus hombres, entre ellos Fernando Múgica, Fernando Buesa, Tomás y Valiente, Juan Mari Jáuregui y Ernest Lluch, todos amigos de González. Recuerden que Otegi dijo hace poco Si para que suelten a nuestros presos hay que apoyar los presupuestos, pues se apoyan. No les interesa España, sólo su ombligo.

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