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Rodríguez Pam, el Falcon y la paella valenciana

domingo 22 de enero de 2023, 10:19h

Sus más que desafortunadas afirmaciones han provocado un enfado generalizado entre los ciudadanos y han sido calificadas por dirigentes políticos como indignas, bochornosas e impresentables. Incluso hasta ministras del ala sanchista del gobierno dicen —con la boca pequeña, eso sí, —sentir un profundo malestar por esas, como mínimo,  frívolas e inconscientes declaraciones de la Secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez Pam minimizando y tomándose a chanza los efectos de la Ley del “Sí es Sí” que ha provocado una riada de rebajas de penas a agresores sexuales.

Incluso las nada sospechosas exdirigentes políticas Elena Valenciano y Manuela Carmena y el otrora todopoderoso Alfonso Guerra han afeado y criticado públicamente la soberbia, la incompetencia y la contumacia de esa Ministra y ese Ministerio de Igualdad que, al menos teóricamente, se suponía que había sido creado para defender las políticas en favor de las mujeres.

Pero cuando la tozuda realidad recuerda que los efectos de este engendro de Ley está provocando justamente los efectos contrarios de los que buscaba, ¿cómo es posible que ni la Ministra, ni Secretaria de Estado hayan dimitido aún, o el Presidente del Gobierno no las haya cesado fulminantemente de su cargo? Si no aciertan a darse una explicación no se preocupen, yo les voy a ayudar a entenderlo.

Así, de primeras, ¿por qué va a dimitir Pam si su jefa, Irene Montero no ha sido capaz de abandonar aún el sillón del ministerio con una metedura de pata tan grave como la de haber propiciado la reducción de penas a tantas docenas y docenas de violadores y abusadores sexuales (los últimos recuentos apuntan que ya estamos a punto de sobrepasar los 250 casos…).

A unas, las de Igualdad, les falta voluntad, coherencia y decencia políticas, y a otro, el Presidente Sánchez, los arrestos necesarios para cesar a las dos (Montero y Pam), para evitar con ello un tsunami político con Unidas Podemos que podría llegar incluso a obligarle a tener que adelantar las elecciones generales. 


Ante un panorama tan turbio como ese que implicaría de forma casi automática la posibilidad de dejar de utilizar el Falcon para ir a tomar una paella a la playa de la Malvarrosa con algunos fieles compañeros de partido para planificar detalladamente la aceleración de la caída de Ximo Puig, mejor dejamos las cosas como están y aguantamos el chaparrón del desprecio y la incomprensión de la opinión pública.

¿Cuándo entenderán que uno se ve obligado a tomar decisiones tan ingratas como esta de seguir al frente del timón de la Moncloa porque, simplemente, es un gran estadista y solo las generaciones futuras sabrán apreciarlo y juzgar condescendientemente su altura de miras?.

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